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LA RE-EVOLUCION DE LA CONSCIENCIA
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Blog LA RE-EVOLUCION DE LA CONSCIENCIA - Alfonso Oliver Miró

Alfonso Oliver Miró

Mallorquín autodidacta y creativo (emprendedor, actor, pintor, escritor y músico compositor). ...

Sobre este blog de Sociedad

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  • MAESTROS DE LUZ PARA U.C.D.M. Reflexión CAPÍTULO III

    REFLEXIONES SOBRE EL CAPITULO III DE UN CURSO DE MILAGROS (UCDM)

     

    El tercer capítulo se titula ” La percepción inocente” y va desde la página 51 a la página 64.

    Enlace del libro:

    https://descargauncursodemilagros.jimdo.com

     

     

    El segundo capítulo que hace referencia a la percepción inocente, está dividido en siete apartados.

     

    El primer apartado nos habla sobre la expiación sin sacrificio.

     

    Es importante recordar el significado de Expiación que es la eliminación de la culpa o pecado a través de un tercero. Entender que Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas, nunca fomentaría ni obraría el mal hacia nosotros, su creación. La mala interpretación de escritos o escritos mal intencionados que fomentan el castigo de Dios por nuestras acciones es totalmente falso. Ninguna fuente de puro amor, la energía que nos da vida con diferentes nombres como Dios, Prana, Maná, etc… actuaría en contra de su creación.

     

    Es muy importante entender que el ataque a cualquier tipo de vida no es una buena defensa. La mejor defensa es proteger la verdad. Y que es la verdad? La verdad es toda la creación de la energía del puro amor. Todo lo que se crea con verdadero amor es verdad. Por consiguiente hay que eliminar todo pensamiento que justifique que la energía del amor nos castiga si somos malos.

     

    Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas, no crea con el castigo, no crea de esa manera. Su creación es perfecta y llena de puro amor, lo podemos observar en la naturaleza, en el universo. Todo es armonía, belleza y amor.

     

    Si cometemos el error de creer que somos castigados por nuestros actos, estamos creando miedo y terror en nuestras mentes. Esto impide vivir una vida en paz y llena de puro amor ya que el miedo es el causante del ataque.

     

    La inocencia es la que da la fuerza interior, por eso los inocentes se representan como corderos con fuerza la interna del león. Los inocentes no tienen una conciencia temerosa, si no sabia, porque viven en la verdad, en el puro amor. Sólo cuando se apartan de este puro amor y conocen el mal pierden esa inocencia. A partir de ahí conocen el miedo, el terror invade sus vidas, se vuelven temerosos y utilizan el ataque para defenderse. Sólo transcendiendo el miedo (resurrección) volverán a su estado inicial de inocencia. La verdad es indestructible, sigue estando ahí. Si se tiene fe y se cree completamente en la verdad del puro amor no hay nada que temer, se trasciende el miedo o temor a la vida.

     

    El segundo apartado trata sobre los milagros y la percepción verdadera.

     

    Hay que elegir un camino u otro. Camino hacia la luz, amor y todo lo que abarca el puro amor o elegir el camino hacia la oscuridad, odio, mal y todo lo que abarca este concepto con todo el miedo incluido. No es posible estar en los dos caminos. Siempre cometeremos el error que obrar equivocadamente si no confiamos y tenemos fe completa en Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas.

     

    Hay que entender completamente el significado de lo que es la verdad y lo que es la falsedad. La verdad es todo lo que emana del puro amor porque es creado a semejanza de Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas. La falsedad es todo lo contrario, todo lo que creamos sin ningún fundamento de puro amor. Al crear falsamente, sin puro amor, somos pasto del miedo y el terror.

     

    Cuando estamos con Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas, somos uno. Para que se entienda mejor, cuando estamos en el aquí y ahora somos todos la misma mente con la fuente del puro amor. Esta es una gran verdad. En el aquí y ahora todos somos lo mismo, sólo cuando volvemos a recordar nuestro pasado volvemos a nuestro estado individual del cual creemos que estamos separados del resto, esto es una falsedad.

     

    Hemos de corregir esos pensamientos basados en el miedo entendiendo que sólo el puro amor es verdad. Depositar toda nuestra fe en el puro amor y retirar de nuestra mente toda creencia basada en el miedo, en la no verdad y en la falta de amor. Cuando se entiende esto y se confía plenamente en Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas, la mente se cura. La mente trasciende el miedo y la falsa percepción de la vida. La mente se cura y esta acción de amor es un milagro.

     

    El tercer apartado nos habla sobre percepción y conocimiento.

     

    La importancia de la percepción juega un papel muy importante en nuestras vidas. Si sabes tienes certeza, si no sabes, incertidumbre. La certeza es conocimiento en el amor y la incertidumbre es miedo.

     

    Hay que deshacer toda falsa perfección de la mente y reconocer nuestra esencia. Somos puro amor a imagen y semejanza de Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas.

