Blog 
Mi ¿amiga? Pascualita
RSS - Blog de Isabel JiménezBravo Llabrés

El autor

Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


Archivo

  • 25
    Junio
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    ¡Vaya par!

     Estoy segura de que hoy, después de la discusión e intento de agresión por parte de la abuela, la Cotilla no vendrá a comer ¡Aleluya! Me hago cruces de lo lanzadas que eran éstas dos brujas en su juventud. Se comían la vida a bocados, las tías... Tan poco está mal porque, a ver ¿a quién hacían daño con eso? ¡A nadie!... bueno, si alguien se enteraba, sí... Basta ver a la abuela como se puso al saber la traición de su amiga después de tantos años... Y al abuelito también le hicieron daño porque se lo cargaron...Y de rebote me hicieron daño a mí que no pude conocerlo... En resumidas cuentas ¡vaya par de sinvergüenzas!

    Para calmar los nervios sali a dar un paseo y me llevé a Pascualita en el termo de los chinos. Cogí el autobús hasta Marineland y entré a ver los peces para relajarme. Llevaba destapado el termo para que la sirena viera a sus congéneres. Al bicho se le erizaban los pelo-algas a la vista de algunas especies y con otras sacaba sus dientecitos de tiburón a pasear. Lamenté no haberme traído el guante de acero pero sus amenazas no iban contra mí, sino contra los tiburones, lo cual me acercó, espiritualmente, más a ella porque a mí tampoco me caen bien.

    Salí rápidamente de allí y fuimos a ver a los delfines. Y contra todo pronóstico, la sirena pasó olímpicamente de ellos. Se metió en el termo y se durmió. Donde sí se mostró activa fue ante la piscina de las mantas. ¡Quería salir a toda costa! Y no me quedó más remedio que agarrarla de los pelos y mantenerla en el aire. Algunos niños le pidieron a sus padres, a gritos y aspavientos, que querían una birria de "muñeco" como el mío. Esto me despistó y Pascualita logró su objetivo dando un fuerte coletazo y cayendo entre un mar de mantas.  ¡Oh. oh! El maldito bicho se encontraba en su elemento y la veía disfrutar nadando a toda velocidad, saltando fuera del agua con una chulería que me sacaba de quicio. Entonces me vino a la memoria un reportaje sobre mantas que vi en la 2 y pedí a los niños que dieran golpecitos en el agua y verían lo que pasaba. Lo que pasó fue que todas las mantas, curiosas, se fueron hacia aquel lado y yo me metí en el agua, por el otro. Eso fue fácil, lo difícil fue coger a Pascualita. Lo conseguí después de caerme varias veces y calarme hasta los huesos. Al oír el chapoteo las mantas giraron hacia mi dispuestas a comerme a besos pero yo no estaba por la labor así que, rápidamente, me quité el vestido y lo tiré, usándolo como red, sobre la sirena y salí de allí pitando cuando ya unos cuantos bichos se pegaban a mis piernas.

    Después de pagar una multa y comprarme unos gallumbos y una camiseta que dice "Recuerdo de Mallorca" volví a casa más histérica de lo que me había ido y con un hambre de lobos. Pero las lobas de la abuela y la Cotilla que, como no, estaba allí, no me habían dejado ni las migas. - ¿Y qué como yo? - "Hazte un pan con aceite, que es muy sano" - me dijo la abuela mientras apuraba su copa de chinchón

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook