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Daniel Cap贸


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  • 20
    Marzo
    2013

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    Xi Jinping

    Semana de grandes cambios: Bergoglio en Roma y Xi Jinping en China, dos figuras que han estrenado su cargo apelando a la reforma, la justicia social y la lucha contra la corrupci贸n. Hoy hablamos de China

    Semana de cambios la que hemos vivido: por un lado, la proclamaci贸n de Jorge Mario Bergoglio como Papa de la Iglesia; por otro, el traspaso de poder a la nueva c煤pula china, con el enigm谩tico Xi Jinping a la cabeza. Dos figuras renovadoras que han estrenado su cargo apelando a la reforma, la justicia social y la lucha contra la corrupci贸n. Dos figuras, adem谩s, que ejemplifican de alg煤n modo el anochecer de Europa, la alargada sombra que se cierne sobre el Viejo Continente. La globalizaci贸n ha tra铆do consigo una multipolaridad de ida y vuelta, a falta de un 煤nico eje. Desde el Concilio Vaticano II, la visi贸n romana del catolicismo se ha abierto paulatinamente a una creciente internacionalizaci贸n, consecuencia de la actual realidad geogr谩fica: mientras la Europa cristiana languidece, se incrementa el n煤mero de bautizados africanos, asi谩ticos y americanos. Era cuesti贸n de tiempo que se consolidara esta tendencia y que la mirada del Sur adquiriera una renovada presencia en la sede petrina. Del papa Francisco 鈥攄e lo que puede suponer para la Iglesia鈥 se puede decir aquello de nulla dia sine linea, en el sentido de que no pasa un solo d铆a sin que leamos alguna informaci贸n nueva sobre el pont铆fice romano. Escasean, en cambio, los an谩lisis sobre el recambio del gobierno chino, llamado a protagonizar el redise帽o econ贸mico de este siglo junto a los EE.UU.

    驴Qu茅 sabemos de Xi Jinping? Pocas cosas, en realidad. El prestigioso l铆der singapurense Lee Kuan Yew confiaba hace unos meses en una entrevista publicada en el libro The Grand Master鈥檚 Insights on China, The United States and the World que Xi Jinping es un hombre reservado e imperturbable 鈥渃uya sonrisa resulta siempre agradable, tanto si lo que le han dicho resulta complaciente o no. Su alma es de acero, incluso m谩s que la de su predecesor Hu Jintao鈥. La obsesi贸n china 鈥攁firma Kuan Yew鈥 es convertirse en la mayor superpotencia mundial, un poder que se manifestar谩 鈥攜a lo hace鈥 desde el dominio econ贸mico que ejerce sobre sus vecinos y, de modo progresivo, sobre el resto del planeta. 驴Qui茅n sostiene, por ejemplo, la deuda europea y el cr茅dito americano? B谩sicamente, el ahorro que proviene de Asia. El acceso a las materias primas se ha convertido en otra de sus inquietudes 鈥攄e ah铆 el protagonismo inversor cada vez m谩s significativo en 脕frica y Am茅rica del sur鈥, al igual que doblar cada d茅cada el PIB del pa铆s. Esto implica que, en apenas veinte o treinta a帽os, China ser谩 ya la naci贸n m谩s rica del mundo, aunque millones y millones de sus habitantes sigan viviendo en la pobreza. Una superpotencia sin democracia 鈥攁l menos, en su sentido, liberal parlamentario鈥, con instituciones legales d茅biles y notables desajustes sociales, 驴se puede mantener? Una facci贸n minoritaria de la inteligencia occidental cree que no y augura un futuro colapso pol铆tico. La pregunta es hacia d贸nde se dirige Xi Jinping. 驴Hacia una reforma pautada y gradual que traiga consigo un mayor n煤mero de libertades a medio plazo? No lo creo. 驴Apertura de mercados, liberalizaci贸n econ贸mica, autoritarismo frente a la corrupci贸n y un mayor respeto a los derechos humanos, quiz谩s como concesi贸n a Occidente? Seguramente.

    Para Lee Kuan Yew, el principal error que puede cometer Occidente es pretender aislar al nuevo gigante asi谩tico por c谩lculos morales, econ贸micos o pol铆ticos. Caer, por ejemplo, en las tentaci贸n proteccionista de cerrar el mercado atl谩ntico a las manufacturas chinas. Por el contrario, un acercamiento que ayude a integrar todav铆a m谩s las respectivas econom铆as de las grandes potencias facilitar铆a los movimientos de cooperaci贸n y de amistad. Regreso al pragmatismo de la realpolitik: no existen alternativas a la globalizaci贸n, ni tampoco se puede frenar el desarrollo explosivo de un gigante demogr谩fico como el chino. Las dificultades de gestionar el mapa global 鈥攅n un contexto de creciente unificaci贸n鈥 son obvias. La Iglesia ya ha hecho su lectura, eligiendo al primer papa americano. Del mismo modo, cada vez oiremos hablar m谩s de Xi Jinping y de lo que su poder representa para nosotros.

     

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