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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 19
    Febrero
    2015

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    Cultura Mallorca

    La Nieta se lanza.

    - "Nena ¿a quién vas a votar tú?" - ¿Qué es... eso? zzzzzzzzzzzzzz - "Está dormida como un ceporro esta nieta tuya, Andresito... No vamos a hacer carrera de ella... ¡Nenaaaaaa!" - Humm...zzzzzzzzzz -
    "Dile algo tú que a mi no me escucha" - Es normal que no te oiga, son las cuatro de la madrugada. - "Eso, síguele el juego. La tienes demasiasdo mimada. ¡¡¡NENAAAAAAAAAAAAAA!!!" - Ya... voyyyyy... zzzzzzzzzzzz.

    Clareaba el día cuando la abuela entró en casa a paso de carga - "¡¡¡FUEGOOOOOOOOOOO!!!" - grito junto a mi oído... y me cai de la cama, extrañada de no sentir calor ni oler a humo. Entonces sonó, insistentemente, el timbre de casa y antes de que pudiera buscar la bata e ir a abrir, escuché la voz de la Cotilla que, muy amablemente, invitaba a entrar a alguien.

    De pronto la casa se llenó de vecinos, nerviosos y atemorizados que se abalanzaron sobre mi, gritando. - ¡Ya hemos llamado a los bomberos!  Enseguida estarán aquí.  ¿Qué se está quemando? - ¿Quemando? (dije yo) ¡Pascualita! (grité sin pensar que no estaba sola) - Todos aguzaron el oído. La abuela estuvo al quite - "No le hagáis caso. Está en estado de shok y no sabe que dice" -

    La gente seguía nerviosa y una de las vecinas se me acercó, recelosa. - ¿Lo del fuego no será un truco para ver a los bomberos de cerca, verdad? - ¡Hay un incendio! - Ni huelo a humo ni veo llamas. - Aquello me cogió por sorpresa. - Ni yo... ¿A ver si no es en mi piso? - Tu sabrás que eres la que ha gritado. - La sirena del coche de bomberos atronó la calle. En seguida apoyaron una escalera en el balcón y varios bomberos se metieron en casa. La Cotilla corrió a abrir la puerta antes de que uno de los que subían por la escalera la rompiera a hachazos - Los gritos de ¡¿Dónde está el fuego?! y ¡Todo el mundo fuera! me despejaron del todo.

    Se enfadaron mucho cuando vieron que había sido una falsa alarma. - "Es que mi nieta tiene un dormir muy profundo, grita en sueños y además es sonámbula" - Menuda joya tiene usted. - "Les invito a desayunar y así no habrán echo el camino en balde. Pasen al comedor" - Afortunadamente, la Cotilla había traído ensaimadas y magdalenas para todos. Poco a poco el ambiente se distendió y comenzaron las risas. La abuela es muy buena anfitriona.

    Un bombero se acercó al acuario. - Me encantan los peces... pero nunca había visto uno como éste ¿qué es? - "Un pulpo de Madagascar" - Qué raro es... No tiene patas. - "Se debe a la evolución de las especies. Tiene ocho patas... juntas y forma una especie de cola de pez". - Parece una sardina... - ¡Justo! Es una sardina de Madagascar. - ¿No era un pulpo? - "Es que es... mutante" - Que bicho más raro. - "Le doy la razón" - Pascualita dejó de nadar y se dedicó a observar al bombero. - Oiga, le compro el pulpo. - No está en venta porque es un recuerdo de mi abuela" - Asombrado, dijo (cuántos años viven estos bichos?) - Pascualita zanjó el asunto, sumergiéndose para salir con fueza y regar con agua envenenada a todos. Yo grité ¡¡¡cubrirse!!! y nadie resultó lesionado.

    Después me acerqué al bombero, le serví chinchón y le susurre al oído - Al bicho también le gusta pero esto solo puedo decírselo a usted. Los demás pensarán que es una aberración darle licor a un pez... Es usted mi alma gemela (en la mente lo tenía desnudo de cintura para arriba) Si se pasa por aquí cuando acabe el trabajo podremos estudiar juntos... al animalito. - Un poco más allá, la abuela y la Cotilla, que no me quitaban ojo, hicieron, sin disimulo, la señal de OK.

     

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