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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 08
    Abril
    2015

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    Cultura Mallorca

    Soy una tumba.

    Soy una tumba.

     

    Hasta Andresito ha dormido en casa esta noche. No hubo manera de despertar a la abuela, ni a los demás, de la curda que llevaban. Me llevé a Pascualita a mi habitación para que durmiera porque los tres compinches roncaban a base de bien. Era como tener tres tiranosauros en casa cantando a pleno pulmón. El que se pasó la noche en vela fue el vecino de arriba, dando golpes con la escoba.No es que yo lo oyera todo el rato pero cuando me desperté, sobre las ocho, aún seguía golpeando, aunque ya con menos brío.

    Como la Cotilla no ha salido de trapicheo y la abuela dormía como una marmota, he preparado rebanadas de pan tostado para desayunar... Le he tirado una indirecta a Andresito: - Al ser el más rico de ésta casa ¿por qué no vas a comprar ensaimadas para todos? - A lo que me ha contestado (dándome, de paso, una lección de Economía) - ¿Por qué crees que soy tan rico? - Después de pensarlo un rato, he dicho (aunque con titubeo por si erraba) - Porque... no gastas. - ¡Chica lista! - Me ha entrado una alegría en el cuerpo, por haberle demostrado a mi abuelito que de tonta no tengo un pelo, que no se podía aguantar... Aunque me ha aguado la fiesta que la abuela no se haya enterado. Luego, cuando se lo cuente, no lo creerá.

    Mientras mojábamos el pan en el cola cao, Andresito ha intentado sonsacarme qué se llevan entre manos la abuela, la Cotilla y el demandador de asilo político. Pero no he dicho nada. Buena soy yo. - Nena, me da la impresión de que, estos tres se conocen de antes. - Sí. De antes de la guerra del 14 jajajajajajaja - ¿Fueron amigos o algo más? - ¿Algo más, como qué? ¿Espías, por ejemplo? - Por ejemplo. - No recuerdo si contaron algo. Solo sé que algunos fueron más que amigos ¡y residentes en Madrid! jajajajajaja

    - ¿Así que la Cotilla y el tal Obdulio eran novios? - ¿La Cotilla? jajajajaja ¡Pero si la abuela le quitaba todos los novios! - Entonces los novios eran tu abuela y ese fulano. - ¿Qué fulano, abuelito?... ¡Ah! ¿Te refieres a Obdulio? jejejejeje ¡No digo ni que sí, ni que no! - ¿Y qué se traen entre manos? ¿Se están cortejando? - ¡Abuelito! La abuela está casada. - Entonces solo les une una vieja amistad... - Puede decirse así, aunque no SOLO una vieja amistad jajajajaja ¿Es todo muy misterioso, verdad? Pero no pienso decírte nada. Soy dura de pelar.

    Llevábamos así un buen rato. Yo disfrutaba viendo como no lograba que le contara nada de lo que quería sonsacarme. - ¿Acaso se dedicaban al estraperlo? - ¿Es algo de pelucas? - No, de trapicheos. - Eso sería cosa de la Cotilla, que es una maestra en ese arte. - Además de la amistad ¿qué otro negocio tenían en común? - Que yo sepa, ningún negocio... Fue una cosa más... Es que no puedo decírtelo, abuelito... pero te daré una pista: Es algo que tiene que ver con Agatha Christie... ¿Difícil, eh?

    La abuela se  acercaba, tambaleante, hacia nosotros. La cara cetrina, los pelos alborotados, las bolsas de los ojos, grandes como sacos y un rictus cruel en los labios, me dejaron muda de repente, a pesar de que sabía que no había dicho nada inconveniente. - Una voz de grajo salió de su garganta - "Prepárame un café bien cargado, boba de Coria y dile al imbécil de arriba que deje de dar golpes con la escoba si no quiere tragársela" - Me sentí, de pronto, como un gusano al que, de un momento a otro, aplastarían sin piedad.

     

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