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Daniel Cap贸


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  • 24
    Julio
    2013

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    Apuntes estivales

    Donde se habla del paso de las estaciones, los libros, el equilibrio de las cuentas y la decencia de la gente decente

    Leo que la pr贸xima reforma de la pol铆tica energ茅tica va a suponer un nuevo incremento de la factura el茅ctrica, centrada de un modo especial en las segundas residencias y en los hogares que se autoabastecen con placas solares. No es mi caso 鈥攏i soy propietario de una segunda residencia ni uso la energ铆a solar鈥, pero me pregunto hasta d贸nde puede llegar el af谩n recaudador del Estado sin que se resienta la moral colectiva. George Orwell, en una cita que repite a menudo Eduardo Jord谩, sosten铆a que la clase media est谩 formada por gente decente que vive decentemente. La gente decente es la que sale a trabajar todas las ma帽ana para ganarse el sustento, la que paga honradamente sus impuestos, la que ahorra y vive con austeridad, la que estudia y busca formarse, la que disfruta de alg煤n hobby y lo hace con la singular pasi贸n del amateur, ya sea montar en bicicleta, escalar monta帽as, coleccionar sellos, acudir a los conciertos de la Sinf贸nica, a un partido de f煤tbol o a un ciclo de la filmoteca. La gente decente es la que conduce con precauci贸n y la que se preocupa por la educaci贸n de sus hijos; son los desempleados que buscan trabajo sin descanso y los profesionales que conocen a fondo su oficio y respetan a los clientes. La clase media, dir铆amos, son los muros que sostienen la civilizaci贸n del bienestar que ha caracterizado la segunda mitad del siglo XX y que deseamos preservar a toda costa: Sanidad y Educaci贸n p煤blicas, pensiones dignas, vacaciones de treinta d铆as, derechos laborales, parlamentarismo, libertades civiles y seguridad institucional. Y ello requiere de unas virtudes y de unos valores determinados 鈥攂谩sicamente burgueses, tan atemperados como se quiera鈥, adem谩s de un clima general de confianza. Abocada a una crisis con visos de perpetuidad, la clase media ha sido, sin embargo, la que ha sostenido la mayor parte del ajuste: de la subida fiscal a los recortes salariales, del paro masivo al retroceso en la calidad de las pol铆ticas de bienestar. Ahora llega la subida de la factura el茅ctrica, como sucedi贸 con el precio de la gasolina y el c茅ntimo sanitario, la bombona de butano, el IVA, el transporte p煤blico o las tasas. Cuando la mayor parte del ajuste se carga sobre las espaldas de un colectivo social, es l贸gico que la desconfianza y el resquemor se adue帽en del mismo. Y lo cierto es que en la pregunta por la clase media se resume el futuro que deseamos para nuestro pa铆s. Debilit谩ndola quiz谩s se gane un tiempo precioso a nivel pol铆tico, pero se descuida lo esencial. Con impuestos altos y unos servicios b谩sicos car铆simos 鈥攍uz, gas, transporte p煤blico鈥︹, vamos asimil谩ndonos al rostro habitual de las rep煤blicas fallidas. Equilibrar las cuentas del Estado no es un acto indoloro, pero deber铆a ser racional adem谩s de ejemplar. Y centrarse en suprimir lo accesorio m谩s que en asfixiar al contribuyente.

    Llegan las vacaciones y con ellas, el tiempo de la relectura, este verano el Doctor Zhivago de Pasternak, y El legado de Humboldt, de Saul Bellow, adem谩s de algunas novedades, como la reedici贸n de Los cuadernos rusos de Dionisio Ridruejo, El manual del Estratega de mi amigo Rafael Mart铆nez (@estratega) y el ensayo La creatividad econ贸mica de Jos茅 Antonio Marina y Santiago Satr煤stegui. Para los ni帽os, las novelas de la finlandesa Tove Jansson 鈥擫a llegada del cometa y El sombrero del mago, dos obras maravillosas, llenas de misterio y de poes铆a, aconsejables para cualquier edad鈥, adem谩s de los primeros tomos de un cl谩sico atemporal como La peque帽a casa de la pradera, de Laura Ingalls. Uno iba a escribir que la lectura se justifica por s铆 misma, pero seguramente sea m谩s acertado considerar que la literatura surge del asombroso tapiz de matices que teje el misterio de la vida. Fue debajo de un 谩rbol, donde mandaron a Agust铆n de Hipona que dejara de lado sus enso帽aciones y se pusiera a leer. Orden taxativa que indica que lo que nos nutre 鈥攍as palabras鈥 tambi茅n nos ilumina. Lo mejor de Europa se ha alimentado durante siglos de esta luz peculiar: el paso de las estaciones, los libros, el equilibrio de las cuentas, la racionalidad ejemplar, el sosiego...

     

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