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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 10
    Diciembre
    2011

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    ¿Al cine con la abuela? ¡No, gracias!

    ¡Que tardecita llevamos! Cada vez que salgo con la abuela me hago el mismo juramento ¡no volver a salir con ella a ningún sitio! No gano para sofocos.
    Hoy hemos ido al cine. Con Pascualita en el termo (porque tiene que tomar nota de lo que es una sala de cine y todo lo que le rodea para cuando vuelva a su hábitat.
    El chófer debía tener el día malo porque, sin esperar a que los que subíamos nos agarrásemos, ha hecho un arranque brusco y a punto ha estado de tirarnos al suelo. Sin tiempo para recuperarnos ha cogido una curva a toda pastilla. Ha sido un viaje alucinante. Llegando a nuestra parada, la abuela ha ido hacia el chófer y le ha dado un pescozón que ha resonado en todo el autobús. Al cogerlo de sorpresa a punto hemos estado de sufrir un accidente. Después, muy digna, ha enfilado hacia la puerta de salida gritándole - "¡Llevas personas no una piara de cerdos, idiota!" - Antes de que el hombre pudiera reaccionar nosotras ya estábamos comprando las entradas del cine.
    La sala estaba llena y he tenido que sentarme en la fila de atrás de la abuela, cosa que he agradecido porque no para de hablar, como si estuviera viendo la tele en casa. Cuando pantalla se ha iluminado no le ha gustado  - "¡Nena, cambiame el sitio, que estoy demasiado cerca ¿Dónde estás?!" - Esto ha durado un ratito hasta que se ha acostumbrado,  yo no he abierto la boca para nada. Al empezar  la película ha desenrosacado el termo y se la  ha ido contando a Pascualita. Las quejas no se han hecho esperar porque la mujer hablaba como si estuviera sola en el mundo. Yo cada vez me encogía más en la butaca pidiendo a todos los dioses que no me viera. Poco después nadie se enteraba de nada de lo que hablaban los actores - ¡Que la echen! ¡Fuera, fuera! ¡Cállate, bruja!- El acomodador entró echo una furia alumbrando con su linterna entre las filas y en todas veía dedos acusadores que le indicaban el sitio que ocupaba la abuela. Ella  seguía a lo suyo - "Que guapo es este hombre, Pascualita Ya nos gustaría que nos diese un repasito ¿eh? jajaja... es el amante de la rica ¡con lo bicho que es esta tía y la suerte que tiene! ... Seguro que no acaba bien la cosa. Se matará con el coche o algo así.  Pero, bien mirado, la esposa se merece lo que le pasa por pánfila... ¡igual que mi nieta! jajajaja... por cierto ¿dónde estará? ... " - ¡Señora, haga el favor de salir! - le gritó el acomodador - "Mira, Pascualita, nos iluminan como a las actrices ¡Que emoción! ¿A qué te gusta esto del cine?" - ¡Fuera de aquí le digo! - El que estaba a su derecha la agarró del brazo y por poco la levanta en vilo, entonces se cayó la tapa del termo y el hombre, a la luz de la pantalla, vió un bicho horrible que le miraba fijamente. Soltó un alarido. Los de la izquierda se habían hecho con la abuela y la empujaban sin contemplaciones hacia el final de las butacas. De un empujón fue a parar en brazos del acomodador que no se esperaba recibir el regalo envenenado que se le venía encima. Primero tuvo un escalofrío al sentir el cuerpo frío de Pascualita en su cara, luego gritó como un poseso cuando los dientes se clavaron en la naríz, la ceja y pasaron luego a la oreja a medida que la sirena hacía esfuerzos para no caer. Antes de que se encendieran las luces yo ya estaba junto a ellas arrancándola de aquella cara sanguinolenta y a paso de carga, salí hacia la calle seguida de la abuela que gritaba ¡¿Has cogido a Pascualita?!

     

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