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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 03
    Noviembre
    2015

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    Cultura Mallorca

    Multan a la Cotilla.

    Multan a la Cotilla.

     

    La Cotilla ha venido más enfadada que un mono. - ¡Me han asaltado! - ¡Vaya! Pues quien haya sido tiene cien años de perdón. Ya lo dice el refrán: Quién roba a un ladrón... - ¡No me vengas con monsergas! Este no tendrá perdón porque ha sido un municipal... ¡Bedulio! - ¡No me diga! jajajajajajaja. - ¿Dónde está la gracia? - Pues... no sé. ¿Qué ha pasado?

    - Toda la culpa la tiene la Prensa por contar lo de mi caída. - En ese momento sonó el teléfono. Era la abuela. - "¡En el diario sale fotografiada la Cotilla!" - Está conmigo y no le ha hecho mucha gracia. - La Cotilla se puso. - "Vas a ser una celebridad entre tus amigos durante unos días" - ¡El hazmerreir es lo que voy a ser! Bedulio me ha multado en cuanto me ha visto. Llevaba una lista de cargos contra mí ¿Te imaginas? Le he gritado que soy una mísera pensionista que no llega a fin de mes ni trapicheando y se ha hecho el sordo ¡Como una tapia! - "¿Ha quién has matado?"

    - Debido a la dichosa foto me ha reconocido mucha gente... Los curas de las iglesias donde "limpio", las beatas que me han visto llevarme restos de cirios... ¿Restos? (dije yo) La mayoría están sin estrenar. - Gente que me vio arrancar flores de los parterres de las rotondas  y venderlas... Personas que ahora dicen que las he engañado con mis negocios... algunos tuvieron que ir a urgencias por intoxicaciones... En fin, calumnias y más calumnias. Tengo aquí el papel de la multa. Se la daré a Andresito que tiene bueno en la política, para que me la quiten. ¡No puedo pagar mil euros!

    La abuela no apareció por casa en todo el día y mientras la Cotilla parecía un tigre enjaulado, nerviosa perdida. - ¡Me voy a la Torre del Paseo Marítimo a entregarle la multa a tu abuelo! - Si no han llamado es porque no pueden. - ¡O no quieren! - ¿Le pongo un chinchón? - ¡Ni chinchón, ni leches en vinagre! - Empezaba a preocuparme porque nunca había visto a la Cotilla rechazar una copa. Finalmente cayó rendida en una butaca y se durmió.

    La abuela llegó poco después - "He discutido con Andresito a cuenta de la Cotilla y me ha hecho ver que, debido a nuestro alto status, no debemos mezclarnos en robos y trapicheos de baja estofa" - Yo tenía a Pascualita en las manos porque íbamos a merendar. Al oir a la abuela se me alteró el pulso y estrujé a la sirena. Sus ojos saltones parecieron a punto de salir de las órbitas - ¿No ayudareis a tu amiga? - "No es conveniente" - ¡Abuela, reacciona! - "Es mejor estar calmada en casos así" - ¡Pero si es fiel seguidora de los desalmados que se han llevado calentito el dinero de los españoles! - "Ya. Pero no es de su alcurnia"

    Se me llevaban los demonios y sin pensar, tiré contra la pared, llena de furia, a Pascualita. Afortunadamente cayó dentro de un jarrón con flores que está sobre el aparador - "¡Pascualitaaaaa!" (gritó la abuela) - ¡Lo siento, lo siento! La pobre no tiene la culpa de tu egoísmo. - Iba a por ella cuando la Cotilla, somnolienta, apareció en el comedor. - Hola... Ahora te traigo la multa... - "No hace falta. Ya está todo arreglado" - Miré a mi abuela con desprecio. - Que bajo has caído. (le dije)

    La Cotilla, que no se había enterado de nada, preguntó a su amiga - ¿También te has caído? - "Yo no. Pascual... Esto... ejem... he tropezado y se me ha caído una cajita de pastillas Juanola dentro del jarrón. Nena, saca el chinchón que vamos a brindar por los mil euros que se ha ahorrado mi amiga" - ¡Y una leche! - ¿Qué le pasa a ésta? - "Que se cree todo lo que le cuenta jajajajajaja" - Esta nieta tuya no es más tonta porque no se entrena jajajajajajaja - Miré a la abuela.- ¿Me has engañado? - "¡Claro! Está todo arreglado, aunque he tenido que ponerle las peras acuarto a Andresito" - La Cotilla no cabía en sí de alegría - En justa compensación (dijo) yo te cogeré la cajita de Pastillas Juanola. - Estuve a punto de gritar ¡No! pero me acordé de que me había llamado tonta y me callé. Tampoco la abuela dijo nada y nos limitamos a esperar la escandalera que precede a un buen mordisco de Pascualita. Los favores se pagan.

     

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