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Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 18
    Octubre
    2012

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    Juan Wilhelmi IV

    Releyendo la entrevista completa con Juan Wilhelmi, uno se vuelve a reconciliar con el poder de la palabra como herramienta para transformar el mundo. Juan devuelve a la palabra intelectual el prestigio que toda la numerosa  corte de mercenarios al servicio del Poder le han hecho perder.Mientras la releía pensaba en una frase de Vila-Matas, " obedecemos pero sabemos ". Hoy concluimos la entrevista con Juan Wilhelmi, el lector encontrará en las palabras de Juan las causas de la corrupción del lenguaje, una invitación a todos los actores de la sociedad civil a unirse a la resistencia y apuntes de geopolítica internacional. Volvemos a agradecer a Juan Wilhelmi, su disposición, integridad y talento puesto al servicio de los de abajo. 

      Apuntas a que "... Es hora de devolverle a las palabras un auténtico

    significado que ha sido degradado por intelectuales, periodistas y
    políticos...". En El Libro Sagrado, la Palabra del Creador vivifica:
    "...Sé y Es..". ¿ Puede a través del retorno a la pureza originaria
    del lenguaje impulsarse un movimiento de liberación?
     
    Tocas un problema en el que se cruzan la política, la filosofía del
    lenguaje y la ética. Intentaré hablar con sencillez de un tema tan
    complicado aunque no estoy nada seguro de conseguirlo.
            Empecemos pensando políticamente. ¿Cuál sería la mejor forma de
    inutilizar a un enemigo? Podría herírselo, acabando así con su
    capacidad de combate, pero el enemigo mutilado puede pensar y hablar;
    puede convencer a otros; sigue siendo peligroso. Podría matárselo
    aunque esto quizá resultara antieconómico si la fuerza de trabajo de
    ese enemigo pudiera ser útil en el futuro. Lo mejor sería confundir su
    lenguaje de forma que no pudiera pensar correctamente y al no razonar
    se sintiera inclinado a aceptar las razones que se le ofrecen por más
    contrarias que fueran a la razón y a sus intereses. La guerra contra
    el enemigo interior —sus propias clases asalariadas—, la conducen las
    élites por este medio. Confundiendo el lenguaje hacen imposible el
    pensamiento y a lo único que deben temer son a las explosiones de
    violencia irracional que tan fáciles son de reprimir y tantos
    dividendos rinden a los políticos más demagogos que propondrán leyes
    cada vez más represivas para preservar el orden y la seguridad.
            Esta tarea de confundir el lenguaje no pueden llevar la a cabo los
    políticos por sí solos pues suelen ser gente de entendimiento
    limitado. Necesitan, pues, servirse de una capa social parasitaria de
    escritores, periodistas profesores de universidad y otros expertos en
    la comunicación; una capa a la que Gramsci llamaba “intelectuales
    orgánicos de la burguesía “. Estos son los auténticos corruptores del
    lenguaje y nuestros primeros enemigo, pues es imposible que los
    oprimidos se liberen de su situación si antes no son capaces de poner
    en cuestión la ideología que esos intelectuales orgánicos ha
    implantado en ellos mediante la sistemática perversión del lenguaje.
            Para tratar la cuestión desde un punto de vista filosófico debemos
    considerar que si el fundamento del significado de las palabras que
    usamos en la vida cotidiana son  las actos y contextos en los que esas
    palabras son utilizadas por nosotros. En la política el fundamento del
    significado es más ambiguo y más amplio. Tras el significado de
    palabras como “derechos”, “democracia”, “libertad de elección” y otras
    muchas se presenta toda una concepción del mundo. La perversión del
    lenguaje que los intelectuales orgánicos llevan a cabo al servicio del
    poder imprime en los oprimidos una falsa concepción del mundo según la
    cual su situación no es el resultado de la injusticia y el despojo de
    los muchos por parte de los pocos, sino de una especie de ley natural
    que estaría detrás de todas las desigualdad y de la opresión social.
    Así se explica la propiedad privada y el ansia por la acumulación de
    bienes en detrimento de los demás como característica de la naturaleza
    humana. El instinto humano más fundamental, nos dicen, es el acumular
    la mayor cantidad de bienes posible y privar a los demás de su
    disfrute. Si se piensa que la propiedad privada es un instinto
    esencial del hombre, entonces sólo podrá ponérsele coto por medio de
    la mayor represión de este instinto, algo que únicamente está al
    alcance de las peores dictaduras. Así naturalizada, la propiedad
    privada será algo bueno y natural mientras que el reparto, el
    colectivismo, el disfrute en común serán vistos como una terrible
    crimen de la libertad individual. Está claro que combatir estos
    perversos estereotipos ideológicos es una actividad necesaria para
    cualquier movimiento que pretenda la liberación de los de abajo.
            Puede hablarse de la perversión del lenguaje desde una dimensión
    ética recordando el Sermón de la Montaña. Cito libremente: que tus
    palabras sean sólo “sí, sí”, o “no, no”. Todo lo que excede de esto
    ofende a Dios. Este precepto evangélico engloba los puntos de vista
    político, filosófico y la dimensión ética del lenguaje, y podría
    parafrasearse así. Habla sólo cuando debas hablar y hazlo con
    sinceridad y sencillez. Cuando digas sí, que sea sí; cuando digas no,
    que sea no. Todo lo demás es engañar a los demás para causarles un
    daño. ¡Piensa si hubiera políticos que procedieran así! Entonces la
    palabra “democracia” si tendría un auténtico sentido y no sería la
    expresión con la tan burdamente nos engañan.
            Desde luego todo aquel que pretenda implicarse en la lucha por
    mejorar el mundo debe seguir ese precepto. Si no es percibido así por
    aquellos a los que se dirige, la lucha estará perdida.
     
