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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 23
    Julio
    2012

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    ¡ Agua va !

     - "Baja tú la basura que me voy ahora y no sé cuando volveré" - Ya te he dicho que me arrepiento de haberte propuesto los recortes - "No estás arrepentida, lo que pasa es que no quieres morirte de hambre, pero me voy por esto (bajó mucho la voz) es por el npspspspspspsssss" - ¿Qué? - "No puedo decirlo más fuerte porque las paredes oyen" - Pues me quedo como estaba... - ¡Hola! ¿Habéis visto al nuevo vecino? ¡Que tío más raro! Me da repelús - "Que te va a oír, Cotilla, baja la voz" (susurró la abuela) - ¿Era eso lo que me decías? - "Creo que es un asesino" - ¿Crees? Abuela, estas cosas, si no se saben, no se dicen.

    Sentadas en la cocina analizamos al personaje mientras nos metíamos unos chinchones entre pecho y espalda - " Creo que es un extranjero de por ahí" - Es renegrido ¿se  lavará? No me ha dado tiempo a olerlo - "Tiene cara de mala persona" - ¿No será que es feo? (dije yo) - "En eso no me he fijado pero cuando lo he visto he tenido un escalofrío y un mal presentimiento" - Pues el hombre no molesta. Vive encima de nosotras y no hace ningún ruido - "Eso me escama ¿es que no mueve una silla? Os digo que tiene la oreja pegada al suelo todo el día para saber lo que hacemos" - Jajajajaja ¡que exagerada! Vamos a salir de dudas. Ahora mismo voy a su casa y lo invito a bajar, así nos conoceremos todos - "¡Ni se te ocurra!" - Pero yo ya corría escaleras arriba.

    - Buenos días. Me llamo Mohuriño. Soy de Brasiiiiil. Puedo enseñarles a bailar salsa y otros ritmos caribeños si lo desean... hum, que rica bebida toman ustedes - Las dos amigas habían perdido el color - Las veo preocupadas... ¿los recortes?... ¿el dinero?... ¿el amor?... ¿la muerte? - Ambas dieron un respingo y estuvieron a punto de caerse de la silla - No preocuparse, yo puedo ayuuuuudarlas jejejejeje... Soy vidente - ¡Jesús, María y José! (gritaron mientras se persignaban) - Huuuy, no teman, soy su amigo... - El "amigo" husmeó el aire durante un rato - Noto una presencia extraña... muy extraaaaña - Queriendo quitar hierro a una situación que ya empezaba a ponerme nerviosa a mí también, dije - Es nuestra vecina que, aunque lo parezca, no vive en esta casa - Nooo... Es algo más raroooo - (¡Pascualita!, pensé. Este tío va descubrirla) Me levanté para ir al comedor y sacarla del "acuario", si yo la llevaba encima no se atrevería a tocarla. - ¡¡¡No te vayas!!! gritaron la abuela y la Cotilla, asustadas. Con Pascualita en mi escote quedé más tranquila - ¡Veo agua... mucha agua...! (gritó Mohuriño que iba a lo suyo) ¡Montones de agua! - Entonces una gota me cayó en la cara. Miramos al techo y vimos, horrorizados como se iba formando una bolsa que crecía por segundos hasta que se rompió y tuvimos en la cocina las cataratas del Niágara. En medio de aquel desbarajuste el brasileño me abrazó con fuerza. Los brazos parecían tentáculos por lo rápido y variado de sus toqueteos. Intenté librarme pero me sujetaba con fuerza mientras el agua seguía cayendo a chorros sobre todos nosotros. Pascualita, al sentirse constreñida salió disparada hacia el rostro más cercano y clavó sus dientes entre los ojos del "hechicero". Me soltó de inmediato gritando como un poseso, momento que aproveché para arrancarle a la sirena de un tirón.

    El timbre que sonaba con insistencia. Era el Municipal - ¿Qué pasa? me dijo al verme hecha una sopa. El brasileño pasó como una flecha entre nosotros babeando, llorando y sangrando como un toro de lidia.

    Poco después se aclaró todo. Una tubería del piso de arriba se había roto y a eso se añadió que Mohuriño tenía calor y en vez de ducharse llenaba la bañera hasta arriba y se daba unos cuantos baños al día. Gracias a la intervención del Municipal se arregló el asunto con el seguro y a nosotras nos quedó el trabajo de recoger agua y adecentar la cocina. Durante unos días el brasileño no salió de su casa, no veía a causa de la hinchazón. El Municipal no preguntó la causa del mismo, sus nervios no soportaban los misterios "paranormales". Nosotras, a pesar de todo tuvimos una pequeña alegría: el cinchón no se había aguado porque en el momento de la avalancha de agua, la botella estaba tapada.

     

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