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LA RE-EVOLUCION DE LA CONSCIENCIA
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Blog LA RE-EVOLUCION DE LA CONSCIENCIA - Alfonso Oliver Miró

Alfonso Oliver Miró

Mallorquín autodidacta y creativo (emprendedor, actor, pintor, escritor y músico compositor). ...

Sobre este blog de Sociedad

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  • MAESTROS DE LUZ PARA U.C.D.M. Reflexión CAPÍTULO II

    REFLEXIONES SOBRE EL CAPITULO II DE UN CURSO DE MILAGROS (UCDM)

     

    El segundo capítulo se titula ”La separación y la Expiación” y va desde la página 35 a la página 50.

    Enlace del libro:

    https://descargauncursodemilagros.jimdo.com

     

     

    El segundo capítulo nos hace referencia a la separación y a expiación. Están divididos en ocho apartados.

     

    El primer apartado nos habla sobre los orígenes de la separación. 

     

     A través de la energía de puro amor podemos crear con la misma belleza y amor con la que hemos sido creados. Ya que todo emana de la misma fuente y somos parte de ella. Cuando sentimos la falta de amor o sentimos un vacío por ella podemos ser víctimas de nuestras falsas proyecciones, pudiendo llegar a ser muy destructivos. En este proceso se detectan, según mi reflexión, los siguientes pasos: Primero, crees que tu mente puede controlar el puro amor. Segundo, no crees en la perfección del amor. Tercero, crees que toda creación de amor se puede distorsionar y controlar. Y cuarta, crees que no necesitas ninguna vida espiritual llena de amor y felicidad. Estas distorsiones de separación de la fuente del amor son las causantes de nuestros miedos porque no son reales. No reflejan la naturaleza del puro amor donde todo es belleza, orden y armonía. 

     

    Me ha venido al recuerdo el escrito de Platón ”La Caverna”, en el cual habla sobre la percepción y lo que es real y lo que no es real. Al vivir separados de toda la creación, nos excluimos del paraíso y nos olvidamos de lo que realmente es verdad en esta vida, los bosques, los animales, el viento, las nubes, etc.… todo lo que es parte de la creación y pasamos a vivir totalmente en la mentira, en la ilusión, a través de nuestras percepciones erróneas basadas en el miedo.

     

    El Segundo apartado nos habla sobre la Expiación como defensa.

     

    Una aptitud basada en el puro amor acompaña un estado de verdadera paz, eliminando así toda energía de duda y temor ya que es una aptitud que fluye con la verdad. Al fluir con la verdad todo es posible. De lo contrario nuestra mente es tan poderosa que reflejará lo que perciba. Si hay miedo y duda, eso será lo que proyectará alejándonos de un estado lleno de paz. Para dar paz a nuestros errores del pasado hemos de reconocerlos, sacar a la luz nuestras equivocaciones del pasado y liberarlas mediante comprensión y amor. De esta manera todos nuestros errores cometidos en el pasado serán corregidos automáticamente.

     

    Si entendemos que el error no es real porque no es puro amor, le quitamos importancia y lo corregimos en nuestro interior. Esa acción nos proporciona paz y libera nuestra mente del control del ego.

     

    Es importante tener claro lo que uno quiere, lo que es realmente importante en la vida.

     

    Si entendemos que todo nuestro pasado erróneo está perdonado y sentimos que ha sido parte de nuestro aprendizaje hacia el puro amor, podremos sentir más fácilmente este estado de paz y amor interior. Un estado en el cual nuestra verdadera función como seres de amor será crear. Somos parte de la creación, toda la creación es perfecta, somos perfectos.

     

    Al liberar los errores del pasado el ser avanza hacia un estado de más claridad mental y más entendimiento. Se adquiere conocimiento sobre de la verdad y se libera de toda energía que le retiene en el tiempo. Se vive en el ahora.

