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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 16
    Febrero
    2014

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    Pío, pío...

     La abuela ha venido a casa seguida de Geoooooooorge cargado con una cesta con ensaimadas. Me desperté de golpe al oír voces en casa cuando lo que correspondía, sobre todo a esas horas, es que hubiera un silencio sepulcral.

    En la cocina encontré a la abuela, la Cotilla y el mayordomo desayunando juntos mientras Pepe-Crisogono permanecía cerca del inglés que no dejaba de acariciarlo. - ¿Tiene que estar tocando al muerto mientras come? (protestó la Cotilla) - "Aún está conmocionado por haber encontrado a su pariente. Ya se le pasará" - Creía que los ingleses eran más inteligentes... como hablan raro. Pero veo que no. - "En todas partes cuecen habas, pero el periódico lo plancha como nadie" - Es que eso no se le ocurre ni al que asó la manteca. - "Huy, que no. Como se nota que solo los usas para ponerlos en suelo cuando lo has fregado"

    - Tomáis mi casa al asalto y no sois capaces de invitarme a desayunar. - "Llegas a tiempo, queda una ensaimada." - ¿Y todas esas que hay en el plato? - Las que sobren me las llevaré yo que para eso soy una pobre jubilada sin lupa para ver la "subida" que me ha hecho la ministra. - ¡Ya está la egoísta! Tendría que echaros a patadas a las dos ¡¿Cuándo pensabas contarme que no puedes entrar en Roma, abuela? - Pensé que se asombraría, se avergonzaría, lo negaría y todo lo terminado en "ría", pero no. Se quedó tan pancha y siguió comiendo - ¿No me lo vas a contar? - "¿Mientras como? No" - ¿Y después? - "Tampoco"

    Andresito vino a comer. La abuela había hecho fabada y no se pudo resistir a pesar de que aún estaban de morros por lo del anillo de SanValentín. Un anillo que, por cierto, seguía llevando. Cuando nos sentamos a la mesa ella no lo hizo en su sitio habitual sino donde daba el sol y se entretuvo en dirigir los destellos del diamante a los ojos de su señor marido que, al final, ya no sabía ni lo que comía.

    Aquella conducta de la abuela me sublevó y me dispuse a empezar una guerra en la que ella saliera perdiendo. - Abuelito... ¿te ha contado tu mujer que no puede entrar en Roma? - ¿Qué Roma? (dijo, parpadeando) - ¿Cuántas Romas hay, según tú? (le pregunté, sorprendida) - Bastantes tiendas llevan ese nombre. (la abuela seguía con su jueguecito) - La genuina. Donde está el Papa. - ¿Y para qué va a entrar? - "¡Eso digo yo! jajajajajaja" - Viendo que no me hacía ni caso, contraataqué fuerte. - ¡Le robó los zapatos al Papa! - ¿A Francisco? - No. A Pío. - Entonces la abuela dijo riendo - "¡Pío, pío, pío, pío jajajajaja ¿Dónde está mi pajarito cantoooooooor? Pío, pio!" - ¡Deseando meterse en tu jaulitaaaaaaaaaaaaa! jajajajaja. - ¿Pero..., pero..., - La Cotilla, que ya iba por el tercer plato de fabada, dijo - Lo ha hipnotizado con el diamante, la jodía.

    No se quedaron ni a tomar el café. Geoooooorge les siguió después de dejar la cocina recogida. La Cotilla y yo, sentadas frente al televisor, con sendas mantas por encima, apurábamos las copas de chinchón. - ¿Tienes que tener las ventanas abiertas con el frío que hace? - Prefiero morir helada que gaseada.

     

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