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Blog HATI HATI - Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 12
    Octubre
    2012

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    JUAN WILHELMI II

    Continuamos con la entrevista con Juan Wilhelmi(ver semblanza biográfica en la primera parte), dada la densidad intelectual y la extensión de las respuestas del entrevistado, hemos considerado oportuno rectificar y publicar la entrevista en varias entregas con el fin de que el lector medite, si Dios quiere, sobre la génesis , aparición, y posibles salidas que se puedan dar a esta crisis. Empezamos en primer lugar poniendo a disposición del lector el último trabajo escrito(Crisis económica) por Juan Wilhelmi sobre la crisis económica. Es imprescindble leerlo para contextualizar las preguntas y respuestas en la entrevista. Sin más preámbulos , nos adentramos a saber más , si Dios quiere, sobre esta dolorosa crisis.

    El Estado del Bienestar, tal vez podríamos afirmar que se ha seguido el mismo procedimiento, el mismo engaño que con otros acontecimientos geopolíticos que han cambiado el curso de la historia en la(s) última(s) década(s). Problema-Reacción-Solución. La élite crea un problema:Lehman &brothers, Se obliga a los gobiernos a reaccionar inyectando ingentes cantidades de capital público en la banca, a privatizar, a " recortar ". La solución presentada como " inevitable ", por la clase política , al servicio de los magnates, implica la ruina de los trabajadores, el empobrecimiento masivo de la clase media, el desmantelamiento acelerado del Estado del bienestar, y como corolario , la implantación de un Estado policial, destinado a reprimir las previsibles reacciones de los perjudicados, entre otros hechos.

     ¿Estamos ante un golpe de Estado (neo) clásico a nivel mundial similar, por ejemplo, al que sufrió Allende en Chile en los setenta ?

     

    Respuesta: No creo que el golpismo sea una meta para las élites que dominan la economía mundial y esto por una razón principal. Los regímenes golpistas como el de Pinochet o Videla, sólo pueden producirse y actuar en el marco de un Estado Nacional y la economía de los países industrializados está tan globalizada que la actuación de un ejército sobre ella es impensable. Otro sería el caso de una nación como Grecia si se viera obligada a abandonar no únicamente el euro sino también la Unión Europea. En ese caso la sociedad se polarizaría entre los fascistas de Nuevo Amanecer y unas fuerzas de Izquierdas que aún no han acabado de surgir pero que, sin duda, emergerían para canalizar el descontento social. Lo que entonces estaría en cuestión sería la supervivencia del capitalismo en Grecia, y precisamente cuando la supervivencia del sistema está en juego es cuando la burguesía se ve obligada a recurrir a medidas extremas como la de delegar el poder político en manos del ejército o de un partido fascista. Por esta razón se hace todo lo posible por estrangular a Grecia (obteniendo con ello un gigantesco trasvase de capitales de los asalariados griegos a los banqueros centroeuropeos), pero es improbable que se la excluya del Euro.

    El golpismo y el fascismo no son metas hacia las que tienda el capital ya que los regímenes fascistas monopolizan las estructuras del Estado y pueden convertirse en un aliado incómodo. Por otra parte el fascismo produce una politización obligada del conjunto de la sociedad y una profunda división ideológica en ella. Como ya he dicho el capital sólo ha recurrido al fascismo en casos extremos, en los que su misma supervivencia estaba en juego. Ésta no es la situación actual. La derecha neoconservadora tiene un casi absoluto dominio ideológico y político. La clase obrera está debilitada y desideologizada. No se ve necesario que las élites financieras tengan que recurrir en un plazo previsible a soluciones extremas.

    Es indudable que la protesta popular ante la desaparición del Estado del Bienestar irá en aumento y que incluso pueda internacionalizarse a nivel de la Unión Europea. Para combatir esta tendencia bastan, por el momento, la combinación del auge de los partidos xenófobos (con su nacionalismo racista), y la deriva hacia un Estado cada vez más autoritario en el que, para empezar, se restrinja severamente el derecho de manifestación como pretende el Partido Popular en España.

    Lo que podríamos llamar “golpe de Estado neocom” ya se ha producido y ha consistido en la sustitución de los gobiernos ligeramente (muy ligeramente) interclasistas y redistribuidores que conocimos en Europa en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, por el gobierno de los banqueros y especuladores que sufrimos actualmente. Este golpe no se ha producido como un acto sino como un proceso. Empezó con la llamada revolución conservadora de Thatcher y Reagan y culminó con la “conversión” de los partidos socialdemócratas al credo neoliberal. Lo más importante para el sistema es que este “proceso-golpe” se ha producido sin alterar de manera formal las estructuras democráticas y, por tanto, goza de una cierta legitimidad. Esta legitimidad está desapareciendo con las actuales protestas de masas a las políticas de austeridad. La tarea a la que nos enfrentamos es la de difundir y profundizar esta lucha, poniendo de manifiesto el verdadero rostro contrario a los intereses del pueblo, y por lo tanto, antidemocrático de las políticas que nos imponen. 

