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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 07
    Febrero
    2015

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    Cultura Mallorca

    No hay mal que cien años dure.

    - "Tengo a Andresito, todo el día de acá para allá, buscando un marchante de arte" - ¿También vas a "sacarle" un cuadro? -"De momento no. Quiero vender el yeso cuando me lo quite el médico" - ¿Esa mamarrachada? - "¿Tú entiendes de arte? ¡No! Pues calla la boca, alma de cántaro" - Nadie en su sano juício comprará esa porquería. - "¿Te juegas algo?" - A la Cotilla. Si ganas, te la quedas y dejará de darme a mi la vara.

    Naturalmente esto no cuajó y acabamos apostando que, quién ganara, invitaría a la otra a cenar en El Funeral, amigas incluídas... Ya he empezado la hucha por si acaso... Y pensado qué amigas podría llevar en caso de ganar me he dado cuenta de que... no tengo amigas y ahora estoy echa polvo, depresiva y llorosa.

    - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! ¿No me ves distinta? - No, Cotilla. - Mira bien... He cambiado de look... ¡Llevo una coleta! - ¿Esos cuatro pelos atados que le cuelga por la espalda, es una coleta? Menuda imaginación. - Estás faltona hoy ¿eh? ¿Qué pasa? ¿Te has peleado con tu abuela? - Quiere vender el yeso del brazo a un marchate de arte. - ¡Que lista es esta mujer! Yo voy a hacer lo mismo. - ¿Romperse un brazo? - No. Vender arte. En los contenedores se encuentran muchas cosas por las que los millonetis pagarían el oro y el moro. ¡Que pena no haberlo pensado antes! Hasta luego.

    Estuve sola el resto del día y ni eso me consoló de mi desconsuelo por no tener amigos. Bebí unas copitas de chinchón en un mano a mano con Pascualita y poco a poco, nos fuimos entendiendo. No había desconfianza entre nosotras, solo risas y más risas. Ni siquiera encendí la estufa porque no teníamos frío. Estaba decidido: llevaría a Pascualita a la cena en plan amiga. Se lo comenté a la sirena e hizo la señal de OK con sus deditos. ¡Y a Pepe también lo llevaría!

    Llamaron a la puerta y a duras penas llegué hasta ella. Por un extraño fenómeno que no acertaba a entender, la puerta de la calle se alejaba de mi a medida que me acercaba a ella. Y el timbre parecía más estridente que nunca. Me dio por reír. Mi primer abuelito había venido a vistarme y estaba de guasa. Mejor, era lo que mi ánimo decaído necesitaba ¡alegría!

    En el rellano de la escalera estaba el butanero - Pensaba que no estaba en casa. Ya me iba. - Lo miré de arriba abajo... Era un buen especímen de hombre... - Oiga ¿quiere hacerme... ¡hip!... un favor? - ¿Qué le entre la bombona? - Bueno... ¡hip!... es una forma jajajajajaja ... de decirlo... ¡hip! - Y cerré la  puerta tras él.

     

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