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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 03
    Diciembre
    2015

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    Cultura Mallorca

    Se quedan sin casa.

    Se quedan sin casa.

     

    La abuela me ha llamado llorando como una Magdalena. Menos mal que soy de espíritu fuerte que sino, me hubiese dado un corte de digestión porque me ha pillado en plena comida. - ¿Andresito se ha ido de casa? - "¡No me hables de casaaaaa... buaaaaaaaaa!" - ¿La Momia se ha ido a vivir con su novio? - "¡Eres tontaaaaaaaaaa... buaaaaaaaaaa!" - ¿Se ha muerto un amigo? - "¡Me he quedado sin casaaaaaaaaaaaaaaaaa... buaaaaaaaaaaa!" - ¿Por los recortes? - "¡Que cruz tengo contigooooooooooo... buaaaaaaa!"

    Como no sacaba nada en claro, he dejado el teléfono sobre la mesa y he seguido comiendo y viendo la tele. Pascualita ha reptado hasta el aparato y al escuchar la voz de su amiga y no verla, ha tenido una reacción extraña: Sus pelos -algas se le ha puesto de punta.  Al acabar el primer plato he vuelto a escuchar y seguían los lloros. Lo mismo he hecho después del segundo plato y del postre. Entonces, viendo que me quedaba sin siesta, he intervenido. - Abuela ¿por qué no te calmas y me dices qué ha pasado? - "¡Han tirado mi casaaaaaaaaa. Solo queda un solar vacíoooooooooo... buaaaaaa!" - ¿Han tirado MI Torre del Paseo Marítimo? - "¿Tú Torre? Muchas ganas tienes de mandarme al otro barrio" - Ha sido un lapsus. Perdón. Pero ¿por qué la han tirado? - "Que peliculera eres. La Torre está intacta, boba de Coria ¡Es mi casa la que ya no existe!" - Cada vez te explicas peor, abuela.

    Colgó enfadada y veinte minutos después escuché el concierto de pitos bajo mi casa cuando el rolls royce aparcó en la parada del bus. - "¿Cómo puedes ser tan obtusa? ¿Por qué no me entiendes a la primera? ¿Qué mal habré hecho en la vida para que me haya tocado una nieta como tú? ¿Cúal es la verdadera casa de una persona, animal de bellota? ¡La casa donde se nace!" - ¿Esa es la que han tirado hoy? Pero si ya estaba para caerse... - "Que poca sensibilidad tienes. En esas paredes quedaron prendidos mis primeros recuerdos. Cuando pasaba por delante sabía que estaban ahí ¡¿Dónde habrán ido a parar?!... ¿Y los de mis amigos que compartieron sus vida, sus juegos, sus aventuras conmigo?¡Que desgracia tan grande! No puedo parar de llorar"

    - Pero si llevas más de cincuenta años fuera de allí. - "Yo sí, pero los recuerdos no.- ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaa! ¿Esos berridos los sueltas tú? (dijo la Cotilla a la abuela) ¿Qué te ha hecho tu nieta? - "¡Han convertido en escombros nuestra casa, Cotillaaaaaaa!" - ¿Qué? ¡No es posible! ¿Han convertido en polvo nuestros mejores años? - "Así es. Ya no volveré a pasar por la calle Balmes... ¡buaaaaaaaaaa!"

    Miraba atónita a las dos viejas llorando a moco tendido por unas viejas casas, pequeñas, que se caían a trozos, y que nunca fueron suyas porque sus padres vivían allí de alquiler. - Chochean (me dije)

    Después de unas copas de chinchón, se calmaron y la abuela tomó la decisión de homenajear a aquellas dos fincas unidas por un patio. - "Esta noche pondré una foto de ellas en la Pared de los Finados y haremos una fiesta en recuerdo suyo. Puedes venir, Cotilla" - Creo que os estáis pasando - El brazo de la abuela, rápido como el ataque de una serpiente, me arreó un pescozón que me dejó bailando la raspa. Al final y aguantándome las lágrimas, atiné a decir: - ¿Puedo venir yo también? - Por toda respuesta, levantaron la cabeza hasta que sus narices apuntaron al techo y muy dignas, se fueron cogidas del brazo.

     

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