    Pregunta: Apuntas en tu trabajo "...la divergencia entre la economía
    productiva y el capital financiero...". Se nos insiste desde el
    gobierno español que las medidas de austeridad harán que " se remonte
    la crisis " mientras se amnistía fiscalmente a los más pudientes y,
    por ejemplo, sigue privilegiándose a la Iglesia, entre otras medidas
    difíciles de comprender. ¿ Tiene sentido esta política?. ¿Hacia dónde
    nos lleva?

    Respuesta: La política a la que te refieres tiene un fin planeado y
    posiblemente unas consecuencias no deseadas por los que la
    implementan. El fin es la depauperización de los asalariados para
    aumentar las ganancias del capital (sobre todo el financiero), y las
    consecuencias una instabilidad social cuyo resultado es difícil
    imaginar este momento, pero que puede acabar siendo peligroso para las
    clases dominantes. ¿Por qué se toman entonces estos riegos en lugar de
    procurar superar la crisis y sin poner en peligro el sistema? Para
    comprenderlo tendremos que dar un pequeño rodeo.
            El dinero no es solamente un medio para intercambiar mercancías sino
    que es una
    mercancía en sí mismo, esto es, puede negociarse con él, venderlo y
    comprarlo, para obtener ganancias. La función del dinero en la
    economía productiva es la de ser prestado a los industriales para que
    estos produzca mercancías y a los consumidores para que las compren,
    quedando como ganancia para el prestamista los intereses que cobra a
    unos y a otros. La función del dinero en el capitalismo financiero es
    la de especular para obtener unas ganancias más rápidas y mucho
    mayores que las que se logran prestando el dinero para la producción.
    En 1992. El especulador George Soros obtuvo unos beneficios enormes
    apostando a la baja contra la libra esterlina. Un banco comercial
    hubiera necesitado años y miles de empleados para conseguir una suma
    semejante a la que Soros obtuvo en un par de semanas.
            Naturalmente, la crisis de la libra produjo un empeoramiento de las
    condiciones laborales de los trabajadores británicos y la quiebra de
    muchas empresas. La ruina de muchos se convirtió en la fortuna de uno.
    Así, la especulación destruye el tejido industrial y provoca paro y
    miseria.
            Si el capital dedicado a la especulación es una pequeña fracción del
    capital total, esto es, si la mayor parte del capital se dedica a la
    producción, los daños que causa la especulación son limitados. El
    problema actual es que la cantidad de capital dedicado a la
    especulación es mucho mayor que el conjunto de capital dedicado a la
    producción en todo el mundo, y que los especuladores (los famosos
    mercados), dirigen la política de los gobiernos. Vemos un buen ejemplo
    de ello: el Banco Central Europeo se niega a comprar deuda española
    para aliviar la prima de riesgo. Sin embargo el mismo banco ha
    prestado más de 300.000 millones de Euros a un puñado de bancos
    españoles al 1% de interés. Esos bancos han comprado a su vez deuda
    española al 6% ganando en la operación el 5% de 300.000 millones.
    Naturalmente ese dinero tiene que salir del bolsillo de alguien y ahí
    entran en juego los recortes. Los asalariados españoles vamos a pagar
    el coste de ese gigantesco movimiento especulativo. Si el dinero
    hubiera ido directamente al Estado Español no serían necesarios los
    recortes ni el rescate que tan caro va a costarnos.
            Nos dicen que la señora Merkel impone la política de austeridad en
    Europa, pero nos ocultan que la impone a mayor beneficio del señor
    Botín y de sus colegas en otros países europeos. No debemos, por otra
    parte olvidar que el enfrentamiento entre alemanes y españoles o
    griegos del que tan interesadamente habla de los respectivos países no
    es más que un engaño. Los trabajadores alemanes ya sufrieron en los
    años 90 el equivalente a los recortes que ahora nos están imponiendo.
    No se trata de un conflicto entre el pueblo alemán y los del sur de
    Europa. No es un conflicto internacional entre trabajadores de
    distintos países sino entre asalariados y empresas multinacionales y
    banqueros.
            La política que se hace actualmente tiene un doble eje: por una parte
    se trata del clásico socializar las perdidas (en este caso de los
    bancos que se han dedicado a la especulación), y privatizar los
    beneficios; por otra se da prioridad al capital financiero –
    especulativo y a las grandes multinacionales sobre el tejido
    industrial de cada país llevando a la quiebra a innumerables pequeñas
    y medianas empresas por falta de crédito. Hasta ahora hemos conocido
    los efectos de una gigantesca burbuja financiera, pero las políticas
    de austeridad llevarán necesariamente a una gran depresión en todos
    los países europeos, incluyendo a Alemania, que afectará al resto del
    mundo. La depresión mundial y la contestación social que ésta debe
    producir puede poner en peligro la supervivencia del sistema, pero el
    capital especulativo sólo está interesado en los beneficios inmediatos
    y los políticos únicamente trabajan para que pueda obtenerlos.
             ¿Hacia dónde nos lleva esta política si no le ponemos freno? La
    respuesta es estremecedora pero simple: hasta el mínimo nivel de
    subsistencia del número de trabajadores técnicamente necesario para
    asegurar un determinado nivel de producción. Los demás sobran y nadie
    va a impedir que se suiciden como ya han hecho decenas o centenares de
    griegos, o simplemente se mueran por falta de asistencia sanitaria o
    desnutrición.

     

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