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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 27
    Abril
    2014

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    Menuda murga.

     Los abuelitos, Momia incluida, se han presentado en casa a media mañana. Se han plantado delante de mi contemplandome la tripa como si fuera digna de adoración. - "¡Qué cosa tan bonita!" (dijo la abuela poniendo los ojos en blanco - La Momia lo corroboró con un hondo suspiro y se acercó, pasito a pasito a tocarme la barriga (espero que no se convierta en una costumbre, pensé) El abuelito carraspeó, sacó un pañuelo y se secó una lágrima que había empezado a rodar por su mejilla - Vaya, veo que os ha echo ilusión a todos... No sé qué decir (en realidad no lo sabía porque, en cuanto se enterasen de que todo era mentira, tendría que emigrar a la Conchinchina)

    El abuelito, emocionado, dijo que a su hijo, el Médico, le hacía mucha ilusión ser el padrino - ¿Padrino como el de la película? - ¿Qué película? - La de gánsters. - ¡No, hija! jajajajajaja El padrino de la criatura. ¿Ya sabes qué será? - Pues... un niño o una niña ¿no?... ¿Acaso hay más opciones? - La Momia que, a pesar de tener más años que Matusalem, estaba al tanto de todo, se extrañó que no lo supiera. - Estando el embarazo tan adelantado ¿habrás ido a las revisiones médicas, verdad? - Pues... Es que... quiero que sea una sorpresa el sexo del bebé. - No me has contestado... - ¡Sí, claro que he ido al médico! - "¿Y qué nombre le pondrás?" - Hasta que no sepa lo que es... y la cara que tendrá, pues... - Si es niña puedes llamarla como yo (dijo mi bisabuelastra) - ¡¿Momia?! - Jajajajajajajaja ¡Noooo! Ese es un apodo cariñoso que me puso tu abuela jajajajajaja.

    - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaa! ¡Vaya, está aquí toda la familia! ¿Qué pasa?... ¡Ah, el embarazo! ¿Por qué no nos dices quién te hizo la faena? - "¡Es verdad! ¿Quién ha sido el elegido? ¿Lo conozco?" - A lo mejor ha venido por obra del Espíritu Santo porque, con lo sosa que es... - (¡Maldita Cotilla! Hasta ahora nadie se había preocupado por ese detalle insignificante) No lo conozco...  ejem... Quiero decir que... (empecé a sudar a mares) - "¡¿Cómoooooo?! ¿Acaso fue un aquí te pillo, aquí te mato en una noche sin Luna?" - Ni siquiera eso... No tuvo romanticismo. - "¡Ay, no me digas que...!" - No, no, no. No fue nada malo... Fue in vitro... (¡Hale, ya lo había soltado!)

    - ¡Ya me parecía a mí ¿No lo he dicho? ¡Que cruz tenemos con ella! Pero, tonta del bote ¡¿Por qué no lo has catadoooooo?! (La Cotilla me miraba como a un bicho raro) ¿Tan difícil era decirle al primero que se te pusiera a tiro ¡¡¡Soy tuya. Hazme un bisnietooooooo!!! - Menos mal que el abuelito me echó un capote - Es una chica muy decente y yo estoy orgulloso de ella. - La abuela rezongó - "Vale, pero la Cotilla tiene más razón que un santo..."

    Sobre la mesa del comedor pusieron lo que habían traído para picar: caña de lomo, lonchas de jamón pata negra, camaiot, sobrasada payesa, botifarrones... Se me hacía la boca agua y alargué la mano... y me dieron un toque ¡No puedes comer nada de esto! Tu tienes pan con tomate, verduritas, tortilla francesa... - ¡Tengo que comer por dos! (protesté) - ¡De aquí no! (la Cotilla vio su oportunidad) Y si queda algo me lo llevaré a casa para cenar. Es que me pagan muy poco de pensión (le comentó a la Momia) - ¿Tiene una Pensión? No lo sabía ¿Está lejos de aquí? Siempre es bueno saberlo por si un día me escapo de casa...

    Mientras ellos se ponían las botas, a mi me rechinaban los dientes de rabia.  Poco a poco el sopor de la siestas hizo mella en ellos y aproveché la ocasión para tomarme un chinchón de extranjis, pero la Cotilla aún seguía rumiando sus pensamientos con la abuela: - ¿Y de cuánto dice que está tu nieta? - "No sé... De unos siete meses parece ¿no?"... - Habrá que llevarla a la tele porque un embarazo se va notando poco a poco... Y a ella le salíó de repente, ayer... ¿por esta historia nos darán una pasta, verdad? - "Cuando me despierte, lo pensaré" - Vale... pero, recuerda que... vamos... a medias...

     

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