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Las siete esquinas
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Blog Las siete esquinas - Eduardo Jordà

Eduardo Jordà


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  • 21
    Agosto
    2012

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    Niebla

    En cierta ocasión, hace muchos años, me subí a una furgoneta que hacía un recorrido por la península de Kerry, en el oeste de Irlanda. Era a comienzos de septiembre y el tiempo había sido muy bueno, cosa rara en Irlanda. La tarde antes de salir, cuando fui a hacer la reserva, no había nubes, ni lluvia, ni amenaza alguna de mal tiempo. Al día siguiente, a primera hora, salí del albergue (uno de aquellos albergues de juventud que costaban una o dos libras por noche) y no pude encontrar el camino que iba al pueblo. Todo estaba envuelto en una niebla tan espesa que no se veía nada. Casi a tientas llegué al centro de Killarney, donde vi una linterna que se movía en mitad de la calle, como en una estampa victoriana llena de humo de carbón y vagas siluetas de mujeres enfundadas en un chal. Me acerqué y descubrí que era el conductor de la furgoneta. Le enseñé mi billete y subí. Dentro había dos o tres turistas medio dormidos. Saludé, me saludaron con un gruñido y partimos.
    Una hora más tarde, la furgoneta se paró. El conductor murmuró un nombre, Killorglin, creo, y los ocupantes nos bajamos. No se veía nada por ninguna parte, ni siquiera la furgoneta que teníamos detrás de nosotros. El conductor no se molestó en explicarnos dónde estábamos. Señaló un punto indefinido, mientras murmuraba “el mar”, y luego dio unos pasos para estirar las piernas. En seguida se subió y volvió a arrancar.

    Cuando regresamos a Killarney, ocho horas más tarde, no habíamos visto nada. Los nombres que el conductor había pronunciado cada vez que nos parábamos —Skellig, Molls Gap, Ladies’ View, Tahilla— eran sólo un manto de niebla idéntico al que habíamos visto una hora antes. Ni una sola vez salió el sol. En 70 kilómetros de recorrido no vimos ni cementerios ni abadías ni lagos ni vistas del mar. Nada más que la linterna del conductor señalando el lugar donde esperaba la furgoneta, y de vez en cuando una figura imprecisa que se anunciaba por el sonido de una voz que no sabíamos de dónde llegaba, tal vez un granjero que había salido en busca de sus ovejas. Y mientras tanto, niebla y niebla por todas partes, una niebla tan gruesa como el queso Cheddar, según la definió el chófer de la furgoneta cuando nos despedimos.
    Cuento esto porque creo que es la mejor definición de la situación que vivimos. Los políticos, los economistas y los ‘expertos’ —o mejor dicho, los que se proclaman expertos, aunque nadie sepa muy bien cuál puede ser su grado de conocimiento de una materia determinada— hacen como el conductor de la furgoneta cuando señaló el mar con un vago gesto impreciso. Y nosotros debemos creer que aquello que nos señalan es el mar, aunque no tengamos ninguna prueba de ello porque ni siquiera podemos ver con nitidez a la persona que está señalando con la mano. ¿Por qué lo hacemos? Quizá porque hemos pagado nuestro billete y necesitamos creer que nos ha servido de algo. O quizá porque no nos gusta descubrir que vivimos en un mundo en el que nadie sabe nada con seguridad, ni siquiera dónde está el mar. Así que miramos hacia donde nos indica esa mano que vemos un segundo entre la niebla, e imaginamos que allá lejos, sea donde sea, está el mar —un mar, cualquier mar—, aunque en realidad no tengamos ni idea de dónde estamos.

    Y lo mismo ocure con todos los que escribimos o los que opinamos. Todos estamos envueltos en la niebla y apenas podemos ver más allá de nuestras narices, pero nos empeñamos en decir que allí está el mar, cuando quizá lo único que hay sea un granjero que se ha perdido buscando a sus ovejas, o un turista medio dormido que está escrutando la niebla como si pudiera descubrir algo, aunque en realidad no pueda ver nada, ni siquiera sus manos o sus pies. Así vivimos, amable lector. Yo muevo una linterna en medio de la niebla y usted la sigue. O al revés. Y mientras tanto, todos nos hacemos a la idea de que estamos viendo el mar, aunque allí quizá sólo haya un cementerio de coches. O un árbol partido por un rayo.

     

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