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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 12
    Enero
    2016

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    Cultura Mallorca

    El carrito del súper.

    El carrito del súper.

     

    - "Nena ¿vas a ir a comprar a Mercadona?" -  Creo que sí ¿por qué? - "Para que me traigas un carrito de allí." - ¿Un carro de la compra? - "Sí, sí. Mete un euro en la ranura y me lo traes" - ¿Quiéres que vaya por la calle empujando un carro del súper hasta tu casa? ¿Estás de antojos? - "Es para decorar el salón. Creo que pondré unas macetas dentro y lo colocaré junto al ventanal" - ¿Ya le has dado un tiento al chinchón? - "No estás al día, alma cándida. El fiscal Horrach tiene uno en su despacho y queda de lo más mono y original."

    - No tengo maña para esas cosas. Pídeselo a la Cotilla. - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaaa! - Tenga el teléfono que la abuela quiere hacerle un encargo. - ¿Qué tripa te se ha roto?... ¿Un carrito?... ¿para qué?... ¡¿Ah, sí?!... ¡Vaya, vaya!...
     
    Entre visita y visita de Blas el Parado para recoger más croquetas de la abuela y venderlas a la gente que sigue el macrojuicio de Noos, bajé a comprar. En el súper había un pequeño tumulto. Eran varias las clientas que increpaban a las cajeras - ¡No hay carritos! ¡Queremos carritos! ¿Cómo vamos a llevar la compra? ¡¿En los brazos?! ¡¡¡Queremos carritooooooos!!!

    El personal del súper estaba desconcertado. ¡Habían desaparecido casi todos los carritos sin que se diesen cuenta!

    Me dio un palpito. - ¡La Cotilla! (pensé) - ¿Para qué los querrá? La abuela solo ha hablado de uno... - Al llegar a casa, Pascualita estaba asomada al borde del acuario comiendo una croqueta. - ¿Quién te la ha dado? ( pregunté sobresaltada) - pero ella siguió a lo suyo. ¿Ha venido Blas estando yo fuera y ha descubierto a la sirena?... (me dije) Pero ella misma me dio la respuesta porque, después de terminar de comer, saltó al suelo y reptando hasta el aparador, se metió debajo y salió con otra croqueta entre los dientes. ¡Se le habrán caído a Blas por ir con prisas y no se habrá dado cuenta!

    La Cotilla vino a media tarde. - ¡Estoy rota! Pónme un chinchón, nena... mejor, dame la botella y ya me serviré yo. Lo necesito. - ¿Sabe algo de los carritos desaparecidos del súper? - ¡Claro que lo sé! Menudo negocio he echo con las amigas y vecinas de tu abuela. Cuando se han enterado de que ella tenía uno de decoración, puesto de moda por el paladín de la infanta, me los quitaban de las manos. Y eso que los he vendido caros.

    El concierto de pitos bajo el balcón nos anunció que llegaba la abuela y Geooorge había aparcado, como siempre, en la parada del bus. - Entró como un basilisco y se dirigió en línea recta a la Cotilla. - "¡Ya me estás dando la mitad de las ganancias!" - ¡Ni hablar! El trabajo duro lo he hecho yo. - "Pero la idea ha sido mía!" - Porque se lo viste al fiscal. - "El lo tiene como desahogo para poner papeles. Yo, con mi vista comercial, le he dado el toque decorativo."

    Discutieron un rato hasta que llegaron a un acuerdo. Se repartirían las ganancias a partes iguales y la abuela se comprometía a que, si tenía ideas geniales como éstas, la Cotilla sería su socia y pondría su esfuerzo para que todo fuera sobre ruedas. Naturalmente, sellaron el pacto brindando con chinchón.

     

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