     

    Es muy importante entender que la Expiación o sentir que hemos sido perdonados por nuestros errores del pasado y que perdonamos todos los errores del pasado cometidos por nuestros semejantes es nuestra mejor defensa en la vida ya que es una verdadera acción de amor. Este entendimiento nos proporciona total seguridad interior. Ningún ataque como defensa es un acto de amor y el ataque nos priva de la paz interior.

     

    El tercer apartado nos habla sobre el altar de Dios.

     

    Hay que entender que nuestro cuerpo es el lugar en donde reside la energía de puro amor y por ello hemos de considerarlo con mucho respeto. A la vez entender que lo importante no es el cuerpo, si no lo que alberga en él. Toda la belleza de luz reside dentro del cuerpo y se expresa a través de él. La luz es la misma para todos, por eso no estamos separados, esa luz que nos une es energía de amor y reside en cada uno de los cuerpos. Por eso estamos todos unidos a la misma luz, a la misma energía de amor.

     

    Tarde o temprano, aunque sea al final de nuestros días, todos necesitamos perdonar y ser perdonados, es cuestión de tiempo. Somos puro amor y aunque nos olvidemos de ello en ocasiones, vivimos y viviremos experiencias que nos harán reflexionar sobre nuestra verdadera naturaleza. Podremos experimentar el conflicto interno que ello supone. Con el tiempo sentiremos y entenderemos que sólo el camino hacia el puro amor es el que nos llena de verdadera paz interior.

     

    El puro amor sólo lo encontraremos en nuestro corazón, nunca en el exterior. Una vez en nuestro interior comprenderemos que esta energía de amor reside en cada uno de nosotros. Es el puro amor que reside en nuestro interior lo que nos une, no sólo entre nuestros semejantes si no también a toda la creación. Toda la creación es una expresión de puro amor.

     

    El cuarto apartado nos habla sobre la curación y la liberación del miedo.

     

    Es interesante entender el proceso. Mediante las expresiones de amor nos sentimos perdonados, perdonamos y por consiguiente nos curamos. Al creer profundamente y con seguridad en el amor transcendemos nuestros miedos que son la causa de la enfermedad. Por eso es importante deshacer y corregir todos los errores del pasado. Es importante entender que sólo la mente puede errar, el cuerpo actúa por medio de la mente, por lo tanto la mente es la que lo crea todo. El cuerpo es el medio por el cual podemos experimentar la densidad en el planeta.

    El cuerpo no está enfermo, si no la mente, la cual refleja la enfermedad en el cuerpo y recurre a “lo mágico”, el doctor para su sanación. No es necesario acudir al doctor pero la mente insana, mal enfocada y enferma lo cree así, sana el cuerpo pero no la mente. La mente se sana como anterior mente he escrito, mediante el amor y el perdón.

     

    El quinto apartado trata sobre la función del obrador de milagros.

     

    Es interesante entender las tres afirmaciones siguientes: El espíritu es perfecto, el cuerpo es un medio de comunicación en el planeta en dónde vivimos y la mente es la única que puede crear. Las creaciones de la mente pueden ser falsas o verdaderas. Hay que saber distinguir entre lo falso y lo verdadero ya que las creaciones falsas no tienen ningún sentido.

     

    Nuestro egocentrismo es quien genera las creaciones falsas a través del miedo. Cuanto más ego, más miedo alberga la persona en su interior. El ego cree en todo lo externo a su ser y tiene miedo de buscar en su interior. Busca los remedios externos para su sanación. El ego es separación porque se siente superior a los demás creando así una diferencia irreal entre todos nuestros semejantes. De hecho, las personas con mucho ego abandonan la lectura de este libro en la primera página porque no creen en el puro amor. Crean una falsa realidad para ocultar su miedo interior.

     

    Cuando se habla de una mentalidad recta, se refiere a una mentalidad que actúa sin miedo, con amor y en el aquí y ahora. Es importante tener fe en la fuente del amor y en todas las energías que la acompañan y en la Expiación. Una mente insana nunca crea con la verdad. De lo contrario, una mente recta que tiene fe en el puro amor, sin miedos, no sólo puede sanarse a si misma, si no que puede ayudar a sanar a las otras mentes.

