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Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 11
    Noviembre
    2012

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    MANIKARNIKA

     

     Manikarnika

     

          'Yo creo en la inmortalidad del alma. Les daría el ejemplo del océano. El océano está  compuesto por gotas de agua. Cada gota es una entidad pero a la vez es una parte de la  totalidad'

     

          Mahatma Gandhi

     

     

     

    Manikarnika es el principal crematorio hinduista que hay en la ciudad de Benarés. Es también el más sagrado. Está asociado con el toque de la diosa, la mujer de Shiva. Está absolutamente prohibido sacar fotografías. Quien lo hace se arriesga a sufrir la ira de los familiares de los difuntos, a que su cámara sea requisada por la policía y a como mínimo pagar una multa. La primera vez que lo visité fué un 10 de febrero de 2006. Tuve la impresión de hacer un viaje en el tiempo y retornar a la Edad Media europea.

     

    Situado a orillas del Ganges gran parte del espacio está ocupado por troncos que llegan hasta casi la orilla del río. Las personas que trabajan allí pertenecen a las castas más bajas (dalits). Sus padres

     

    laboraban allí y sus hijos probablemente harán lo mismo cuando llegue el momento. Confraternizo con uno de ellos y me hace de guía -a cambio de unas rupias- explicándome algunas cosas. Ese día hay en los balcones colindantes  algunas viudas, mujeres venidas de distintos puntos de India. Están esperando la muerte. Vamos a ver algunas de Ellas. No están tristes; muchas de ellas prácticamente no se alimentan. Morir en esta ciudad santa les asegura liberarse del ciclo de reencarnaciones y entrar en el Moshka o Nirvana. La liberación no sólo significa no tener que nacer sino tanbién la unión del atma (alma) con el Parmatma (Dios). Para incinerar un cuerpo como mínimo hacen falta 10 Kgs de troncos. Cada Kilo vale 250 rupias (un poco más de 5€). Luego el coste mínimo de una incineración se situaría aproximadamente en unos 50€. Si las personas son muy pobres y no pueden pagar esa cantidad se las incinera con materiales más baratos o, posiblemente, con restos de otras incineraciones. Para la clase media (con el progreso económico de los últimos años se han incorporado 350 millones a este colectivo. Hay más clase media en India que en EEUU) incinerar un cuerpo cuesta 10.000 rupias (188,6€). Normalmente el coste se reparte entre familiares y amigos. Si la familia es rica, la pira estará perfumada con sándalo fragrante. Hay algunos,muy pocos, que son incinerados con ramas secas de la planta sagrada de Tulsi (ominum sanctum). Según el hinduismo el alma recibe un lugar fijo en el paraiso del Dios Vishnu y se salva de nacer y morir. A la izquierda mirando el río desde arriba arde el fuego de Shiva ininterrumpidamente desde hace más de 2000 años. No olvidemos que ésta es su ciudad. Él la eligió como morada. Es frecuente encontrarse en las callejuelas de Benarés( Kashi,para los devotos) cercanas a los crematorios a familiares de difuntos portando los cuerpos sobre una estera sostenida por dos palos. Cuatro hombres son los que llevan el cuerpo entonando cánticos, mantras mientras los demás familiares y amigos les siguen detrás llevados por la energía sagrada que proporciona la Fe...

     

    Subo a una especie de balcon sobre una torre desde la que se atisba todo Manikarnika con el Ganges (los Hindús lo llaman ganga) al fondo. Hay seís cuerpos descomponiéndose en las piras en hogeras diferentes. Pronto el aire llevará parte de sus cenizas a mis cabellos, mi rostro y mi cuerpo. Sólo se oye el crepitar del fuego que nace de un silencio cristalino, purísimo. Los familiares contemplan tácitos, inmóviles el proceso.

     

    Antes de la incineración los cuerpos son sumergidos en el Ganga para purificarlos. Luego el hijo mayor lo deposita sobre la pira y éste mismo da siete vueltas alrededor del cuerpo. Tras la incineración sus cenizas serán arrojadas al río y posteriormente sus familiares se bañarán en el Ganga. El duelo se habrá transmutado en una luminosa alegría. Shiva habrá transformado la sensación de desprendimiento en un esclarecedor, refulgente éxtasis. La tarea de Shiva es traer pralaya, la destrucción de la creación para que todo pueda ser creado nuevamente. Sin destrucción no hay creación...

     

    Los únicos cuerpos que no son incinerados y se arrojan directamente al río son los de los leprosos, aquéllos que han sido mordidos por serpientes venenosas, las mujeres embarazadas, los niños y los Sadhus. Éstos son ascetas normalmente nómadas, hombres sabios que viven una vida de pureza y predicación. No necesitan nada pues la gente les proporciona comida y ofrendas.Ellos curan, dan consejos a la gente, enseñan y encauzan al pueblo por la senda divina.Hay sadhus de todos los credos que coexisten en la India pero predominan los de la religión hinduista.Son muy respetados en India hasta el punto que en tiempo de elecciones no son pocos los candidatos que se fotografían con algunos de ellos. Sus cuerpos son depositados en el río y no incinerados porque es necesario que vuelvan a nacer para hacer el bien en la Tierra.

     Simon Weil  escribió  sobre la Fe como la inteligencia iluminada por el amor. Visité  varias veces Manikarnika desde tierra y también lo contemplé  desde el Ganges, sobre una barca. Si me tuviera que quedar con una sola imagen sería ésta: el rostro de placer infinito con el que un anciano se estaba muriendo mientras un hombre más joven (seguramente su hijo mayor) le sostenía.

     

    Ambos estaban medio sumergidos en el río mientras que atrás las cremaciones se sucedían.

    PD.

    Texto publicado en el número 12 de la Revista Ulises, en un artículo titulado Joan Mascaró. La primera parte de ese artículo de momento prefiero no publicarla. Texto escrito antes de mi retorno al Islam

     

     

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