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Mi ¿amiga? Pascualita
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Blog Mi ¿amiga? Pascualita - Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel JiménezBravo Llabrés

Isabel Jiménez-Bravo Llabrés es una mujer, bastaría decir eso para definirla, pero por si queda alguna duda: es mujer, madre, abuela, amiga... conocida mundialmente por sus croquetas, ha decidido dar un paso más, compartiendo con quien quiera pasar un buen rato, las historias de su ¿amiga? Pascualit...

Sobre este blog de Cultura

"Mi ¿amiga? Pascualita" es un personaje entrañable a la par que desquiciante, que entra a formar parte, de una forma muy peculiar, de una familia nada común, pero en la que podemos identificar a miembros de nuestra propia familia. ...


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  • 01
    Noviembre
    2011

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    30 de septiembre

       

     
    Esta mañana hemos ido al Mercado la abuela, Pascualita y yo. ¿Qué pinta la sirena allí? -  este comentario lo he hecho antes de salir de casa - "necesita conocer mundo" - ha contestado su abogada defensora - ¿necesita? ¿para qué? - Por toda respuesta, la abuela ha cogido las llaves de casa y ha salido andando.
    Ya metidas entre puestos de frutas, verduras, ropas, zapatos, etc. nos zambullimos en el ambiente y miramos, comparamos precios, volvimos atrás, seguimos adelante, total, que dejamos de estar al tanto de lo que llevaba colgado del cuello la abuela. Entonces un grito de dolor y susto me dejó el tímpano en estado comatoso. Al volverme, la abuela corría entre la gente dando voces como una posesa - ¡Cogédle. Me ha robado... Me ha robado! Salí tras ella y creí ver  la cabeza de un joven que corría delante de ella y entonces, cayó. Lo último que vi fue su mano alzada en la que llevaba ¡el termo! como un trofeo de guerra. Cuando llegué a la altura del tumulto que se había formado en el estrecho pasillo, el ladrón estaba atrapado entre carritos de la compra, bien cargados, que sujetaban fuertemente sus dueñas, unas señoras ya entradas en años que lo estaban poniendo a parir mientras se quejaban de lo desamparadas que estan todas frente a los cacos. La abuela y él se peleaban. Ella quería coger el termo y él porfiaba que era suyo. Entonces llegó el municipal -¿qué pasa aquí? - Las explicaciones salieron de cien bocas a la vez, pero al hombre no le hicieron falta. Reconoció a la abuela y al termo porque era uno de los guardias que vinieron a casa cuando el incidente con el vendedor. Se lo devolvió a su dueña, sin abrirlo y se llevó al ladrón. Volvimos a casa a toda prisa. Teníamos que ver qué le había pasado a Pascualita. Cuando la metimos en la pecera pareció revivir. Estaba tan mareada por los meneos que le habían dado, que su piel blancuzca ahora era verde y había vomitado hasta la primera papilla. ¿Habría aprendido la lección la abuela y dejaría de llevarse a la sirena de la Ceca a la Meca?

     

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