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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 21
    Febrero
    2013

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    ¡El gordo!

     - "Ay, Pascualita, que cuento tan bonito que nos ha contado el Presi. Nunca pensé que volviera Carlomagno   a salvar a Europa y resulta que lo teníamos en casa. Ahora que también te digo una cosa ¿de qué hablaban entre ellos ésta gente? ¿de lo malos que habían sido unos y de lo malos que son los otros?... Ahora ya no decimos de alguien que grita, discute e insulta, que parecen verduleras o pescaderas (siempre en femenino porque los verduleros y los pescaderos son el no va más de la buena educación y el hablar bajito) Ahora decimos que parecen políticos debatiendo. ¿Para eso les pagamos? ¿Para que se digan a la cara y delante de toda España lo que ya estamos cansados de saber los sufridos contribuyentes? ¿Y las soluciones a tanto desmadre, dónde están?...  ¡No tienen ni idea! ¿Comprendes ahora porque quise que escucharas todo el debate? Para que, cuando vuelvas a tu hábitat sepas lo que NO debes hacer."

    - ¿Fuiste capaz de torturar durante horas a Pascualita con ese rollo político? Si la pobre tuviera uso de razón te denunciaría por malos tratos psicológicos. - ¡Pero si le estaba haciendo un favor! - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! (tuve el tiempo justo de coger a Pascualita y meterla en el azucarero) ¿No sabéis lo que me ha pasado? ¡No os lo podéis ni imaginar!... ¡Ha sido algo... ay, no sé cómo decirlo! ¡Estoy estupefacta! ... - "¡Cuenta, que nos tienes en ascuas, leñe!" - ¡Es que no me vais a creer! - "Toma una copita de chinchón, a ver si te calmas"

    Fue mano de santo. - ¡Me ha tocado el gordo! - "Cómo? ¿Estás segura?" - Segurísima. ¡Y no sabes la ilusión que me hace! - "Puedo hacerme una idea ¿Y le ha tocado mucho?" - Mucho no. Lo suficiente. - Bueno, ahora podrá invitarnos a nosotras. Ya era hora. - "Mujer, déjala que ya estamos acostumbradas... pero, como madrina que serás de mi boda, espero un regalo de postín" - ¿Y eso por qué? - ¡Será rácana! Porque ahora es rica. - ¿Yo. Por qué? - "¿Pero no acabas de decir que te ha tocado el gordo?" - Sí, pero no veo... la relación. - ¡Abuela, luego dices que la tonta soy yo! - Entonces a la Cotilla le dio un ataque de risa y así se tiró más de un cuarto de hora, entre toses, lágrimas y carcajadas. La abuela la sentó a la mesa de la cocina, le dio agua y preparó café. Poco a poco, la vecina se fue tranquilizando - Jijijijijiji... ¡ay, que risa! Me ha tocado el gordo... jijijiji... ¡Pedro el gordo! jajajajajaja. Me ha dado un meneo en toda regla jajajajajaja... a mis años (que no son tantos) no me lo esperaba y me ha hecho mucha ilusión. ¿Tú sabes el tiempo que hacía que no me pasaba algo así jajajajajaja - "¡Eres tonta del bote! Tómate el café ¡y ponle azúcar, boba de Coria!" - Oh, no (pero no dije nada porque pensé que la abuela tendría sus razones)

    En cuanto la Cotilla destapó el azucarero, una flecha pringosa saltó a su cabeza y en un santiamén le enredó el pelo, entre tirones y moriscos, de tal manera que parecía haberse peleado con un gato furioso. A estas alturas la mujer corría como una posesa dándose contra las paredes. Entonces la abuela, acercándose a ella, la enfiló hacia la puerta de la calle y justo cuando la Cotilla iba a salir al rellano, dio un tirón de Pascualita y se la metió en el bolsillo, luego despidió a su amiga diciéndole - "¡Que poco le gustó a mi marido el mejunje que le diste, Cotilla!" - Y la otra salió corriendo, escaleras arriba, dando alaridos.

     

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