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Las Estaciones y Los Días
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Blog Las Estaciones y Los Días - Israel Olivera

Israel Olivera

Periodista. Del norte al sur.

Sobre este blog de Mallorca

De lo cultural, de lo político y de lo social


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  • 07
    Febrero
    2012

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    “Que todo cambie para que nada cambie”

    En la más pura tradición finisecular de la derecha, el PSOE se ha apropiado este fin de semana del tradicional axioma conservador “Que todo cambie para que nada cambie”. El socialismo profesional ha hecho gala de un interés más que claro: la supervivencia propia y ha salvaguardado sus cargos dentro del sistema orgánico del partido para salvar así el bien más preciado de estos días duros e insolidarios, el puesto de trabajo.

    Pese al descalabro electoral de las dos citas con los comicios de 2012, pese a la voz en grito de las bases exigiendo un cambio, pese a que parece más que evidente que los simpatizantes han mirado más allá de las siglas, pese a todo, el PSOE reitera su querencia hacia el dinosaurismo y decide perpetuarse en lugar de crecer. Nada tiene que ver esto con ser chaconista o rubalcabista sino el resultado de ser las caras de siempre en los trajes de siempre.

    Y mientras tanto la militancia, desoída y las bases con ese sentimiento amargo de qué hago yo aquí. Son múltiples las cartas, reseñas, manifiestos etc, publicados en este sentido en los últimos días.

    Quizá el ejemplo del PSOE demuestre que cierto modo de hacer política ha muerto de manera definitiva, que la profesionalización de los cargos ha alejado a los líderes y lideresas del pan nuestro de cada día.

    La novena acepción del término política que ofrece la Real Academia de la Lengua es el que hace recio un sistema, la “Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”. Definición olvidada por los profesionales del ramo en estos días de mayorías absolutas y congresos fraticidas.

    “Que todo cambie para que nada cambie” y que los cargos se perpetúen ad infinitum en el poder, ya sea del estado o del partido.

     

     

     

     

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