     
      Concluyes tu trabajo así : "...No es hora de entablar debates
    académicos sino la de empezar a luchar contra quienes nos quieren
    arrancar los medios para llevar una vida mínimamente digna ". Viviendo
    como vivimos en una sociedad piramidal, la lucha, desde tu punto de
    vista, ¿ estaría sólo circunscrita a  aquéllos que soportan las
    injusticias o también a los que , contra su voluntad, colaboran con un
    sistema gansteril y no tienen miedo,? , verbigracia : policías,
    periodistas, jueces, etc?
     
    Si hay personas dentro del Aparato de Estado que lo sirven contra su
    voluntad, esto se debe a que no se les ofrece la alternativa de actuar
    de otro modo. Un movimiento de liberación debe dirigirse a estas
    personas y ofrecerles incluirlas en sus filas. Para ello el movimiento
    debe estar ya desarrollado; debe ser lo suficientemente potente como
    para convertirse en tal alternativa. La lucha difícilmente empezará
    dentro del Aparato de Estado (aunque puedan darse casos como el Chávez
    en Venezuela), pero si los movimientos de liberación no logran captar
    al menos una parte de las personas que hasta ese momento han servido
    para oprimirlas, no lograrán el éxito final.
     
    6 Nos preguntamos ¿Dónde está el dinero ?, Crees que hay alguna
    relación entre la crisis monetaria y política en Europa y EEUU, y el
    sionismo, en el sentido que ésta(la crisis) allanaría el camino para
    una (gran) guerra, neutralizando , entre otras cosas, la gran
    oposición que habría a la guerra en Occidente?
     
