Blog 
¿Hay vida en Marte?
RSS - Blog de Jorge Fauró

El autor

Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



Archivo

  • 27
    Septiembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    La hora del Low Cost Festival

    La hora del Low Cost Festival

    Concierto de Kasabian en el Low Cost Festival 2012. Luego diréis que somos cinco o seis

     

    Music Festivals, la empresa que en los últimos años ha venido organizando el Festival Internacional de Benicàssim, acaba de solicitar el concurso de acreedores a las autoridades del Reino Unido, lo que en España, y antes de la modificación de la ley concursal, venía a llamarse suspensión de pagos. O sea.

    La acepción, incluso para los legos en la materia, es bien conocida en España antes y después de que estallara la crisis económica. La empresa de Fulano desarrolla su actividad, los resultados no son los esperados y deja de pagar a proveedores y clientes. Si decide poner el caso en manos de la Justicia solicita el concurso de acreedores y elabora un plan de pagos que incluye quitas e importantes rebajas. Si el juez y los acreedores lo aceptan, Fulano tiene una posibilidad de salir del pozo; si, por el contrario, el plan de viabilidad tiene las mismas posibilidades de salir con éxito que un anciano en Neptuno frente a los antidisturbios, el juez declara la quiebra de la empresa y hasta luego, Lucas. Los empleados, a cobrar lo que es suyo del Fondo de Garantía Salarial, y los proveedores a sacar los pañuelos y a administrar su ruina. Esto es así.

    Con el colchón económico que se le presupone a Vincent Power, el propietario legal del FIB, es poco probable que ocurra lo antedicho y, para tranquilidad de los fibers, Benicàssim, por tanto, se celebre el año próximo. Pero también cabe la posibilidad de que este empresario metido a melómano cuyo nombre recuerda un poco a las identidades falsas de Homer Simpson decida tirar por la calle de en medio y dejar a la piel de toro sin su festival veraniego de música independiente por excelencia. Tranquilos, chicos, que al final habrá FIB.

    Pero, ¿y si no?

    Benicàssim constituye la referencia para cualquier festival de España y también para cualquier municipio turístico que quiera sacar cabeza en el mapa de los tour operadores y los viajes por Internet. Es el mejor, sin duda, y aunque los demás intentan emularle, no hay evento de este tipo que pueda comparársele por cartel, por número de asistentes y por las aportaciones que realiza a la cultura pop. Va casi para veinteañero (el primer FIB data de 1995). No solo descubre a nuevas bandas de las que nadie ha oído hablar y al cabo triunfan, sino que por muy número uno que se considere un artista, no acaba de ser nadie hasta que no pasa por el FIB. Benicàssim es a la música lo que Las Ventas a la tauromaquia. Quien va allí se doctora.

    Ahora bien, la amenaza del concurso de acreedores sobre el coso de Castellón debe servir de acicate a sus perseguidores. Salvo el Primavera Sound, he estado en todos los grandes: el BBK Live (Bilbao), el SOS 4.8 (Murcia), Arenal Sound (Burriana) y, cómo no, el Benidorm Low Cost Festival. Les aseguro que no trato de hacer patria. Confieso, antes de que alguien salte, que tengo algo que ver en el nacimiento y consolidación del Low Cost, no tanto como ese honesto y magnífico promotor que es Daniel Sanchís (junto a José Piñero y Carolina Rodríguez) o como mi buen amigo Conrado Hernández, las almas del Low, pero me precio de conocer muy bien los entresijos del festival.

    Lo siento por los miles de fibers que cada año acuden al sarao del señor Power, pero creo que ha llegado la hora del despegue definitivo del Low Cost Festival. Porque la ciudad es única, porque su ubicación es la mejor de todos los festivales de España y porque el cartel no tiene nada que envidiar al resto de citas estivales. No espero que al leer esto cambien de opinión los agoreros que cuando se aproxima el evento aprovechan para arremeter contra el Gobierno municipal que lo sustenta. No sabrían distinguir a Placebo de la berrea del corzo. Al menos podrían pisar el recinto o que les pasaran el vídeo de la actuación de Kasabian, pero pienso sinceramente que es la oportunidad que Benidorm estaba buscando para alejarse de la imagen sustanciada durante años por Alfredo Landa y Ozores y aparecer ante el mundo (sí, ante el mundo) como la ciudad moderna que es, vanguardista y sobradamente preparada para acoger a miles de jóvenes que a estas horas ya deben de haber puesto en marcha el boca-oreja con las bondades de la ciudad de los rascacielos.

    Tampoco es aconsejable, dada la situación económica de las administraciones, pretender que los organismos públicos corran con una parte importante de la financiación. A pesar de su sentido promocional, el ciudadano de a pie, encantado por otra parte con el Low Cost, no entiende dos cosas: que el dinero salga de las arcas públicas y que quienes más se benefician del evento -las empresas- escondan la cabeza cuando se llama a su puerta para que arrimen el hombro. Esto no va así.

    Es muy probable que el Benidorm Low Cost Festival no logre superar las cifras de Benicàssim, donde el Ayuntamiento, la Diputación de Castellón y la Generalitat aportan suculentas cantidades de dinero para su organización; o del BBK Live, que cuenta con la total comprensión de la principal caja de ahorros de Euskadi y del Gobierno autonómico; o del SOS de Murcia, donde gobierna el mismo partido que con tanta vehemencia cuestiona aquí el Low Cost y, sin embargo, dedica un pellizco importante de sus presupuestos regionales a apoyar el certamen.

    Como asistente, lamentaría profundamente que el FIB echara el cierre, pero aún podría celebrarlo si las empresas privadas apuestan por un festival ejemplar como el Low. Nosotros ponemos la ciudad. La crematística para ustedes. O eso o el landismo, que tampoco está mal, pero es que, verán, los tiempos están cambiando.

     

    Síguelo en Facebook

    Sígueme en Twitter

    Escucha en Spotify la música de ¿Hay vida en Marte?. Haz clic aquí

    Si quieres leer post anteriores de ¿Hay vida en Marte? Haz clic aquí

     

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook