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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 22
    Agosto
    2014

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    El móvil.

     

     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
    Mi ¿amiga? Pascualita

     

     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
    viernes, 22 de agosto de 2014
     
    He ido a la Torre del Paseo Marítimo a visitar a mi abuelito que está convaleciente. Lo he encontrado peor que cuando lo ingresamos en el hospital porque tiene un ojo muy hinchado y morado... No sabía que los dolores gástricos dieran esos síntomas. Se lo he comentado a la abuela y me ha dicho - "Es el resultado del jarabe de palo" - Pues no le des más porque es contraproducente para él... Quizás es alérgico al medicamento. - "Le ha bastado con una toma" - ¿El Médico y Geooorge han tenido la misma reacción? - De momento a ellos no les ha echo falta tomarlo, aunque el Médico ha insistido mucho para que se lo diera... Qué raro es este hijastro mío"

    La abuela y yo hemos ido hasta Palma en el rolls royce. Nunca había visto al inglés más estirado. Al Unitetillo solo le ha faltado hacer reverencias cada vez que la abuela le mandaba algo: - "Geoooorge, entra en esa tienda de móviles y compra el último modelo. Y que sea de un color que vaya bien con cualquier cosa que me ponga. Hale, andando, que es gerundio" - Al quedarnos solas en el interior del confortable coche, pregunté: - ¡Pero si nunca has querido un móvil! ¿Qué mosca te ha picado? - "Son de lo mejorcito que hay para ligar o por lo menos, para tocar chicha"

    Geoooorge nos dejó en las calles del centro. Era jueves y en el puerto había cuatro enormes cruceros atracados. La mayoría de sus pasajeros pateaban en esos momentos las calles comerciales de lo que fue la ciudad antigua y los comercios estaban llenos a rebosar. - Ya podríamos haber ido a otra parte. Aquí no hay quien camine... ¿Abuela?... ¡Abuela! ¿me oyes?... Aaaaayyyyy ¡cuidado que te la pegas!... ¡Perdonen!... ¡perdón!... ¡Uf, que golpe!...¡Abuela , mira por dónde andas!...

    La abuela iba con la vista fija en la pantalla del móvil y todo cuanto ocurría a su al rededor parecía no importarle, así que, como buena nieta preocupada por su estado físico, me puse delante para que no recibiera tantos golpes pero entonces, quién los recibió fui yo, pero no de los turistas si no de ella. -"¡Aparta, boba de Coria, que así no puedo rozarme!" - Entonces caí en la cuenta de que solo tropezaba con hombres tirando a jóvenes o llanamente jóvenes. Y mirando la pantalla del móvil  vi que tan solo estaba encendida aunque ella hacía como que estaba enfrascada enviando mensajes... Cuánto sabe ésta mujer.

    Ya en casa llegó la Cotilla, justo cuando Pascualita saltaba a la mesa, así que imitando a Rafa Nadal, le di un revés con la mano plana y la mande de regreso al jarrón chino. Sé que esto me traerá consecuencias pero no puedo exponerme a que la vecina la descubra - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaa! ¡He encontrado otra ensaimada de crema en el mismo contenedor del barrio de tu abuela!... ¡Vaya, no sabía que estabas aquí! Pues mira, ya tenemos postre. - "De eso nada. Ahora mismo nos vamos a mi casa y me cuentas, con pelos y señales, donde estaba exactamente, la ensaimada" - Vale,  pero luego nos la comemos.

     
    jueves, 21 de agosto de 2014
     
    La abuela entró como un elefante en una cacharrería en casa, cuando aún no se me habían despegado las legañas de los ojos - "¡Se va a enterar éste de quién soy yo!... ¿Aún no has echo café? ¡Lo tienes todo manga por hombro, así no hay quién te case!" - ¡Abuela! Tranquilízate. Baja a por ensaimadas mientras preparo el desayuno... - "¡No puedo desayunar! ¡Esto es muy grave. Vamos!" - ¿A comprar ensaimadas? - "¡¡¡A comprar leches!!!"

