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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 04
    Diciembre
    2013

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    La mala uva.

     - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! Dejádme que me quede un ratito aquí porque en casa hace un frío que pela. - Pruebe a encender la estufa y verá como entra en calor. - Que más quisiera yo pero el Ministro de Industria no me deja. - Algo le habrá echo - ¡Ya estamos! siempre pensando mal de los pobres jubilados ¡Pues que yo sepa, nosotros no hemos subido la bombona de butano! - ¿No querrán que se la suba el Ministro? - No, no. ¡queremos que nos la baje! - "Déjalo, Cotilla, que encima tendríamos que darle propina... ¿Ya vienes de la calle?"

    Mientras desayunábamos, la Cotilla nos comentó que la gente está de los nervios. - Fijaros que iba camino de una de las iglesias que son clientas mías, cuando he visto a un hombre tomándose un café en la calle, fumando ¿Creéis que he pensado: pobrecillo, el vicio le puede al frío?... Pues no. Me he tenido que contener las ganas irreprimibles de darle con la mano plana en todo el cogote. - "¿Por qué?" - ¡Ah!. Es la mala uva que circula entre nosotros... Unos pasos más allá dos mujeres que paseaban a sus perros, me han cortado el paso con esas correas kilométricas que llevan, mientras los animales se olisqueaban y ellas los miraban arrobadas. Me he encendido como un misto y ya iba a ponerlas a parir cuando el perro grande ha cogido al pequeño por una oreja y lo ha zarandeado. Inmediatamente las correas se han acortado y he podido pasar. De buena se han librado las dos pánfilas porque yo estaba dispuesta a hacer con ellas lo mismo que ha hecho el perro ¡Que rabia!

    Mientras comíamos, ha venido el señor Li a encargar gambas gordas a la abuela. - Ahola venil Navidad y yo ganal dinerito vendiéndolas. - "No sé de donde voy a sacarlas" - Sí, sabel. Tú comel muchas y no dalme ninguna. Tú conseguil gambas goldas pala mi. - "Imposible" - ¡Tú sel egoísta! - y se marchó dando un portazo - ¡Jopé, con el chino (saltó la Cotilla) Le podríamos vender alguna de las cajas que dejen en el contenedor del súper... - ¡Ni hablar! (dije yo) No quiero salir en los periódicos por haber intoxicado a media colonia china. - Que tonta eres, hija mía. Pero si ellos comen perros... Bueno, para no desperdiciar la caja, se la mandaré a Madò Trepitja como regalo de Navidad. Con ésta gente conviene quedar bien por si un día necesito un favor - "Cotilla, tengamos las fiestas en paz. ¡Quién quiera un chinchón que levante la mano!" - La Cotilla y yo no nos hicimos de rogar... ni tampoco Pascualita que estaba escondida entre las manzanas del frutero y sacó una manita, rauda como una centella. Me sabe mal decirlo pero la abuela la está echando a perder.

     

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