     

    Si nuestra percepción es errónea, actuaremos erróneamente, nos equivocaremos.

    Hay que detectar lo que es una percepción errónea y corregirla. Sólo el hecho de tomar consciencia de la misma ya nos ayuda a su corrección. Poner atención a nuestros pensamientos y saber distinguir entre lo que es verdad y lo que es una ilusión, una percepción errónea. Al estar atento a esta acción, no sólo tomamos consciencia de lo que pasa por nuestra mente, si no también entramos directamente en la práctica del aquí y ahora. Somos conscientes de todo lo que pensamos, esto ayuda mucho a diferenciar lo real de lo falso y así tener una mente recta.

     

    La visión espiritual es la mente recta. Vivir en nuestro corazón y no en nuestros pensamientos. Sólo se puede vivir en el corazón cuando se está en el ahora.

     

    Hay que saber diferenciar el conocimiento de la percepción. No juzgar por lo que vemos si no conocer realmente lo que estamos viendo. Una percepción falsa nos priva de la certeza y nos crea duda, por consiguiente miedo. Cuando juzgamos o atacamos a nuestro semejantes por una falsa percepción, nos estamos juzgando y atacando a nosotros mismos. Esto es así porque en el ahora, somos la misma mente y por esa razón nos atacamos a si mismos.

     

    Si quieres saber como es tu semejante sólo tienes que buscar en tu interior, así como eres tú, es tu semejante. Si cambias tu interior cambias tu exterior. Todo se encuentra en nuestra mente y atraemos, llamamos a nosotros todo lo que pensamos en ella.

     

    El siguiente apartado trata sobre el error y el ego.

     

    Las capacidades creativas que poseemos son una minucia de nuestra verdadera capacidad creativa ya que la falta de amor y la duda reducen esa capacidad de crear. La separación de la divinidad, del puro amor generan ese estado, un estado que crea el ego, lo desearíamos ser en vez de lo que realmente somos. Somos puro amor, esa es la verdad, todo lo demás que deseamos ser es fruto del ego, no es verdad.

     

    Separados de la verdad, del puro amor de la fuente todo es confuso. No sabemos verdaderamente quienes somos. Esto crea un conflicto interno en nuestro ser ya que creamos una falsa identidad llena de nudas y preguntas sin responder. Sólo entendiendo que somos uno, que somos todo lo mismo podemos rectificar este error. La unidad con la divinidad, con nuestros semejantes, con la fuente del puro amor corrige la mente errada a una mente recta y sana. La percepción sana, con conocimiento y sin prejuicios no comete errores.

     

    Volvemos a la misma afirmación anterior, sólo viviendo desde el espíritu, en el ahora, la mente goza de una percepción sana, sin errores. Cuando vivimos separados de nuestro espíritu pensamos que somos cuerpo y no mente. Nuestra percepción hacia nuestros semejantes se basa en los cuerpos, no en las mentes, de esta manera nuestra percepción de la vida es errónea. El espíritu es luz y cuando no vivimos en él, nuestra mente se llena de oscuridad.

     

    Viviendo en Dios, en la Energía, en el puro amor, en llámalo como más te guste o mejor te sientas, vivimos a salvo de la falsa percepción, vivimos en nuestro espíritu, en armonía con nuestra mente y cuerpo. Viviendo así nunca podemos errar en nuestras acciones. Con fe en Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas, eliminamos de nuestra mente toda falsa percepción.

     

    Son muchos los llamados a leer este libro pero poco los escogidos a terminarlo, unos eligen correctamente, los otros no. Los escogidos encuentran la paz interior, los otros no.

     

    El siguiente apartado nos habla sobre más allá de la percepción.

     

    Nuestra percepción separados de la divinidad, de Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas, es totalmente enjuiciadora.

     

    Hay una clara confusión en lo que se refiere a crear y fabricar. Cuando se fabrica se hace por necesidad o carencia, síntomas que justifican la separación de la fuente del puro amor. El ego es el artífice de estas fabricaciones las cuales no son reales, véase nuestra sociedad, está repleta de fabricaciones innecesarias con el objetivo de satisfacer el ego y quien las fabrica sólo piensa en generar riqueza y dinero.

     

    Cuando no entendemos que somos fruto del puro amor a imagen y semejanza, la percepción de nosotros mismos puede variar considerablemente pero esas imágenes no son reales. Sólo el conocimiento de quienes somos realmente hace que todo lo que percibimos sea real, entendemos la vida desde una perspectiva no material, si no natural.

     

    La oración es una proyección de nuestra mente, es el vehículo para alcanzar nuestras creaciones. Pero sólo se alcanzan si poseemos una mente sana, una mente recta. Para conseguir nuestros objetivos anteriormente hemos de proyectar el perdón hacia nuestros semejantes y ser perdonados.

