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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 22
    Marzo
    2012

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    Cura cañón o de la nueva ola

    Acabo de ver un anuncio. "Se necesita aspirante a cura para dar misa los domingos y fiestas de guardar, hacer bodas y atender el confesionario un par de horitas los martes y los jueves por la tarde". Me apunto. Un trabajo fijo en el que no das golpe... Te pones el hábito, rezas, zampas y tienes un catre. Ya me imagino dando la homilía dominguera... Un discurso sobre la salvación y la condenación. Por ejemplo.

    "El que cree en nuestros gobernantes y en nuestras autoridades económicas y financieras, no será condenado. Pero el que no cree, ya lo está por no haber creído en ellos. No. No basta esa fe para salvarse. Hacen falta buenas obras y asumir lo que toca con total obediencia. Sólo así, queridos feligreses, alcanzaremos la gloria celestial". 

    Y seguiría diciendo: "No caigáis en el error del pecado. En la desviada conducta de no cumplir lo que os manden vuestros indignos superiores. El ser humano depende de la gracia redentora de los mandamases mayores del reino. No existe otra manera, hermanos pecadores, de acceder a las alturas. No. No somos capaces por nosotros mismos de santificarnos o de salvarnos". 

    Diría, además, que "la misericordia y el amor de nuestros gobernantes y de nuestras autoridades económicas y financieras nos dan el aliento preciso con su noble don. Tened fe y caminad con resignación cristiana por el sendero indicado. No caigáis en la tentación, en el mal o en las perversiones que os marca el diablo de las protestas". 

    Añadiría más cosas: "Sed fieles a vuestros indignos superiores para evitar la ira y el castigo de las autoridades. Corrijámonos y caminemos por el bien. Asumamos ese rumbo y adoremos al dios de los ajustes y los recortes con alegría. Porque seréis ampliamente recompensados con un puntapié en la retaguardia. Oremos y huid de las tinieblas con la intención de alcanzar la luz que nos otorgan nuestros gerifaltes. A pesar de nuestras infidelidades y de las veces que les custionemos, nos quieren sanos y salvos"... 

    Me hago pastor. Pondré una pancarta subversiva en la fachada de la iglesia y daré mítines desde el púlpito contra los abusos. No haré comulgar a los pobres con ruedas de molino. A los opulentos que vayan a confesarse les pondré como penitencia que se aprieten mucho el cinturón y las clavijas. A la hora de recibir al Altísimo les daré una hostia o dos. Y a los novios les diré... "hasta que el matrimonio o el WhatsApp os separe". 

    ¿Trabajo seguro? No sé. Sospecho que, aunque a mi colega Jesús le guste la idea, el obispo jefe me tiraría la reforma laboral a la cara por ser un curita cañón o de la nueva ola.    

          

     

     

     

     

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