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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 17
    Abril
    2015

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    Cultura Mallorca

    Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrato.

    Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrato.

     

    - "Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr" - Abuela ¿eres tú? - "Sí. Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr" - ¿Estás bien? (pregunté mientras interrogaba a Geoooorge con la mirada) - "Perrrrrrrrrrrrfectamente" - El mayordomo se encogió de hombros y susurró. - Madame venir así en rolls royce. - Le habrá dado un aire... ¿Te pongo un café con leche, abuela? - "Vale. Me lo tomaré dentro de un RATO" - Entonces te lo preparo más tarde...

    - "Nena ¿tienes RATOnes en casa?" - ¡No fastidies! ¿Has visto algún rastro? - "¿RAsTrO? pues... no. - ¿Tuvísteis fiesta anoche en El Funeral? - "¿Cuándo no la tenemos? Hoy, por ejemplo, colocaremos una nueva foto en la pared de los Finados. De uno que me pretendió hace tiempo y me engañó. Me dijo que tenía vehículo y lo que tenía era un tacataca el jodío" - Bueno, en cierto modo... - "¡Ni modo ni leches! ¿Cómo vamos a ir dos en ese "vehículo" boba de Coria? Y lo peor es que no me habrá dejado nada en el testamento" - No eres nada suyo. abuela. - "Soy "la engañada" Me merezco una reparación por haberme roto la ilusión que tuve con él... Y eso que cuando empezamos a tontear él ya llevaba pañales" - Que cuajo, abuela. - "Ni cuajo ni nada. Dicen que el amor es ciego y eso me pasó a mi... " - Hasta que supiste lo del vehículo jejejejeje. - "Y lo de la cartera. La tenía llena de billetes de 1000 pesetas. Se los ponía su hija para que creyera que era un potentado. Estas cosas enfrían el corazón más enamorado" - El tuyo quedó como el hielo. - "Menos mal que la cartera de Andresito lo desheló. Y esta noche cantaremos, bailaremos y brindaremos en memoria de Bonifacio. Eso le gustará, esté donde esté"

    - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! - "Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr" - ¿Qué le pasa a ésta? ¿Se cree una moto? - Está afectada por la muerte de Bonifacio. - ¡Yo sí que estoy afectada! Han detenido a Rodrígo Rato. Voy a encenderle un velón. - "Rrrrrrrrrrrrrrrrrr" - Lo soltaron de madrugada ¡Y no encienda tantas velas que saldremos en el telediario! - Que una persona como él se vea en ésta situación, no tiene nombre. (lloriqueó la Cotilla) - "Si tiene. ¿Te lo digo?" - Las dos amigas quedaron frente a frente, retándose con la mirada. Solo les faltaba una pistola en cada mano y la música de Morricone de fondo. Corrí a por Pascualita. Habría pelea y la sirena tenía que verla.

    Se estaba mascando la tragedia cuando entró Andresito - De casta le viene al galgo, Cotilla (dijo sin venir a cuento y rompió el frágil hilo que separa la tragedia de la bobada) En uno de mis épicos viajes por Egipto (siguió diciendo)  conocí a una familia de ladrones de tumbas, orgullosos de su estirpe que, según ellos, se remontaba hasta los tiempos de los faraones. Las fotos de los ladrones más famosos adornaban la tienda de recuerdos que les servía de tapadera ante una policía que hacía la vista gorda. Con los Rato pasa igual. El padre de Rodrígo Rato, un hermano y un tío (seguro que en su casa también se exhiben los retratos en el aparador o sobre el piano) ya fueron condenados en los años 60 por fuga de capitales y tráfico de divisas. - ¿Estás seguro de lo que dices? (preguntó, ansiosa la vecina) Tengo que hacerme con unas fotos de estas personas y añadirlas al altar de los Amigos de lo Ajeno ¡Que orgullo tener una familia así!

    Corrió a la salita y la abuela con su Rrrrrrrrrrrrrrrr  y yo la seguimos. Llevaba un vaso de agua de mar en la mano y Pascualita, aunque disimulada, en la otra. A la Cotilla le fue imposible encender una vela porque, automáticamente, la sirena soltaba un chorrito y la apagaba. Bebía otro sorbito de agua y apagaba la nueva llama. Este juego le encanta. Hace poco que se lo he enseñado para que apague las velas de su cumpleaños... que no tengo ni idea de cuando es pero, al menos, deja tranquilos mis ojos.

     

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