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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 05
    Julio
    2012

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    Bienvenidos a la bobalización

    Los derechos humanos son una antigualla en vías de extinción y conviene diluirlos totalmente. En eso estamos quienes tenemos la obligación de conducir las riendas. La igualdad, la fraternidad y la libertad representan uno de los tríos cantarines más imbéciles que conocemos. El respeto al individuo es una soberana memez. Otra cosa es la obediencia debida hacia nosotros por parte de la gente corriente.   

    Las normas y los principios como garantía de la persona frente a los poderes públicos constituyen un plantel de caducas e inadmisibles ideas. Una sociedad donde los ciudadanos puedan tener protegidos sus derechos no se tiene de pie ni debe tenerse nunca. ¿Régimen de Derecho? Boberías trasnochadas. La opresión, bajo el disfraz de democracia, vuelve a estar más de moda que nunca. Y cualquier tentativa de rebelión contra ella debemos fulminantemente erradicarla.

    La dignidad y el valor de la concurrencia, el progreso social o la elevación del nivel de vida conforman una retahíla obsoleta, casposa y rancia. Las libertades fundamentales del hombre, y no digamos de la mujer, componen un cuento de hadas insostenible. Se impone la servidumbre con fuerza como estilo de modernización y próspero futuro. Todas las pretensiones progresistas que buscan lo contrario son una rémora para el auténtico progreso. El nuestro, claro. No el de las clases medias o de inferior categoría. 

    Ahora bien, cada uno puede pensar lo que guste, aunque ya nos encargamos nosotros de que se piense lo que nos da la gana a través de los vehículos de información, manipulación y pseudoculturales. La libertad de conciencia y de religión es muy perniciosa. La puerta del diablo de la tolerancia. Por supuesto, el vulgo no tiene derecho a un nivel digno que le asegure la salud, el bienestar, la alimentación, la vivienda o una adecuada asistencia médica. Gollerías impertinentes. Simples despilfarros que no corresponden...

    La educación es nuestro patrimonio, no el de una clase trabajadora que sólo debe ver, oír y callar. Y gracias. El orden social e internacional tiene que ser a imagen y semejanza de las personas decentes y de altura. La comunidad política universal ha de regirse siempre, siempre por estas directrices. Los movimientos sociales y la ciudadanía participativa se fundamentan en la inmovilidad, la inacción y el acatamiento a nuestras benditas leyes y a las que vayamos sacando de la oscura chistera. 

    La globalización no puede ser sinónimo de solidaridad, sino de bobalización pura y dura. ¡Basta ya de reivindicaciones decrépitas! Vuelvo a repetir por si no queda clarito. Los derechos humanos son una antigualla en vías de extinción y conviene diluirlos totalmente. Esto es lo serio y lo moderno. ¿Está claro, o lo repito otra vez?... Pues vale.      

     

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