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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 15
    Noviembre
    2013

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    Que útil es el ánima del abuelito

     Durante el desayuno la abuela ha ojeado el Diario. Iba tapada hasta las orejas y me ha tenido tres horas soplando el cola cao porque me lo ha puesto hirviendo - ¡Voy a llegar tarde al trabajo por tu culpa. Me quemo! - "Así tendrás la barriga caliente...Mira lo que dice aquí: va a nevar en la Serra de Tramuntana" - ¿Ahora? - "¡Claro! ¿No querrás que nieve en agosto?"

    Pascualita saltó desde la pila bautismal hasta el azucarero y hubo azúcar por todo. - ¡Hala! Ya está el tocino marino éste poniéndolo todo perdido - "Te recomiendo que no la llames "tocino" porque, como te entienda no me gustaría estar en tu pellejo" - No sabe de qué hablo, abuela. - Ahora lo pongo en duda porque al acabar la frase un chorrito de agua salió de la boca de la sirena y me dio en la oreja. Inmediatamente me puse las gafas de sol. Pascualita, muy tiesa sobre uno montoncito de azúcar, me miraba fijamente mientras sacaba a pasear sus dientecitos de tiburón. ¡Que repelús me da este bicho!

    Mientras la sirena daba buena cuenta del azúcar, rebozándose en él, la abuela aprovechó para calentar agua de mar y meterla en la pila bautismal. Hervía a borbotones. Y me vino a la cabeza una visión infernal: la abuela me servía una apetitosa sopa de pescado que sabía a ¡sirena! ¡¡¡Puagg. Que asco!!!

    - Avemafiapurífimaaaaaaaaaaa! - Vaya, ya habla mejor. Que pena. Estaba más graciosa cuando no se le entendía nada. -¡Fofa de Cofía! - Jajajajajajajaja ¡aún dice tonterías! - La Cotilla se sentó a la mesa de la cocina, al lado del montón de azúcar donde un extraño ser se la estaba comiendo a dos carrillos. De repente a la vecina se le mojó el cuerpo con un sudor frío que la hizo tiritar - ¿Qué ef esto?... ¿un chuffo? - ¿Qué es un chufo? jajajaja... ¡Oh, cielos! - Me había olvidado de Pascualita, menos mal que la abuela estuvo al quite. - "No es un churro. Es un desperdicio que ha dejado aquí mi nieta. ¡A ver cuándo aprenderás que los restos de comida se tiran al cubo de la basura!" - Lió a la sirena en una servilleta de papel ¡y la tiró a la basura! - "A ti lo que te pasa es que tienes brotes psicóticos. Te lo tendrías que hacer mirar." - Y se quedó tan pancha, pero no la Cotilla que temblaba como una hoja a punto de ser arrancada de la rama por la tormenta. - ¡¡¡¿Me fas llafado focaaaaaaaaaa?!!! - Jajajajajajajaja ¡Está sembrada, vecina! - "Foca, no. Psicótica." - Puef eso: ¡Foca! - Me dio un ataque de risa y la abuela me sacó de casa con cajas destempladas.

    Después de comer, tomando el café, la Cotilla pareció tener una revelación divina y se acordó del dichoso "churro" Quiso recuperarlo para llevarlo a examinar porque algo así fue lo que provocó que se le hinchara tanto la lengua que por poco no lo cuenta. La abuela, siguiéndole la corriente, se fue a la cocina y volvió con las manos vacías - "No está. He buscado bien el desperdicio y no está. La servilleta sí... Debe ser de la misma pasta que las medusas. En cuanto las sacas del agua se funden". - Parefía farina... - "¿De harina? Vete tú a saber... Me inclino a pensar en algo más etéreo"  (y puso cara de misterio) - La Cotilla envaró el cuerpo - ¿Fobrenafural? - "Pues... sí. Ya sabes la mala uva que tiene mi primer marido desde que es fantasma" - (Yo remaché) El ánima de mi abuelito parece tener memoria de elefante jejejejeje... - La Cotilla salió corriendo como alma que lleva el diablo. La abuela puso su voz más inocente cuando le gritó - "¿No quieres una copita de chinchón?" - Nos pareció entender algo así como "¡¡¡que fe la fome fu fadreeeeee!!! antes de oír el portazo.

     

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