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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 29
    Noviembre
    2014

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    ¡Perdón!

    El retrato del santo Mandinga, echo cuando aún era un bala perdida, está sobre el aparador y a su lado he colocado a Pepe. Cada vez que paso por allí les echo una ojeada para ver si encuentro parecido entre el señor de la pintura y la cabeza jivarizada... De momento no lo he encontrado.

    La Momia está encantada de que nos guste tanto su antepasado que hasta le hemos puesto un altar, con velas y todo. Lo que no acaba de entender es porque he trasladado la lupa de la reliquia al aparador. A ella no le gusta Pepe. Dice que está fuera de lugar poner un llavero junto a una obra de arte. - Es cuestión de gustos abuelastra. Nuestra tendencia artística no coincide. Eso es todo... ¿Notas algún parecido entre ambos... por mínimo que sea? - ¿Entre el santo y este mamarracho de los chinos? No, hija. Es imposible. Sus caminos, en la vida, fueron diametralmente opuestos - ¿Acaso sabes cual era el trabajo del hombre que perdió la cabeza?... ¿Tal vez fuera un misionero? - ¡Que disparate! Mira sus ojos. Son achinados. - Lo parecen... Lleva el pelo muy tirante... - Anda, dame un chinchón y  deja de decir tonterías.
    - ¡Abuelastra!

    Geoooorge viene por casa cada vez que tiene un rato libre. Se apoya en el aparador y observa las dos caras. El tampoco ve ninguna semejanza, así que no ha perdido la ilusión de que Pepe sea su pariente lejano . Mientras, la Cotilla, está cada vez está más contenta con nuestro santo. - Verás como te oiga la Momia que dices "nuestro" - Estoy tan contenta con él. Tengo para llegar a fin de mes y comprar turrones y mazapanes para Navidad. - Pues ya está repartiendo porque yo pongo la casa, aguanto las molestias de los pergrinos y aún no he visto un euro. - Es que el negocio se me ocurrió a mi. Y las velas las traen los devotos porque yo lo he dicho... A ti lo único que se te ha ocurrido es decir que la porquería esa de Pepe es lo mismo que la reliquia ¡¿Tu estás tonta?! Cállate. No des tres cuartos al pregonero, boba de Coria, ¿no ves que nos las van a robar porque pensarán que con una nos basta? - ¿Para qué? - Para lo mismo que lo que nosotras ¡Para hacer negocio!

    Ultimamente, el teléfono no para de sonar. Suelen ser creyentes para dar testimonio de que el santo ha echo un milagro. Una mujer, muy emocionada, me dijo - El santo Milagrero ha conseguido que me visite el oculista 6 meses antes de lo que me habían dicho. Con lo difícil que es esto. - Y eso ¿cuándo será? - A mediados del 2016. De la otra manera, era a finales ¡que agradecida estoy!.

    Una tarde pensé en Pascualita. Ella era amiga de Pepe. Su mejor amiga diría yo... ¿Reconocería ambas reliquias como pertenecientes al mismo cuerpo? Sería como cotejar el ADN. Me llevé a ambos a la salita y los coloqué junto a la reliquia... Si los trozos pertenecían a la misma persona, Pascualita les haría el mismo caso... Al cabo de un buen rato, la sirena reptó hasta la cabeza jivarizada y le dio unos mordisquitos, luego la empujó con violencia y la tiró al suelo. Se asomó al borde del altar y vio como su amigo rebotaba unas cuantas veces antes de quedar bajo el sofá. Entonces se acercó a la reliquia, la miró y moviéndose a la velocidad del rayo, se la zampó - ¡Noooooooooooooooo! - Grité. - ¡Noooooooooooooooooooooo! - gritó la abuelastra, que me había seguido. - ¡¡¡Nooooooooooooo!!! gritó la Cotilla al llegar a casa y ver que su Gallina de los huevos de oro había desaparecido.

     

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