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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 10
    Abril
    2013

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    Tenerife

    La Cotilla encuentra trabajo.

     La abuela está derrengada de tanta fiesta EN MEMORIA DE ... Las ojeras le llegan a la cintura y se ha pasado la mañana con los pies en remojo. Claro, se empeña en llevar tacones de palmo y luego pasa lo que pasa. Pero ella, como decía la canción: Antes muerta que sencilla.

    Los vídeos de la fiesta dedicada a la memoria de Sara son alucinantes. Abundan los escoooooootes, bien colmados de carne temblorosa cual gelatina. Y los muslos. Hay muslamen de todos los calibres. Algunos son de quiero y no puedo, escuchimizados y varicosos. Otros sobrepasan lo que se entiende por un jamón con arreglo a los cánones establecidos. La carne se desborda para descansar sobre las rodillas; éstas a su vez desbordan sobre el tobillo y el pobre pie es una bola informe que se sustenta sobre finísimos, y fuertes, tacones de aguja.

    ¿Y los galanes? Barrigas enormes sujetas por sufridas correas o tirantes a punto fenecer bajo el peso de la carne. Botones a punto de saltar en todas direcciones. Pantalones cuya costura trasera no aguanta la presión de las nalgas bien cebadas y estallaban. ¡Que risas se oían! Y los que aún conservan algo del tipo que tuvieron hace treinta años, andaban con el culo prieto y el pecho abombado, luciendo palmito. Después de unas rondas vino el desmadre. ¡Fuera copas! ¿Para que están los zapatos o las pechugas? Algunos dejaban caer el licor a lo largo de su tripa a modo de catarata del Niágara. ¡Y cantaban a voz en grito! Hasta que se ve entrar a la policía!

    - "Los vecinos nos denunciaron. Esta gente no tiene correa" - ¿Que hora era? - "Temprano. Las 4 de la madrugada" - Temprano según se mire. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaaaa!¡ay, ay, ay...! ¡Queeee doloooor! ¡ay, aaaaaayyyyyyy! - "Cotilla, hija ¿Tienes apendicitis?" - Estoy ensayando porque he encontrado un trabajo y quiero que me dure. - "Si es de cantar saetas ya se ha pasado la temporada" - No quiero saber nada de trabajos temporales que yo como todos los días - ¡Que nos lo pregunten a nosotras! (se me escapó) - Ya está la "graciosa" de tu nieta metiendo la pata... ¡Ay, ay, ay, aaaaaaaayyyyyyyyyyyyy!

    En la sobremesa, mientras tomábamos el chinchón, nos explicó de qué iba el trabajo: - Seré plañidera. Como se muere tanto famoso y a la gente le gusta ver llorar a los deudos en las revistas y en la tele, nos contratarán a nosotras porque, la mayoría van a los entierros maquilladas y se guardan las lágrimas  para la intimidad. Nadie quiere ver su foto con los churretes del rímel en la cara. Así que el oficio de plañidera va en auge. - ¿Está usted segura? - Como te lo digo. - Entonces tendrá dinero para comprar comida para su casa ¿verdad? - Qué tendrá que ver la velocidad con el tocinoooo  ¡¡¡Aaaaaaayyyyyyyyyyyyyy!!!! - La abuela, que aún tenía fiesta en las venas, metió a Pascualita en la espalda de la Cotilla. Cuando notó la frialdad del bicho dio un salto y a punto estuvo de colgarse de la lámpara y luego gritó a la manera clásica de cuando te muerde una sirena. - "¡Bravo, Cotilla. Nadie te va a quitar el puesto de plañidera jajajajajaja! ¡Niña, vamos a celebrarlo!"  

     

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