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Sobre este blog de Deportes

Los aspectos más llamativos de la Eurocopa tendrán cabida en este blog, en el que se abordará el torneo desde el punto de vista de las vertientes más curiosas y también del lado extradeportivo de 30 días de competición. Un repaso a las otras noticias que deja un torneo que es algo más que fútbol.


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  • 28
    Junio
    2016

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    Punto final

    No hay papel más ingrato en el fútbol que el del entrenador. Y, quizás, lo es peor aún en el caso del seleccionador nacional. Sólo la gloria puede rescatarlo de un permanente juicio sumario, de la crítica despiadada de un país entero en cada tropiezo.

    Pero ser seleccionador también es un premio, un lujo. Del Bosque no lo ha sabido entender. No sólo por él, sino por el colega que lo ha dejado de ser con su incomprensible decisión de continuar tras el Mundial de Brasil. Siempre hay alguien que merece tomar el relevo. Porque es el equipo de todos y porque no hay nadie imprescindible. A la selección hay que liberarla de la gravedad de la lógica de los clubes.  

    Punto final

    Sin embargo, instalado en el lado del bien, seguro de tener en frente el mal -de las críticas de algunos medios, de otras ideas tácticas, de lo de siempre-, Del Bosque sí se lo ha creído, sumido en un autismo inexplicable. Como sucede en política cuando el bien supremo y el mal absoluto lo resumen todo.

    Es fácil hacer leña del árbol caído, pero del 0-2 ante Chile de Brasil al 2-0 frente a Italia en Francia hay dos años inútiles. Veinticuatro meses después, si el fútbol te puede absolver, la misma actitud sobre el campo resulta imperdonable. Y también lo es no saber decir adiós cuando toca. ¿Hay de verdad aún algo de lo que hablar? 

    Tras un brillante inicio de campeonato ante dos rivales menores, la selección se ha hundido en una triste desidia sin plan b ni amago de reacción.  En Francia, además, el fiasco se antoja más frustrante porque otra parte de la generación más exitosa del fútbol español se acerca a su despedida -Iniesta, Piqué, Ramos, Cesc o Silva- y por el nivel de los rivales. Italia no es superior a España en nada. Sólo en una actitud y una capacidad para competir de la que sí debe responsabilizarse el entrenador. 

    En cuanto al juego, aún con el ventajismo de la derrota, no deja de llamar la atención que uno de los últimos técnicos en olvidar la defensa de cinco, habituado a recargar el medio centro, haya desprotegido de oficio y músculo la medular creyendo que Cesc puede ser Xabi Alonso

    Y no disparen al delantero. También hay que mirar atrás. El centro del campo de España puede ser brillante pero, por tradición y también por elección, ha vuelto a destacar por su grave atrofia goleadora, tan evidente que se manifiesta en un ridículo miedo a tener ocasiones de gol, un auténtico terror a fallar.

     

    Antonio Romero

     

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