Blog 
La montaña rusa
RSS - Blog de Javier Durán

El autor

Blog La montaña rusa - Javier Durán

Javier Durán

Es redactor jefe de LA PROVINCIA/DLP. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y estudios de Ciencias Políticas por la UNED, además de tener un máster sobre comunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

Sobre este blog de

Solemne no es lo mismo que serio; ceremonioso es diferente a protocolario; aburrido es lo contrario de explosivo; triste tiene que ver con pesadumbre; precoz es ser un adelantado... ¿Podemos estar un día, a una hora, en semejantes cambios de tono de la agobiante realidad? Vamos a intentarlo.


Archivo

  • 06
    Febrero
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Más allá de un congreso

    En la posguerra mundial y en pleno proceso de desnazificación europeo hubiese sido una atrocidad cuestionar la necesidad de los partidos políticos para levantar la nueva era democrática. Su existencia estaba plenamente vinculada al parlamentarismo y se les consideraba una herramienta irremplazable para aplicar el mayoritario mandato constitucional de la elección de los representantes públicos por sufragio universal.

    Utilizar aquí el pasado no es sinónimo de que haya triunfado una involución al respecto, pero sí para dar cuenta de una corriente de pensamiento actual que empieza a considerarlos un estorbo para llevar a cabo las reformas necesarias para salir de la crisis económica. La finalización del Congreso del PSOE, la pugna entre Rubalcaba y Chacón y la elección del primero como nuevo secretario general demuestra, en esencia, que los dirigentes socialistas se preocupan por ofrecer a la sociedad, a sus votantes y a sus afiliados una imagen de vivacidad. Una inquietud, en todo caso, limitada en cuanto al debate entre los contrincantes y a la participación en el voto de un censo que alcanzara también a los simpatizantes. Pero no son estos los verdaderos enemigos de la credibilidad del PSOE y de los partidos en general: el problema radica entre los que ellos proponen y la necesidad de los ciudadanos de ver resueltos sus problemas más acuciantes, con el paro en el lugar más alto de la pirámide.

    Estos días hemos sido testigos de una auténtica tromba de enunciados ministeriales sobre futuras reformas que afectan al sistema educativo, a los contratos civiles de las bodas y los divorcios, al aborto, a la píldora del día después... Este paquete ideológico del PP parece calmar la ansiedad de determinados sectores conservadores, pero provoca estupefacción entre los millones de individuos que claman por un hueco en el renqueante sistema productivo. Al festín de reformulaciones morales se une el coraje del ministro Guindos para ordenar la banca privada y cercenar la alarma social que provocan los sueldos de los directivos de las filiales intervenidas. Al otro lado, pues simplemente millones y millones a los que se les aplica una subida de impuestos, y que una vez más ejercen su papel de solidarios afectados. ¿Hasta dónde puede llegar la paciencia y la asunción de obligaciones extraordinarias sin ver nada a cambio? Es una pregunta interesante para los que se escabullen a través de la inexistencia del milagro o de la varita mágica reconfortadora.

    El analista Nathan Gardels pone a Mario Monti como el artífice de una "democracia despolitizada", ajena a compromisos clientelares, capaz de sacar a Italia del vagón de cola. Este pensador describe el ejemplo de California, donde una comisión de notables republicanos desarrolla un programa fiscal de aplicación inmediata. Esta especie de regeneracionismo al que se refiere Gardels tiene su gracia: ¿Quién controla los intereses de estos influyentes? ¿No tienen también ellos su clientela? ¿No es Monti otro de los responsables de la entrada en barrena del sistema capitalista? Estos interrogantes, por desgracia, no serían suficientes para frenar una desconexión entre los partidos y los votantes. La necesidad dramática de encontrar una salida a la crisis económica pone en jaque muchos principios. No olvidemos el rol que jugó la clase media europea, que desasistida abrazó diabólicos experimentos que culminaron en el Holocausto judío. Y no olvidemos tampoco que uno de los cortafuegos tras el poder de seducción de los autoritarismos fue extender más allá de la beneficencia los logros del estado del bienestar: salud, pensiones, educación

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook