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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 21
    Agosto
    2011

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    La triste sonrisa mona de la Gioconda

    Llevo sonriendo desde el XVI y una empieza a estar un poco harta. Harta de ser exhibida en las paredes de un museo y de que todos se te queden mirando como idiotas. Ya vale. Hace un siglo robaron mi cuadro. Volví al mismo lugar después. Ahora pienso coger el petate e irme. No tengo ganas de sonreír forzadamente ni de pasarme el tiempo colgada en la pared. Me han investigado de arriba abajo y de abajo arriba y no estoy dispuesta a que me sigan tocando las narices. Se han dicho tantas cosas sobre mí... Pues no. ¡Basta! Hoy cojo la puerta y... Todas las pinturas del mundo parlotean de noche e incluso algunos personajes salen de sus lienzos a estirar las piernas.

    No están las cosas como para sonrisas estúpidas. Podría poner una mueca de amargura y seguir colgada... No, no. Los efectos serían terribles. Más investigaciones, un escáner de infrarrojos en 3D y muchas visitas asombradas por mi cambio de actitud. Me voy a un sitio seguro. Lejos. Tiraré estas prendas antiguas que me agobian y me marcharé a una playa nudista a tomar el aire... ¿Qué digo? Imposible. No puedo. Estoy condenada a cadena perpetua y a no comerme ni una rosca por culpa de Leonardo. Éste es mi destino. Seguir encerrada tras un cristal blindado para que los más de ocho millones de visitantes anuales en el Louvre continúen recreándose ante la eterna y forzada sonrisa de la pobre Gioconda. Una servidora.       

     

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