     

    La percepción crea juicios de valor en diferente intensidad, o más, o menos. No nos da un claro conocimiento de lo que es verdad, en este caso carecemos de conocimiento y nos priva de crear. Cuando adquirimos conocimiento anulamos la percepción y con ella los juicios de valor ya que entendemos que somos uno con el todo parte de Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas.

     

    Cuando perdonamos y nos sentimos perdonados nos unimos a la fuente del puro amor. Entendemos que somos todo lo mismo y de esta manera adquirimos conocimiento y nada de lo externo nos afecta porque no lo juzgamos.

     

    Mientras continuemos con la percepción, con los juicios de valor, seguiremos necesitando la oración, la proyección para obtener el perdón y para poder perdonar a nuestros semejantes. Sólo de esta manera podremos obtener conocimiento y con conocimiento la percepción y los juicios de valor se transcenderán. La luz iluminará nuestra oscuridad.

     

    El siguiente tema trata sobre los juicios y el problema de la autoridad.

     

    Al juzgar a los demás, nos juzgamos a nosotros mismos. Por eso cuando vivimos en nuestro espíritu con la fuente del puro amor ya no nos juzgamos, nos aceptamos con todo el amor del universo.

    Cuando juzgamos perdemos nuestra paz interior. Los juicios siempre rechazan, nunca ven los aspectos positivos de las personas. Al creer que estas falsas proyecciones son reales, lo que realmente hacemos es instalarlas en nosotros mismos fabricando así una falsa realidad en nuestro interior que repercute en directamente en nuestra vida.

     

    Cuando entiendes que todos somos uno, que somos la misma mente, con diferentes cuerpos, pero lo mismo, una inmensa paz se apodera de toda tu existencia. El secreto es la aceptación. Una vez se acepta cualquier concepto se transciende y no se enjuicia, por consiguiente, no se combate.

     

    Somos puro amor cuando observamos, actuamos y hablamos desde el puro amor. Somos enjuiciados cuando observamos, actuamos y hablamos desde los juicios de valor. Esto nos genera miedos ya que pensamos que algún día también seremos víctimas de los juicios de valor. Sólo juzga quien es capaz de cometer injusticias.

     

    Vivir en nuestro ego es vivir en nuestros juicios. Sólo una vida desde el espíritu en el ahora libera de los juicios de valor y libera del ego. El ego es autoritario y cree ser superior a los demás, esto es un síntoma de separación, de no creer en la unión, de no creer en el puro amor. Esto genera miedo, el miedo duda y ante la duda el ataque es la mejor prevención. Este es un grandísimo error que necesita corrección.

     

    El espíritu necesita paz y esa paz la encuentra en el verdadero amor. Negar la existencia de Dios, la Energía, el puro amor, llámalo como más te guste o mejor te sientas, es negarse a tener paz en tu interior. Encuentra en tu interior ese enlace con la fuente del puro amor y habrás encontrado la paz en tu interior.

     

    El último punto nos hace referencia a crear en contraposición de fabricar una imagen propia.

     

    La base de nuestra creencia será la que determinará nuestra fuerza interior o nuestra debilidad. Cuanta más personalidad, cuanto más ego que mostrar, más debilidad interior albergará la persona en su interior. De lo contrario, cuanta más sencillez, sin ego, la persona muestra su fuerza interior. Por su puesto esto es una tontería para las personas que poseen un gran ego.

     

    El ego interpreta las palabras y escritos a beneficio propio. El mal o Diablo, como queráis llamarlo, es su máxima expresión. Somos puro amor y todo concepto de juicio no casa con el concepto de amor, acompaña mas bien al ego. La única manera de anular el ego es mediante la meditación del ahora. Es difícil conseguir anular el ego pero no imposible. Se necesita entender, aceptar y sobre todo, practicar el estar en el ahora.

     

    El ego fabrica todo tipo de falsedades que complican la vida, por el contrario el espíritu crea con armonía y amor. Nos proporciona una vida llena de paz y puro amor. Es importante mantener el equilibrio entre espíritu, mente y cuerpo. Siento, pienso y hago lo mismo.

     

    Todo lo negativo que alberga nuestras vidas es fabricado por el ego, este mal puede llegar a ser muy destructivo. Observa tu vida y analiza lo que ha creado el puro amor y lo que ha creado el diablo o la energía del mal. Pon atención y busca la corrección, esta es la única manera de encontrar la paz interior y conectarte de nuevo con la fuente del puro amor.

     

    Hay que entender que en el ahora la vida es eterna, la muerte no existe y para estar en el ahora hay que anular el ego. El ego vive protegido por la oscuridad y solo en el ahora podrás poner luz a esa oscuridad.

     

    Gracias por llegar hasta aquí.

     

     

    Los interesados en seguir las prácticas del ahora pueden seguir con las siguientes lecciones de la 23 hasta la 29 que las encontrarán entre las páginas 644 y 656 respectivamente.

    Un abrazo.

     

    Alfonso.

     

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