     

    Es importante entender que nuestro espíritu es pura luz, ya está iluminado y hemos de armonizarlo con nuestra mente y con nuestro cuerpo. La única forma de iluminar nuestra mente, llenarla de luz, es en la práctica del pasar tiempo en el ahora, dejando pasar todos esos pensamientos que obstruyen y obscurecen la claridad mental. Una vez la mente está en armonía con nuestro espíritu, nuestro cuerpo y especialmente nuestro rostro se llena de luz porque refleja todo el amor que acompaña esa luz.

     

    Toda referencia que se hace sobre el tiempo se ha de entender como que cuando estamos en el aquí y ahora el tiempo no existe. El ahora es eterno. La percepción que tenemos a través de los ojos del cuerpo físico es limitada. Nos crea parte de la confusión y miedos por los juicios que emite. Queda claro que sólo en el ahora es en dónde podemos corregir todos nuestro errores.

     

    La caridad es una expresión de amor que nos ayuda a poner nuestra mente recta ya que es una acción de puro amor y en consecuencia un milagro. Pero esa caridad tiene que ser sin esperar nada a cambio, ha de ser de corazón. La caridad ayuda a quien necesita de ella y a la vez ayuda de igual manera a quien la obra.

     

    Reflexión sobre los principios especiales de los obradores de milagros:

     

    1. Obrar con puro amor elimina la preocupaciones de rango inferior.
    2. Saber diferenciar entre crear y fabricar. (Crear con amor, fabricar con interés)
    3. Saber diferenciar entre mente recta y mente equivocada.
    4. El amor siempre acompaña a la verdad y corrige los errores.
    5. El amor sana y el perdón es su instrumento de sanación, tiene que ser un perdón sincero y verdad, si no, no tiene efecto, es un juicio de valor.
    6. El sincero perdón corrige el error y sana la mente. Saber perdonar y querer ser perdonados.
    7. Entender que el tiempo es una creación humana y el ahora es un estar con la fuente, con la divinidad, con Dios.
    8. Somos y estamos en este mundo para servir a nuestros semejantes con todo el amor que nos caracteriza y sin esperar reconocimiento alguno.

     

     

     

    En el siguiente apartado reflexionamos sobre el miedo y el conflicto.

     

    El miedo es elevar pensamientos corporales al plano mental. Hay que saber diferenciar, como anteriormente he escrito entre espíritu, mente y cuerpo. Si no sabemos distinguir y entender la función de cada uno de estos planos, fácilmente caeremos en la confusión. El espíritu es luz y amor, la mente crea y el cuerpo es el medio de comunicación.

     

    Importante entender que tus acciones son el resultado de tus pensamientos y eso te hace responsable de tus actos. Por eso es muy importante poner los pensamientos bajo el control del espíritu y no de la mente. La mejor manera de conseguir esto y vuelvo a insistir, es practicando el estado del aquí y ahora. En el ahora es cuando estamos en nuestro espíritu, relajamos nuestros pensamientos, controlamos nuestra mente y en consecuencia nuestro cuerpo. Si no conseguimos esto, seguiremos atrapados en nuestros miedos que nos harán obrar de manera errónea una y otra vez. Cada vez que se tiene miedo es porque se han hecho las cosas mal y nos sentimos responsables de ello.

     

    Es interesante pensar antes de actuar. Una buena forma es sentir nuestro corazón antes de realizar cualquier acción a través de nuestro pensamiento. Si nuestro corazón se altera al pensar en la acción que queremos realizar, nos está diciendo que el camino no es el correcto. De lo contrario, si el pensamiento nos genera paz interior, nos indica que la acción es la correcta. Cualquier acción errónea nos traerá conflicto porque es lo que estamos proyectando, de la otra manera, cualquier acción de amor, nos traerá sólo amor.

