Blog 
Juego de series
RSS - Blog de José Antonio Martínez Perallón

El autor

Blog Juego de series - José Antonio Martínez Perallón

José Antonio Martínez Perallón

Fan incondicional de todas (o casi todas) las expresiones de cultura popular y conocedor de numerosos datos que queda bien repetir, aunque puede que no valgan para nada.

Sobre este blog de TV

Una mirada a las series por las que debes dejarte atrapar y de las que debes evitar.


Archivo

  • 26
    Septiembre
    2015

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Por qué Viola Davis mereció ganar el Emmy

    Por qué Viola Davis mereció ganar el Emmy

    Uno de los momentazos de Cómo defender a un asesino, la serie con la que Viola Davis ha ganado este año el Emmy a la mejor actriz dramática, lo hemos visto al final del cuarto episodio de la primera temporada. Hasta ahora habíamos visto su personaje Annalise Keating como una carismática abogada y profesora de Derecho Penal en la cresta de la ola. Todo son éxitos y es la mejor en lo que hace. Implacable, capaz de fulminar con la mirada, con frases lapidarias, salidas previstas de antemano para todas las situaciones y dura con sus alumnos a quien constantemente pone a prueba para sacar lo mejor de ellos y ayudarla en sus casos para defender a los peores criminales a los que ella representa ante el juzgado. Hasta que llega la escena de marras. Una escena en la que la vemos despojarnos de su peluca, de su maquillaje y de todos sus artificios. Por unos momentos nos damos cuenta de que todo es una fachada y que Annalise tiene dudas y es tan insegura como todos.  Es en ese instante, sin todas sus corazas y en su momento más vulnerable, cuando se enfrenta a su marido con una de esas que petrifican y le suelta: “¿Qué hace tu pene en el teléfono de una chica muerta?”. Fundido a negro y títulos de crédito dejando al espectador con ganas de más.

    Cómo defender a un asesino ha sido el último pelotazo de la reina del culebrón en Estados Unidos, Shonda Rhimes, que mantiene antena  tres series. Las nuevas temporadas de Anatomía de Grey (12), Scandal (5) y Cómo defender a un asesino (2) se estrenaron el jueves por la noche en Estados Unidos en el canal ABC que emitió el primer episodio de cada, uno detrás de otro.

    La última serie de la factoría Shondaland parte de una premisa tan políticamente incorrecta como el hacer que alguien se libre de las represalias por haber cometido un delito. La gran mayoría de las veces no estamos ante personas inocentes que se han visto acusadas injustamente. Apestan a culpables por los cuatro poros y el equipo protagonista debe enfrentarse al hecho de cómo afrontar su defensa en un juicio. Los estudiantes de Derecho de Annalise la ayudan en sus casos y aquel que demuestre ser el más brillante pasará a trabajar en su bufete. Ellos mismos se ven como potenciales clientes ya que nada más comenzar la serie se ven en la tesitura de tener que librarse de un cadáver de un crimen que ellos mismos han cometido. No es ningún spoiler porque ésta es la primera escena del episodio piloto. La intriga está en saber cómo han llegado a esa situación y cómo van a escapar de ella. La estructura de episodios del caso de la semana se combina con saltos hacia delante y hacia atrás en el tiempo (flashbacks y flashforwards) que nos van dando piezas del puzzle que deberemos armar para descubrir qué ha pasado. Hay muchos secundarios, pero en cuanto aparece Annalice se come todos los planos. Uno de esos personajes legendarios de series en los que es inevitable pensar en las situaciones más complicadas. ¿Cómo saldría de esto Annalise?

    Viola Davis, que ya estuvo nominada al Oscar por Criadas y señoras, se ha convertido la primera actriz de color en ganar el Emmy. La intérprete aprovechó el momento de subir a recoger la estatuilla para criticar la discriminación de artistas de color para papeles importantes. Y eso que este año había también otra actriz negra, Taraji P. Henson, con la que competía por el galardón. Henson ha encarnado a otro de los personajes televisivos de la temporada, Cookie Lyon en Empire. También la estatuilla ha esquivado a Elisabeth Moss  (Peggy  Olson de Mad Men) que, después de años de quejas porque Jon Hamm no ganaba el premio al mejor actor por su papel de Don Draper, ahora que se lo han dado se dan cuenta de que las chicas de Mad Men tampoco lo tenían.

    Otro de los puntos que más me llama la atención del personaje de Annalise Keating es que una de las cosas que menos importan de ella es su raza. Tanto en Scandal como en Como defender a un asesino (no puedo opinar sobre Anatomía de Grey porque no la he visto, pero apostaría a que allí pasa igual), es precisamente eso, la cuestión racial no importa. Sus protagonistas están perfectamente integrados y no se les mira por el color de su piel. La normalidad racial se impone por la vía de los hechos consumados (y ya puestos la normalidad de las relaciones homosexuales). Quizá Annalise y Olivia Pope (la protagonista de Scandal)  tienen los rasgos de esa persona ideal a la Shonda Rhimes le gustaría ser y en los que quien discrimina es el raro

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook