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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 28
    Marzo
    2014

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    ¡Que noche!

     - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! No huelo a café... ¿Aún duermes? - ¡Ya no! - Pues son las tres, hija mía. - De repente, en mi cerebro sonaron todas las alarmas ¿Era posible que hubiese dormido tanto? Salté de la cama y corrí al teléfono para llamar a mi jefe y darle una excusa creíble para no perder mi trabajo. Pero tenía la cabeza tan embotada que no se me ocurría nada.¿Por qué no me contestaba nadie? No lo entendía. A esas horas mis compañeros estaban dando el callo mientras yo estaba angustiada.

    La Cotilla se acercó - ¿A quién llamas a éstas horas? - Al trabajo. - ¿Hacéis jornada nocturna? - No... Nunca la hemos hecho... (las sienes me empezaron a latir. Malo. Señal de que algo no iba bien) - Pues ya son ganas de gastar teléfono... - ¿No me ha dicho (la boca me temblaba y tenía taquicardia) que son... las tres? - Alto y claro. - ¿Las... las tres de la... la tarde? - Cómo van a ser de la tarde si es de noche. Anda, vamos a tomarnos un cafetito que tengo ganas de acostarme. - ¡¡¡La madre que la parió!!!

    El Municipal se presentó raudo ante la insistente llamada de los vecinos que, alegaban, no poder dormir por el estruendo que había en mi casa- ¿Qué ha pasado ahora? - He roto el espejo del aparador con la cafetera que le he tirado a la Cotilla. Como no le he dado, he insistido y esta vez se ha estrellado en la vitrina donde la abuela guarda la cristalería de su primera boda (las lágrimas rodaban por mis mejillas) Luego le he tirado la pecera y ha salido disparada por el balcón ¡buuuuuaaaaaaaa!... Y antes de que escapara corriendo a su casa... ¡buuuuuuuaaaaaaaaa! le he lanzado un cuchillo jamonero y una silla del comedor que se ha roto al chocar contra la pared... ¡hip! ¡hip! ¡hip!... (la tensión no me dejaba respirar) - Cálmate, mujer ea, ea, ea... (pero yo no tenía consuelo) - No puedo, Bedulio... ¡hip!¡hip!... Es que quiero matarla. - No digas eso que está muy feo. - Me da igual ¡¡¡Quiero matarlaaaaaaaaaaaaaaaa!!! - Mátala pero no grites o me caerá un puro del sargento.

    En cuanto se fue el Municipal me asomé al balcón buscando a Pascualita. Pero estaba oscuro, así que me puse la bata y el abrigo y bajé a tantear la acera y los coches. Debía ir con cuidado porque la sirena es muy pequeña y podía pisarla y aplastarla. Estuve mucho rato buscando sin ningún resultado. Ni siquiera me di cuenta cuando llegó un coche de la policía, por eso di un respingo cuando oí. - ¡Quédese dónde está y manos arriba! - ¿Es a mi? ¡No se acerque! - ¿Está intentando robar? - Estoy buscando una... lentilla que se me ha caído ¡A ver si la va a pisar! - Una vecina ha llamado diciendo que lleva un rato trasteando los coches ¿es la primera vez que roba? (otra vez sentí latir las sienes) - ¿Qué vecina? (chirrié)... ¡hip! ¡hip!... ¿La Cotilla? ¡¿No me diga que me ha denunciado?! - Chist, no grite que es muy temprano.

    Como por arte de magia, la vecina se presentó tan pancha - ¿Ve cómo tenía razón yo, agente? Está robando ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYY!!! - La Justicia llegó convertida en dentadura de tiburón. Pascualita, cansada de estar colgada del árbol, cayó en la cabeza de la Cotilla y en un santiamén le cambió el peinado arrancando, mordiendo y liando sus pelos. Cuando le arranqué a la sirena llevaba consigo un diminuto trozo de cuero cabelludo casposo en la boca. Mientras la vecina se daba al "baile" que precede a todo mordisco de Pascualita, yo subí de cuatro en cuatro las escaleras y me encerré en casa atrancando la puerta con unos cuantos muebles... Menuda nochecita.  

     

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