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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 16
    Septiembre
    2015

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    Cultura Mallorca

    Visitas de madrugada.

    Visitas de madrugada.

     

    El frío de la muerte se ha colado por mi camisola de madrugada y, además de helada, me ha dejado empapada y temblando de miedo como una hoja arrancada por la tormenta. - ¡Aaaaaaaaaaah! ¡A mi no. Soy muy joven todavíaaaaa! - "¡Calla que despertarás al vecino de arriba!" - ¿Abuela? - "No sé cómo puedes dormir tanto" - Enfoqué los ojos hacia la esfera del despertador. - ¡Son las tres de la mañana! - "A una persona, con la conciencia tranquila, le bastan cuatro horas de sueño para estar como una rosa el resto del día" - ¿En qué planeta pasa esto? - "¡Aquí, boba de Coria! Mirame a mi. Ahora mismo estoy como una moto"

    Me empujó hacia un lado de la cama. - "¡Cuidado que aplastarás a Pascualita!" - Ahora entendí lo del frío y el agua. - No me gusta que me la pongas en la espalda. - "Que sosa eres. No aguantas una broma" - ¿No estabas en Tordesillas? - "Al final me escapé haciendo autostop. Mis piernas siguen siendo espectaculares" - ¿Eso no se hace poniendo el dedo así? - "¡Pascualita. Muérdela!"

    Llamaron a la puerta. Era el vecino de arriba. - Estas no son horas de visita. - Eso mismo pienso yo. Y como me estoy cargando las baldosas de tanto darles con la escoba para haceros callar a ti y a tus visitas, prefiero unirme a la cháchara. Total, ya me has espabilado. - Y entró como Pedro por su casa. Unos minutos después, él y la abuela se tomaban un chinchón en la cocina.

    - ¡Avemariapurísimaaaaaaaa! ¿qué hace éste aquí a éstas horas? (dijo la Cotilla en cuanto vió al vecino) - Salvando mis baldosas. - ¿Has montado una ONG? (entonces se fijó en la abuela) ¡Estás entera! (gritó y corrió a abrazarla) - "No exageres, Cotilla. Que entera, lo que se dice entera, dejé de estarlo cuando Alfonso XIII era cabo"

    Mientras los tertulianos mezclaban café, chinchón y anécdotas, yo volví a la cama. Pero allí estaba Pascualita, más cabreada que un mono porque la habían despertado bruscamente mientras dormía profundamente. En cuanto me vio sacó la dentadura de tiburón a pasear. - ¡No he sido yo. Te lo juro! -  Pero la sirena no atendía a razones. Me puse el guante de acero y cogiéndola, la llevé hacia el acuario. Ni así se estaba quieta y al final, cuando pasábamos por la cocina, logró zafarse con un poderoso movimiento de cola. Voló hasta caer sobre el cogote del vecino de arriba y se armó la de San Quintín.

    La Cotilla, pensando que el causante de los saltos, gritos, babeos, llantos y moqueos del hombre, era el fantasma de mi primer abuelito loco de celos, corrió hacia su cuarto y se encerró con llave. La abuela consiguió parar al "bailarín" y dormirlo a base de chinchón. Metí a Pascualita en el agua. Se dejó caer, lentamente, hasta la arena del fondo y se durmió enseguida.

    La abuela ronca, atravesada en mi cama. No tengo sitio y estoy desvelada. Me he acercado al vecino. Tiene la nuca tan hinchada que habrá que cortarle la camiseta para sacársela.

     

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