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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 19
    Marzo
    2012

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    ¡Que desilusión! Ni una foto en el Diario.

    Puede que alguien piense (o no) que soy una egoísta cuando le digo a la abuela que no se queje tanto y haga la comida (la mía, por lo menos) pero es que, como dice el refrán, antes está la obligación que la devoción. Si sabía que al día siguiente de la Cursa iba a estar hecha una braga, que no la hubiese corrido (si se puede decir "correr" a lo que hicieron la Cotilla y ella) Cuando le he dicho esto me ha tirado a Pepe a la cabeza a pesar de lo dolorido que tiene el cuerpo.

    Al llegar de trabajar no había comida, ni una simple tortilla de espárragos trigueros con gambas - ¿Pero es que no has hecho nada? - "Ay... ay..." - ¿Qué hay? - "¿Cómo?" - Que qué es lo que hay: lentejas, sopa... - "¡Vete a hacer puñetas!... Ay, ay, ay... Como no te hagas un bocata no sé que vas a comer ... ay ... Tan mayor como eres y tan... ay, ay... inútil" - Encima me he ganado una bronca. Como no se le vayan pronto las agujetas voy a pasar más hambre que el perro de un ciego. Para acabar de arreglarlo a venido a vernos la otra lisiada. Esta vez no ha entrado en tromba en casa. Venía arrastrando los pies y quejándose a cada movimiento. Llevaba el Diario bajo el brazo.

     - No hemos salido. Ni una triste foto.- "Con lo glamurosas que íbamos...ay, ay... ¿Estás segura?... vuelve a mirar". -  ¿En quién tendría puestos los ojos el fotógrafo? - "Vete tú a saber" - En los ganadores - "¡Que poco originales!... ay, ay... sacan a unos tíos sudados, en pantalón corto y levantando los brazos para orear los sobacos... ay ... en cambio nosotras íbamos conjuntadas..." - Sí, os faltaron los tacones altos - "¡Ya nos lo podrías haber dicho ayer!" - Encima es de espoleta retardada. Tu nieta no tiene arreglo - " Y no sudamos porque somos unas señoras" - Y porque, menos correr, hicísteis de todo. Trampas mismamente - ¿Cómo puedes decir que no corrimos si tenemos agujetas hasta en las pestañas? - ""Tampoco hablan de nosotras" - Ni mencionarnos aunque sea de refilón ay... ay... - "Tanto sufrimiento para nada... ay... La próxima vez  pegaremos notas en los carteles de la Cursa, anunciando nuestra presencia" - De todas maneras el año que viene no tenemos que "enseñar" tanto - "¿Pues no decía aquel modisto que la arruga es bella?" - Sí, pero me temo que las tuyas son muchas y excesivas - "¡¿Perdón?!... te recuerdo que solo nos separan 24 horas" - Ya, pero ¿qué quieres que te diga?... ay... la diferencia se nota - La mirada que le dedicó la abuela es de las que matan. Renqueante, se acercó a la bañera rosa y metió la mano en el agua buscando a Pascualita (me temo que para tirársela a la cara)  que, después del batacazo que se llevó durante la carrera, huye de ella como de la peste. La pobre se había escondido entre los restos del barco hundido, allí donde no llegaban los dedos de la abuela. La Cotilla creyó que buscaba consuelo en el frescor del agua e hizo lo mismo. Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro cansado de la abuela y un destello de maldad brilló en uno de los colmillos de su dentadura postiza. Iba a ser vengada de un momento a otro por su amiga la sirena. Pero fue ella la que salió ahúllando y saltando como una posesa cuando Pascualita, rencorosa, clavó sus dientecitos en la mano de la que, según su criterio, dejó que ayer se estampara contra la tierra del parterre y del que se llevó como recuerdo, un chichón en la frente que la afeaba aún más si cabe. - ¿A qué vienen estos saltos? ¿No tenías agujetas? - Excusas para no hacerme la comida.

     

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