Blog 
Las siete esquinas
RSS - Blog de Eduardo Jordà

El autor

Blog Las siete esquinas - Eduardo Jordà

Eduardo Jordà


Archivo

  • 15
    Mayo
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Cracks nacionalizados

    Veo fotos de los jugadores del Real Madrid entregando la copa de la Liga (BBVA, si no me equivoco) a la Virgen de la Almudena. Luego veo una foto de los jugadores con un obispo o arzobispo, posando con la copa como si fuera un cáliz que contuviera la reliquia de algún santo (San Cristiano, San Benzema, qué sé yo). Y luego veo a la presidenta de la Comunidad de Madrid poniéndose una camiseta del equipo y sonriendo y brindando por su triunfo. Y luego veo a la alcaldesa de Madrid, también muy sonriente con los jugadores, y creo que también poniéndose una camiseta y sonriendo y brindando.
    Pero vamos a ver, ¿qué innoble espectáculo es ése? ¿Y qué es esa celebración oficial, que parece una despedida de solteros en un local de un polígono, con la participación de presidentas y alcaldesas que representan a millones de ciudadanos? ¿Y qué le importa a la virgen de la Almudena la copa de la liga (BBVA, si no me equivoco)? ¿Y qué pinta en las celebraciones el arzobispo de Madrid? Todo ese espectáculo es una burla indecente. En un país habitado por seres racionales, las celebraciones futbolísticas sólo deberían interesar a los aficionados al fútbol y a nadie más. Las victorias deportivas no son asunto de políticos ni arzobispos, a no ser que les guste el deporte y participen en los festejos a título individual. Pero participar de forma institucional, como es costumbre en nuestro país –de un extremo a otro y sin excepciones de ninguna clase–, supone una intolerable degradación de los hábitos de civismo y decoro social que deberían guardarse en una sociedad civilizada. Y peor aún es ver la entrega de un trofeo de fútbol a la santa patrona de un lugar, porque eso es una burla a la espiritualidad y a la fe genuina de mucha gente. Que sepamos, el arzobispo de Madrid no llegó a ponerse la camiseta –como sí hicieron la alcaldesa y la presidenta de la comunidad–, pero no me extrañaría que lo hubiera intentando, hasta que se dio cuenta de que era imposible ponerse una camiseta de fútbol llevando puesta la mitra y el solideo y el báculo pastoral.

    Ah, se me olvidaba. Esta historia tiene otro dato importante. En 2009, fue Caja Madrid la caja que financió con un crédito de 75 millones de euros una parte importante de los fichajes de Kaká y Cristiano Ronaldo. En aquella época, Caja Madrid (ahora integrada en Bankia) era una caja controlada, como tantas otras en todo el país, por políticos e ilusionistas que jugaban a meter un fajo de billetes en un sombrero de copa, para después sacarlo convertido en una hermosa estela de humo de colores (y en unos gigantescos emolumentos para sí mismos, por supuesto). Según he leído, el Real Madrid no ha devuelto el dinero que le adelantó Caja Madrid para el fichaje y sólo ha pagado los intereses anuales. Si no estoy equivocado, Bankia está nacionalizada y va a tener que ser rescatada con dinero de todos los contribuyentes. O sea, que Cristiano Ronaldo y Kaká sólo pertenecen al Real Madrid en el porcentaje ínfimo de los intereses pagados por el club. El resto de sus fichajes pertenece, por así decir, al contribuyente.

    No sé cuál podría ser la figura administrativa que designase esta curiosa situación jurídico/laboral: la del astro futbolístico nacionalizado. Pero me temo que ésta es la situación real de Cristiano Ronaldo y de Kaká, y quizá de otros muchos futbolistas que fueron fichados con créditos todavía no devueltos que salieron de unas cajas que ahora han sido intervenidas por el Estado. Digamos que están nacionalizados en un 90%. Me pregunto si cualquier equipo modesto, pongamos el Constancia o el Atlético Baleares, tendría derecho a exigirle al Estado que ha nacionalizado Bankia la cesión durante una semana o un mes de Cristiano Ronaldo o de Kaká, ya que todos vamos a pagar su fichaje de una forma u otra. En cierta forma, nadie podría negarles ese derecho a los clubs modestos. Y ya puestos, eso no sería mucho más raro que entregar una copa (BBVA) a una Virgen, o ver a una presidente de Comunidad poniéndose muy contenta la camiseta de un equipo de fútbol en su despacho.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook