Blog 
MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
RSS - Blog de Marc Llorente

El autor

Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


Archivo

  • 17
    Junio
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Fuego teatral

    El fuego hace mella en la parte superior del madrileño Teatro Alcázar Cofidis. Las llamas han sido un peligro a lo largo de la historia del arte escénico. No ya por lo ardiente de las obras o porque algún espectador enfadado lanzara una cerilla.

    El teatro The Globe de Londres, en el que se estrenaron las principales obras de Shakespeare, ardió en junio de 1613 como consecuencia de unos fuegos artificiales y de unas salvas de artillería que prendieron en la techumbre de paja y que formaron parte del espectáculo. Al año siguiente se reabrió con un techo de tejas y pocos años mas tarde desapareció. En ese mismo espacio fue levantado y reinaugurado en agosto de 1996.

    Enrique VIII era la pieza, con sus conspiraciones en la corte, que se representaba cuando ocurrió aquel famoso incendio. La misma obra, sorprendentemente, del Teatro Alcázar. Más fuego tuvo lugar en el Teatro del Príncipe de Madrid a principios del siglo XIX. Se reconstruyó después, y con motivo de la restauración efectuada en 1849 se cambió su nombre por el de Teatro Español.

    El Teatro Liceo de Barcelona quedó casi destruido en 1861. En enero de 1994, otro fuego devastador lo dejó reducido a escombros. Posteriormente, reconstrucción y reapertura. Hay más. El desaparecido Teatro Variedades de Madrid ardió por los cuatro costados en enero de 1888. Otro incendio de grandes proporciones, y con alto número de víctimas, fue el que destruyó el Teatro Novedades de Madrid en septiembre de 1928.

    Además, el Drury Lane o el Covent Garden de Londres ardieron dos veces. El primero en 1672 y en 1809, y el segundo en 1808 y en 1856. El Federal Street de Boston en 1798. El Brooklyn Theatre se quemó en 1876, siniestro con 300 víctimas. Entre una y otra catástrofe, el fuego destruyó en Estados Unidos 75 teatros. El del Lehman, ubicado en San Petersburgo, ocasionó 800 fallecidos en 1836, y el incendio del teatro alemán Karlsruhe, en 1847, provocó 631,..

    El uso de las lámparas de gas para la iluminación fue una de las razones de esta serie de espectaculares incendios. Si tenemos en cuenta que el teatro era un “envenenador público de almas”, según la jerarquía de la Iglesia en época medieval, algunos, tal vez, pudieron calificar estos hechos como “castigo de las alturas”. Otra cosa es el fuego destructor y purificador de esta tierra para chamuscar simbólicamente lo que merece ser conducido a la lumbre.      

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook