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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 06
    Agosto
    2013

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    La pila románica.

     A la abuela debe afectarle el calor porque está toda la mañana de cachondeo. Cuando he entrado en la cocina a desayunar, estaba tras una caja que había recortado dándole forma de televisor. En la mano tenía a Pascualita en plan micrófono y en cuanto me ha visto ha empezado a hablar con el deje de los bustos parlantes del telediario - "Noticias recientes. Acaba de aparecer un extraño alienígena. Guarda cierto parecido con la raza humana pero, visto de cerca ¡ni punto de comparación... conmigo, por ejemplo! Tiene la cara abotargada, ojos saltones y legañosos, pelo... tipo fregona que no deja de rascar ¿posibilidad de piojos? Boca abierta y restos de baba en las comisuras... Arrastra los pies..." - Abuelaaaaa. Ya vale. - "Sabe balbucear y rascarse el trasero, pero sin gracia ¿de qué planeta vendrá? - Abuelaaaaaaaaa. Al final me sentará mal el desayuno... ¿Aún no me lo has echo? - "Inútil ante los trabajos manuales..." - ¡¡¡Abuelaaaaaaaa. Paraaaaaaa!!! - "Afortunadamente no puede inocularme su vagancia porque soy un busto-plasma. Fin de la cita."

    A todo esto, Pascualita no paraba de hacer la señal de OK. Que mal educada la tiene la abuela... y luego dice que quiere un bisnieto ¿para qué? ¿para malcriarlo como al monstruito? Y encima he tenido que hacerme yo el desayuno porque la abuela respondía a mis preguntas con el ya famoso: "Fin de la cita. Fin de la cita."

    Estaba a punto de salir cuando la puerta de la calle ha saltado en pedazos y un tropel de hombres uniformados han entrado como un elefante en una cacharrería - ¡¡¡Policía. Quieto todo el mundo!!! - Hemos reaccionado tirándonos de cabeza bajo la mesa del comedor - Pasen, pasen... ¿No les había dicho que tengo llaves de la casa? ¡Que cabeza la mía! ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! La policía os busca jejejejeje - "¡¡¡Cotilla ¿qué pasa?!!!" - Este guapo mozo (dijo señalando a uno de los robocops) me ha preguntado si sabía algo de una pila bautismal. Le he hablado de las que hay en las iglesias que límpio... ejem... pero solo se ha interesado por la que tenéis vosotras jejejeje - (¡La madre que la parió - pensé) - Levanté la cabeza y vi las bocas de las armas apuntándonos. Luego pensé en Pascualita ¿La habría chafado la abuela al caer sobre ella?

    Fuimos a la salita donde está la pila, aunque no lo parecía. Siguiendo con el cachondeo, la abuela le había puesto una tabla y sobre ella una falda de camilla y un espejo y la había convertido en un tocador. ¿Por qué? ¡Ah! No me pareció el mejor momento para preguntárselo. Y entonces, con toda la tranquilidad del mundo, cogió una maceta que estaba junto al balcón y la puso encima - Los Robocops miraban a derecha e izquierda, tratando de ver la pila bautismal. Luego preguntaron a la Cotilla que, milagrosamente, había perdido la facultad de hablar. Supongo que en eso tuvo algo que ver el gesto que la hizo la abuela queriendo decir ¡Se te acabó el comer aquí!

    Pensando que habían recibido una información falsa, la Cotilla fue severamente amonestada por el Jefe y la abuela recibió las más sinceras disculpas y la promesa de que mandarían una puerta nueva - "Ya que estamos, que sea blindada, por favor, que hay mucho chorizo por ahí fuera... ¡Ah! y de madera de roble" - ¡Y brindamos con chinchón, excepto la vecina porque ninguno de aquellos cachas quisieron juntarse con una soplona de tres al cuarto.

    Después de la siesta, pregunté a la abuela por Pascualita - "¡Se me había olvidado! La he puesto en la maceta que he colocado sobre la pila" - Y luego, mirando a la sirena nadar plácidamente, pensamos que debíamos solucionar el problema de la pila bautismal - "Pero otro día. Ahora tengo que irme  al Funeral" - ¿Y yo? No podré salir. No tenemos puerta. - "Por una vez en tu vida serás útil. Siéntate en el recibidor y no dejes pasar a nadie" - Pero... ¡allí no hay tele!

     

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