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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 15
    Mayo
    2014

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    ¡comeremos gambas! jijijijiji

     La abuela pensó que la Momia le había regalado la antigualla del orinal pero no, se lo había prestado. - "Cuando volví a la Torre del Paseo Marítimo y le comenté a mi suegra lo bonito que quedaba sobre el macetero el regalo que me había hecho, levantó el dedo índice, que parece un sarmiento y moviendolo de izquierda a derecha dijo ¡no, no! Te lo dejo. Pertenece al legado que le corresponderá a Andresito el día que me muera" - ¿Le deja el orinal en herencia? - "Por lo visto ya lo recibió su madre, luego ella y la tradición manda que ahora le toque a su hijo para que éste, a su vez,  se lo legue al Médico" - ¿Estás de broma? - "Se ve que los ricos son así" - Si va a ser del abuelito es como si ya fuese mío... - "Eso le contesté yo pero dijo que nanay. Que tiene tiempo de cambiar el testamento las veces que haga falta, así que no es seguro que acabe en manos de Andresito si lo deshereda por lo que sea" - ¿Qué puede ser este "lo que sea"? ¿Un morenazo caribeño que la cuide? - "Por ejemplo"

    Esta mañana he hablado con Pascualita en presencia de Pepe-Crisogono - Tendremos que buscar otro sitio donde cobijarte... - La sirena tenía sus ojos saltones fijos en mí. Cada vez me recuerda más a la Cospedal, no parpadea. - Tendré que rascarme el bolsillo y comprarte un acuario de verdad... pero no ganaría para peces basureros, de esos que limpian hasta los cristales... Podría ponerte un bozal para que no te lo comas... - Pascualita saltó a la cabeza de Pepe-Crisogono y le mordisqueó la frente - ¡Estate quieta! A ver si Geooooorge va a denunciarme por maltratar a su antepasado. - Entonces sacó a pasear la dentadura de tiburón. - ¿Me estás amenazando?... ¡Ah, que quieres desayunar! Perdona.

    La abuela llamó para decirme que vendría a comer con la Momia. - ¿Hago sopitas de leche? ¡No sé lo que come esta mujer! - Me mandó callar, dijo algo sobre unas gambas y colgó el teléfono. - ¡¿Gambas? ¿qué yo compre gambas?! ¡Anda ya! - ¡Avemariapurísimaaaaaaaaaaa! Te he oído desde la calle y vengo babeando ¡Hoy comemos gambas!

    La Momia, la abuela y las gambas han venido en el rolls roice conducido por Geoooooorge que se ha encerrado en la cocina a preparar la comida. Y la Momia se acercó despacito hasta donde está el famoso orinal de su abuela. - ¡Precioso! Le da elegancia a éste lugar. Procura que no le pase nada porque es muy valioso... - Valor sentimental ¿verdad? - Eso es lo de menos aunque en él se hayan sentado los principales culos de la familia. Está diseñado y pintado por un famoso artista irlandés, cuyas obras están expuestas en Museo Británico. - ¿Los orinales están... ahí? - No hacía orinales, querida, pero se enamoró perdidamente del trasero de mi abuela cuando ésta era una jovencita dulce, encantadora e inocente... - ¿Y si era como dice... ¿cómo se lo vio? - Es uno de tantos secretos familiares... La casaron muy joven. - ¿No se le ocurrió regalarle algo más romántico? - ¿Te parece poco un orinal hecho solo para ella? - No supe que contestar, aunque sí la Cotilla. - ¡A mí me hace esto un novio y se lo pongo por sombrero... o mejor, los vendo a los dos al peso! - Por eso nosotros seguimos siendo ricos y tú no. - ¿Por tener un orinal? - Por tener obras de arte... Por cierto ¿te quedas a comer, Cotilla?... es que no sé si nos bastaran las gambas... - "¡Pero si hay cinco kilos! (exclamó la abuela)"

    Nadie había visto comer gambas a la Momia. Es rápida como un Fórmula 1. ¡No paraba ni para repostar! Las demás no dábamos abasto. En un santiamén los cinco kilos de gambas habían desaparecido. Casi cuatro kilos y medio, en su boca.Y solo pude guardar algún bigote para Pascualita.

     

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