    Llegamos al hospital y me temí lo peor, sobre todo viendo el acaloramiento de la abuela. Estaba fuera de sí. Decidí que lo mejor, en estos casos extremos, es animar a la familia directa, aunque no sabía si lo que la tenía en ese estado era la muerte de su marido, de su hijastro o de su mayordomo... O, ya puestos, de los tres. Pero haría todo cuanto estuviera en mi mano. - No te preocupes, abuela. Te ayudaré  elegir la mejor foto de Andresito para que la pongas en la pared de los Finados del Funeral. - Me miró con ojos desorbitados, como si no me entendiera mientras corríamos por los largos pasillos del Hospital, ella con sus stilettos de charol rojo que, me pareció, no era el mejor calzado ni el color que se esperaba de una viuda reciente... - Claro, que quizás era el Médico quién había pasado a mejor vida... - ¿Crees que dejarán que pongáis la foto de tu hijastro en esa pared? Lo digo porque el pobre era joven... - Ni siquiera me miró esta vez... Esto me desconcertaba... - Claro que si es Geo...oo..or...ge (ya no me quedaba aliento) no creo... que puedas poner... su foto,... además... era extranjero...

    La abuela se paró en seco ante la puerta de la habitación del abuelito.- (Así que ha sido él. Pobrecito... Bueno, por lo menos no se lo han cargado entre la abuela y la Cotilla. Eso me reconforta pero..., al haber sido de muerte natural, no saldremos en la tele... ¡No me lo puedo creer!) Abuela ¿crees que son momentos de pintarte los labios de rojo pasión y llenarte las pestañas de rímel? - "Qué sabrás tú, boba de Coria. en la guerra y el amor, todo vale"

    Entró en la habitación abriendo la puerta con tanta fuerza que rebotó contra la pared y vi al abuelito caerse de la cama al suelo. Corrí hacia él - ¡Estás vivo, estás vivo! - Por poco tiempo si me dan otro susto como éste (dijo con un hilo de voz desde debajo de la cama) - "¡Nos vamos a casa, mal hombre!" - ¿Eeeeeeh?

    Al poco rato, los tres enfermos, salían por la puerta del Hospital con el aire marcial que les marcaba la abuela. Una enfermera corrió tras nosotros - ¡Perdonen pero no tienen el alta todavía! - La abuela se giró como movida por un resorte. Me recordó a Pascualita cuando saca los dientecitos de tiburón a pasear porque a ella se le movió toda la dentadura - La enfermera se paró - "¿Se llama Tina?" (su tono de voz no presagiaba nada bueno) - "¿Así que esta es la enfermera que te pone las inyecciones y no protestas? (dijo a su marido) - Sí, tiene unas manos de... ejem, ejem... (el brillo del colmillo de la abuela no le dejó acabar la frase) - "¡Tira para casa! ¡¡¡Los tres!!!"

    En ese momento llegó un recadero con una tarta de una pastelería de postín y se acercó a la enfermera - ¿Conoce a Tina? - Soy yo. - La tarta es de parte de un paciente suyo, hum... ¡Andresito! Le envía ¡MUCHAS FELICIDADES! - Afortunadamente, la abuela no lo oyó porque estaba metiendo a sus "enfermos" a presión en un taxi - Abuela ¿y yo cómo vuelvo a casa? - "En el autobús, que para eso eres proletaria" - y cerró la puerta dando un portazo. 
     
    miércoles, 20 de agosto de 2014
     
    Cargadas hasta las cejas con sillas plegables, sombrillas, toallas kilométricas y bolsas llenas de cremas y potingues, las cinco mujeres de la casa... Pascualita también ha venido, hemos cogido el autobús y hemos ido a la playa. La única que iba con una sonrisa de oreja a oreja, era la Momia. Nunca había ido a la playa en plan jubilada de cinturón apretado - ¡Hay que ver las cosas que descubro y aprendo yendo con vosotras! - Claro que ella no cargaba con nada la jodía.

    - "Que ganas tengo de que salga Geoooorge de la clínica" (se quejó la abuela) - ¿Por qué? (preguntó la Cotilla) - "Para volver a ir a los sitios en el rolls royce" - ¡Pero así es más natural. Más real! (gritaba la Momia, enardecida por sentirse de la clase obrera durante unos días) - Cuando por fin estuvimos instaladas a la orilla del mar me desentendí de ellas y entré en el agua fresca y transparente con Pascualita metida en la bolsa de rejilla de acero y estuvimos nadando un buen rato hasta que, de repente, la sirena atacó a la malla - ¡Eh, que pasa! Tranquilizate. - Pero no lo hizo y cada vez atacaba con más fiereza. Entonces sentí miedo. -¿Has visto un... ¿un tibu... tiburón? - Una mano se apoyó en mi hombro y estuve a punto de irme al Otro Barrio del susto. - Que dice tu abuela que salgas. Está puesta la bandera de MEDUSAS... aaaaaauuuuuuu..... ¡vamonos!...aaaaaaayyyyyyyy - Dejé a la Cotilla con su "problema" y entonces vi una que se puso a tiro de la sirena. Alargó la mano y en un abrir y cerrar de ojos, se la había comido. Así que era eso. A Pascualita le gustan las medusas.