     

    La acciones erróneas son expresiones de miedo. Es importante reconocer esto y poner remedio. Reconocer que el miedo es una falta de amor. La única manera de superar el miedo es teniendo fe en el puro amor. El puro amor es la máxima expresión a través del perdón. Así pues es importante aprender a perdonar de corazón y querer ser perdonados para poder acabar con nuestros miedos.

     

    No es necesario que vayas a visitar a todas las personas que consideras has de perdonar, ni visitar a las personas para que te perdonen. Eso lo puedes hacer a través de tu mente, ya que es la misma en todos. En oración en el ahora, puedes comunicarte con todos tus semejantes, ya que todos tenemos la misma mente y la misma energía. Por consiguiente, cuando perdonas y deseas ser perdonado en tu interior, la información de perdón llega a su receptor.

     

    El siguiente punto nos habla sobre la ley básica de causa y efecto.

     

    Hemos de poner atención a nuestros pensamientos y saber distinguir entre los que son de amor y los que no lo son. Acostumbrarnos a pensar que somos puro amor para obrar en consecuencia. Así podremos experimentar el poder de nuestra mente y comprobar lo poderosa que es. Entender lo que significa la ley de causa y efecto. Todas nuestras acciones a través de nuestros pensamientos tienen un origen y un final. Hay que aprender a elegir entre amor o miedo. Cuando eliges uno, eliminas el otro. Cuando se tiene miedo del amor, es porque hay una mala percepción del mismo y no se ha comprendido bien su significado. Hay que entender que el miedo no es real, es una creación nuestra. Cuantas veces hemos estado pensando muertos de miedo por algún momento futuro y cuando el momento ha pasado, nos hemos dicho a nosotros que “no era para tanto”. Esto es un claro ejemplo de que nosotros creamos el miedo y que el miedo no es real. Hay que aprender a poner luz allá donde el miedo hace acto de presencia teniendo fe en el amor.

     

    Todos los procesos para erradicar el miedo son iguales. Primero buscar la causa que lo generó para corregir esa causa. La corrección se realiza mediante el perdón y a través del amor. Una vez se corrige el miedo desaparece.

     

    Es interesante entender que la fuente, la energía, Dios, sólo tiene un hijo, que somos todos nosotros. Así pues sólo hay una mente y solo hay un espíritu que todos compartimos en diferentes cuerpos. Es como el mercurio. Si se rompe un termómetro, puedes ver muchas bolas de mercurio esparcidas por el suelo, de diferentes tamaños, pero todo es lo mismo, es mercurio. De manera que al corregir nuestros errores en la causa, corregimos también el efecto, no sólo en nosotros mismos si no también en todos nuestros semejantes.

     

    Reflexión sobre el significado del juicio final.

     

    Cuando somos egocéntricos y el ego es el que domina nuestra vida creemos que controlamos todo lo externo sin darnos cuenta que todo es falso. La única verdad existe en nuestro interior. Por eso vivimos en una confusión. Pensamos que el juicio final es el juicio que tendrá Dios sobre nosotros, cuando no lo aceptamos, no creemos en Dios. Este pensamiento es un error del ego, un pensamiento falso basado en el miedo. El amor, la energía, la fuente, Dios… no juzga a nadie, no hay ningún castigo. El castigo es un concepto de una mente enferma, no de una mente sana.

     

    Hemos de entender el juicio final como que todos llegaremos a un estado de puro amor. Aprenderemos a separar lo que es falso de lo que es verdadero. Cambiaremos amor por miedo. Esta es nuestra evolución.

     

     

    Gracias por llegar hasta aquí.

     

    El próximo capítulo el número tres habla sobre la percepción inocente. Está entre las páginas 51 y 64 del libro.

     

     

    Los interesados en seguir las prácticas del ahora pueden seguir con las siguientes lecciones que las encontrarán entre las páginas 635 y 643 respectivamente.

     

    Un abrazo.

     

     

     

     

     

     

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