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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 30
    Junio
    2015

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    Cultura Mallorca

    El fantasma.

    El fantasma.

     

    - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaa! - Empezamos bien el día. - Me sigue un hombre (dice la vecina con la voz turbada por la emoción) - Qué más quisiera usted. Debe ser un acreedor. - No le debo nada a este hombre. - ¿Le conoce? - ¡Ya lo creo! (su voz tiembla y me doy cuenta de que no es de emoción sino, de miedo) Desapareció hace casi 80 años.

    La abuela entró como un torbellino y se instaló en la cocina. Temblaba como una hoja mecida por la tormenta. - "Me ha seguido un hombre" - ¿A ti también? Voy a bajar a ver si ligo. - "¡Quieta ahí, boba de Coria! Ese hombre no existe." - ¿En qué quedamos? - Pues yo lo he visto como te veo a ti (protestó la Cotilla) - "¿Me ves con 80 años menos?" - No... eso... no...

    Mientras ellas se enredaron en una discusión de esas que no llevan a ninguna parte, me asomé al balcón para ver al hombre en cuestión. Pero no vi nada de particular, salvo a Bedulio haciendo su ronda por el barrio. Le saludé con la mano pero no me vio, así que le llamé a gritos - ¡Bedulioooo, o Bedulioooooo! - Tampoco me oyó. Ahora sí que me oiría - ¡¡¡POLICIAAAAAAAAAAAAAAA. SOCORROOOOOOOOOOO. ME ESTAN VIOLANDO LOS MARCIANOOOOOOOOOS!!!

    La gente que había en la calle, tanto en las aceras como en los coches, comercios y autobuses, levantaron la cabeza hacia el balcón, en cambio el Municipal, pegado a la pared, intentaba llegar a la esquina para desaparecer. Pero la gente le recriminó que se desentendiera ante un delito. Al final y cogiéndolo como escudo, un grupo de ciudadanos subieron a casa dispuestos a vérselas con los habitantes de otro planeta. - ¿Son verdes? - me preguntó una de las mujeres que acompañaba a un asustado Municipal - Sí. - ¡Lo sabía! Diego Valor tenía razón. - Oiga (quiso saber otra) ¿qué tal funcionan...? vamos, ya me entiende... ¿Hay diferencia entre tener que fingir un orgasmo con un terrícola a tener un orgasmo real con un tio verde? - Siendo verde, es todo más ecológico. Más... terrenal. - ¿Lo que usted quiere decir es que el meneo es más salvaje? - Podría decirse... que sí. - Vaya. ¿No podría prestarme un marciano para un ratito? - Creo que la nave se ha ido porque no está en la terraza... - Que le vamos a hacer. Seguiré fingiendo con mi Julián.

    A Bedulio le iba a caer un paquete. -Y ahora le denunciaremos a sus jefes por no socorrer a esta mujer. - Cuando nos quedamos solo, descargó su enfado conmigo - ¡Con vosotras siempre acabo metido en líos! - La culpa es tuya por no hacerme caso cuando te llamo. Abuela, dile cómo es el hombre que os sigue. - "Joven. Unos 19 años.,Moreno, guapo y bien plantado. Y pinta de antíguo" - ¿Antíguo con 19 años? (preguntó, excéptico el Municipal) - Desapareció hace casi 80 años y ahora está ahí abajo con el mismo aspecto de entonces.

    Bedulio palideció. - ¡Ya estamos. Otro fantasma! - Así que era eso (pensé) con razón no lo había visto. - Abuela, asómate y dime quién es. - Fui en busca de Pascualita que dormía a pierna suelta. Despertó bruscamente cuando la cogí y la metí en mi bolsillo sin ningún miramiento. Quería que estuviera muy rabiosa para lo que pensaba hacer. Bajé a la calle y siguiendo las indicaciones de la abuela, me acerqué al hombre (a quién yo no veía) Protegida de su furia con el guante de acero, tiré a Pascualita contra él. La sirena salió del bolsillo dando bocados con sus temibles dientecitos de tiburón... y se dió tal golpe contra la acera que a punto estuvo de entrar en coma. Al subir a casa la abuela me dio un pescozón de los suyos. - ¿Entrenamiento? (le pregunté mientras me rascaba la zona dolorida de la cabeza) - "¡No eres más tonta porque no te entrenas! Un fantasma es un fantasma, aquí o en Sevastopol" - Escuché gemir a Bedulio mientras se tomaba unos cuantos chinchones para regular su hipertensión... O eso dijo él.

     

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