    Al llegar a la arena se lo comenté a la abuela. - ¿Por qué no has venido tú a avisarme? - "¿Para que me piquen a mi?... ¿Así que a mi amiga le gustan estos bichos? Pues vuelve al agua y que se de un banquete" -
    Y se quedó tan pancha. Poco después llegó la Cotilla llena de verdugones de las picaduras - Acuérdate que me has prometido que si avisaba a tu nieta que me presentarás a Jordi Pujol (dijo a la abuela) - "Si hija, sí" -

    De vuelta a casa, en la parada del autobús cogimos un taxi hasta casa. Nos habíamos achicharrado mientras contemplábamos a la abuela, con su bikini rojo de topos verde fosfi, ligando con el socorrista de la playa, alabándole su valor y palpando, como el que no quiere la cosa, todo cuanto músculo se le puso a tiro. Llegó emocionada a casa y nos sirvió un chinchón a cada una, incluida Pascualita echando un chorrito al jarrón chino.

    Mientras dábamos cuenta de una buena ensalada, la abuela comentó que un hombre cumplió la promesa de subir de rodillas la Cuesta de la Sang, si Matas y Munar acababan en la cárcel. Y como así ha sido, lo ha hecho. Acabó con las rodillas ensangrentadas pero con el orgullo de haber demostrado que su palabra es ley y que la Ley se ha cumplido. - "Yo también quiero salir en los periódicos. (dijo la abuela) Prometo subir la Cuesta de la Sang ... de espaldas si ... estooooooo... Va, una ayudita.... a ver... si  ... ¡Ya sé! Si el Atlético Baleares sube de categoría. ¿Vendréis conmigo?" - ¡¡¡Siiiiiiiiiiiiiii!!! (gritamos entusiasmadas) - Luego la Momia levantó una mano - Y yo prometo subir la Cuesta de la Sang de espaldas en la silla de ruedas (siempre que me empujéis, claro) si el jovencito que me gusta, cae en mis brazos - ¡Jovencito! jajajajajajajaja (grite yo) ¡Si tiene 95 años! - La patada que me dio la abuela en la espinilla todavía me duele.
     
    martes, 19 de agosto de 2014
     
    A mediodía han venido la Momia y la abuela. Lo han echo en autobús porque a mi bisabuelastra le hacía mucha ilusión viajar en transporte proletario. Por lo visto se ha pasado todo el trayecto tocando el timbre de parada y como venía poca gente, el chófer ha terminado enfadándose. La abuela le ha dicho al oído la edad que tiene su suegra y el hombre se ha quedado admirado ante tanta vitalidad y no ha vuelto a poner inconvenientes a su "travesura"

    Han traído pizza y en cuanto el aroma ha impregnado la casa, ha llegado la Cotilla - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaaa! ¿Pizza para comer? ¡Que rumbo! - A ver cuando se le atrofia el olfato y el oído, que ya tiene usted edad para eso (le dije furiosa) - ¿Qué le pasa a ésta? - "Que hace tiempo que no la riegan... Por cierto. He ido a la clínica y parece que nuestros hombres están mucho mejor" - Vaya (dijo la Momia y me pareció que lo decía con fastidio) - "No te preocupes. Los tendrán una semana encamados, por lo menos" - ¿No dices que están mejor? - "Y nosotras también si ellos ¿verdad, suegra?" - ¿Has "untado" al personal? -"Tal como me dijiste" - ¿Entonces esta noche volvemos al Funeral, verdad? es que me dejé una conquista a punto de caramelo y quiero rematarlo" (soltó la Momia) -  ¿Y yo qué? ¿Me quedo otra vez sin fiesta? - ¡No mujer! (dijo mi bisabuelastra) Tenemos la semana para nosotras.