    Aquí me presentas varias cuestiones en una sola pregunta. Intentaré
    hilar la respuesta.
            Ya hemos visto que el dinero es una mercancía —de carácter especial—,
    pero al cabo mercancía. Cuando hay mucha abundancia de alguna de ellas
    su precio disminuye y el mercado se llena de ella. Eso ocurrió con el
    dinero: en un cierto momento hubo demasiado dinero en el mercado y eso
    fue lo que desencadenó la crisis.
            La causa del exceso del dinero fueron las dos guerras en las que Bush
    embarcó a occidente: la de Afganistán y las de Irak. Las guerras son
    caras y hay que financiarlas. Cierto que producen beneficios pero
    estos van a manos privadas. Los gastos los sufraga la caja del Estado.
    Teniendo que costear dos ejércitos de ocupación, los Estados Unidos
    tenían una gran necesidad de financiación y lo obtuvieron creando
    dinero, es decir, vendiendo obligaciones del Estado e imprimiendo
    Billetes. Naturalmente las obligaciones vencen un día y hay que pagar
    a quienes las compraron, por eso el precio del dinero (los intereses
    que paga el Estado por sus prestamos y que se convierte en un
    referente para los intereses a los que prestan los bancos), fue muy
    bajo. Los bancos no obtenían suficientes beneficios prestando dinero a
    la caja del tesoro estadounidense y dirigieron sus excesos de liquidez
    al mercado inmobiliario, contrayendo riesgos excesivos de los que
    trataban de protegerse vendiendo sus derechos de cobro a terceros por
    medio de una sofisticada ingeniera financiera, así llegaron a Europa
    las hipotecas basura. Cuando los prestamos hipotecarios empezaron a no
    poder pagarse, todo se derrumbó como un castillo de naipes.
            Los gastos de las guerras de Afganistán e Irak fueron el detonante de
    la crisis, pero la bomba cuyo estallido produjo la crisis estaba ya
    montada desde hacía tiempo (ver el artículo sobre la crisis).
            Ahora debemos preguntarnos ¿qué intereses estaban detrás de la guerra
    además del consabido apropiarse del petróleo? Y aquí es donde entra
    Israel en escena. Este país ha pasado de ser un instrumento de los EE.
    UU. en oriente medio, a dictar la política americana en la zona. ¿Cómo
    se ha producido esta transformación? Generalmente se piensa que se
    debe al poder de lobby israelí sobre los políticos de Washington,
    pero, siendo esto cierto es más verdad que el debilitamiento de Israel
    pondría en peligro los intereses de los Estados Unidos en todo Oriente
    Medio y el Estado Judío, conciente de ello, chantajea abiertamente al
    gobierno norteamericano. Estoy convencido de que muchos presidentes
    norteamericanos han odiado a Israel con todo su corazón (Nixon era
    abiertamente antisemita), pero se encuentran encadenados a él por los
    eslabones de la cadena del imperialismo.
            Es necesario darse cuenta de que Israel no es un Estado viable sin
    estar en una permanente situación de guerra. La guerra es su razón de
    ser. Si estuviera en paz con sus vecinos no serviría de Estado
    gendarme para USA, a quien le interesa la zona permanezca
    continuamente convulsa para impedir la aparición de alguna otra
    potencia regional contraria a sus intereses, como es el caso de Irán.
    Por otra parte, un Israel pacífico no podría competir en el mercado
    mundial pues no posee más recursos naturales que Túnez o Líbano; no
    podría competir tecnológicamente con Japón o Alemania, ni convertirse
    en un centro financiero, rodeado, como está, de países árabes. La
    supervivencia económica de Israel depende de las donaciones
    norteamericanas, sin las cuales su nivel de vida caería hasta el nivel
    de Jordania o Siria, y estas donaciones sólo se le conceden porque
    está permanentemente en guerra. Hablar de un proceso de paz en el que
    Israel se implicara sinceramente en tan cínico o tan inocente como
    esperar que el hambre acabe en el mundo gracias a las donaciones de
    los grandes capitalistas.
            Israel arrastro a los Estados Unidos a la guerra de Irak (de la que
    la invasión de Afganistán sólo fue un ensayo general), y Libia, e
    intenta hacerlo ahora contra Irán. Esa es la relación entre el Estado
    judío y la crisis económica. La cadena causal pasa a través de los
    gastos de esas guerras.
            Ahora bien, lo que debemos esperar en el futuro es una sucesión de
    continuos conflictos regionales como los de Oriente Medio, pero no una
    guerra entre las grandes naciones industrializadas. La razón de esto
    es simple: las dos guerras mundiales se produjeron porque siendo
    entonces los capitales nacionales combatían entre sí para expandirse
    por el mundo. Hoy el capital está demasiado internacionalizado como
    para obtener beneficios en lucha armada interimperialista. La
    rivalidad chino – norteamericana se dirimirá con medios financieros,
    guerras locales en África y golpes de Estado en Americana Latina,
    donde los EE. UU. tratarán de recuperar la influencia perdida mientras
    ocupaba sus fuerzas agrediendo a países musulmanes.
            Nosotros, “los de abajo” de los países industrializados seguiremos
    padeciendo la guerra económica que nos han declarado los plutócratas,
    que en vez de matarnos con misiles nos dejarán morir de hambre
    lentamente. Aunque no es improbable que nuestro final y el de ellos se
    produzca al mismo tiempo.

     

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