    Después de tomar el café celebramos, varias veces, la libertad conquistada a base de talonario y acabamos durmiendo a pierna suelta delante de la tele. Lo último que recuerdo fue ver a la Cotilla dirigiéndose al altar de los Maestros de lo ajeno mientras murmuraba: - Se merece muchas... ¡hip! velas este Pujol. ¡Ha demandado... ¡hip! al banco jijijijijijiji... por chivarse... ¡hip! ... ¡Eh, chicassssssssss... tres hu... hurrras por esa... ¡hip! ... cabeza tan bien... amuebladaaa ... ¡¡¡HIP!!!... jijijijiji... ¡¡¡HIP!!! ... ¡¡¡HURRAAAAAAAAAA!!! ... -  En seguida se oyeron los golpes que da el vecino de arriba en cuanto subimos los decibelios -" ¡¡¡CHIIIIIISSSSSSSST  , QUE SE NOS DESPIERTA ... ¡hip!... EL SORDOOOOOOO  JAJAJAJAJAJAJAJA " - gritó la abuela. Y seguimos durmiendo.
     
    lunes, 18 de agosto de 2014
     
    Menudo día pasamos ayer. Ni desayuno con ensaimada, ni conversaciones con Pascualita, ni lectura de periódico, ni ná de ná. Nos lo pasamos en la clínica entre vómitos, diarreas y lamentos. Y todo por culpa de Andresito, su hijo el Médico y Geoooorge. Son tan remilgados con la comida que cualquier cosa les cae mal. En cambio nosotras que, por no tirar, nos comemos las sobras de dos o tres días fuera de la nevera. Quitamos el trocito de fruta que no está podrido y hacemos macedonia..., tenemos el estómago a prueba de bomba.

    Ellos dicen que la culpa de estar muriéndose, ¡ya sabemos lo exagerados que son los hombres! es de la ensaimada grande de crema que cogió la Cotilla del contenedor de basura. Pero bien que se la comieron los muy golosos. Y tampoco se espera que en un barrio de postín tiren algo en mal estado.

    Cuando se pusieron malos y me dejaron el suelo perdido, llamamos a la ambulancia, a pesar de que la Momia dijo que no hacía falta - No les hagáis caso. Solo quieren llamar la atención para que los mimemos. - Pero yo no estaba dispuesta a tener que pasarme todo el día limpiando porquería así que marqué el número de teléfono, exageré las dolencias y en pocos minutos oímos la sirena.

    En cuanto vieron a los tres enfermos cundió el pánico entre el personal sanitario. Hicieron llamadas, yo diría que angustiosas, y vino el ejército. Nos metieron a todos en bolsas de plástico como si fuésemos patatas, mientras ellos se cubrían de pies a cabeza igual que los apicultores cuando se las tiene que ver con las abejas de sus panales.

    Nos trastearon de lo lindo: pincharon, analizaron, volvieron a pinchar. Preguntas y más preguntas a las que dábamos respuestas negativas. Hasta que la Momia, haciendo valer su edad y su señorío, dijo - ¡Ya está bien! Los enfermos no somos nosotras sino los especímenes masculinos. A nosotras la ensaimada nos ha sentado de maravilla.- Finalmente nos dejaron en paz y pudimos salir de aquel batiburrillo de plásticos y máquinas llenas de cables que hacía ¡Tuit, tuit, tuit!  Un médico nos indicó que ya podíamos irnos porque no teníamos el Évola - La abuela le arreó un bolsazo - "¡Ya no lo podría haber preguntado, bobo de Coria!"

    El abuelito, el Médico y el Unitetillo siguen ingresados hasta que se les pase la cagalera. La Momia nos ha prohibido ir a verles. - Están en buenas manos. Nosotras solo haríamos que estorbar. - No nos hicimos de rogar. - Ahora, Cotilla, quiero que me cuentes, exactamente, dónde y sobre o al lado de qué, encontraste la ensaimada. Tengo que descubrir quién la dejó ahí... Seguro que son gente del quiero y no puedo. ¡Donde se ha visto que en mi barrio se tiren cosas que estén en mal estado! - "Eso son cosas que pasan" - En mi barrio, no. Se tiran porque sobran; allí lo compramos todo bueno ¡Faltaría más!... Por cierto (de dirigió a la abuela) Esta noche vamos al Funeral ¿verdad? ¡Tengo ganas de ligar! - ¡Eso! Yo también vendré (dije, ilusionada) - "¡Ni hablar! Tu te quedas por si llaman de la clínica. (ordenó la abuela) No sea cosa que se muera alguno de ellos y no nos encuentren en casa cuando nos avisen"
     
     
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