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Blog HATI HATI - Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 10
    Octubre
    2012

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    HAMPI (I)/ De los viajes del evestro...

    ¿ Cómo describir el croar celebratorio de miles de ranas ocultas acechando entre los campos de arroz ?. En la ladera, la luminosa noche dejaba ver las piedras enormes, misteriosas. Algunas, no pocas, deberían rodar pendiente abajo. Y sin embargo, estaban ahí. Desafiando la gravedad.En el camino, un pastor descalzo con su perro y docenas de cabras.

    Namaste

    Miles de estrellas en un cielo refulgente, águilas en vuelo. Una ardió bajo el firmamento y continuaba volando, como una profecía.

    El lugar donde vivía era lo más parecido a una comuna. Acogido por una familia en una casa de campo cerca del río. Alquilaban siete habitaciones, todas a cincuenta rupias al día, menos de un euro. Había un solo baño para todos. No había agua corriente. Nos lavábamos con agua del río que las mujeres traían en cubos y depositaban en un pozo. La letrina era un agujero. También había una cocina donde la familia preparaba algunos platos. El negocio giraba alrededor de Secki, que no llegaba a la treintena, menudo, moreno y siempre sonriente. En la casa vivía su madre, una mujer en la cincuentena. Otro hermano de Secki trabajaba de taxista y también vivía con su mujer, y sus dos hijas pequeñas en la casa. La mujer de Secki se ocupaba de los animales, lavar la ropa, ir a comprar y limpiar las habitaciones cuando alguna quedaba vacante. La mujer de Secki parecía vivir razonablemente en paz, no así la mujer de su hermano que dejaba traslucir mucha infelicidad.

    El lugar era visitado con frecuencia por otros viajeros que aparecían para comprar ganja a Secki y por un sadhu anciano con aire juvenil. Si bebía se volvía repulsivo. Las habitaciones , el tiempo que yo estuve allá, estaban ocupadas por dos músicos veinteañeros londinenses, una pareja de franceses, un músico canadiense que hacía unas versiones inolvidables de Neil Young, una chica alemana, un israelí y la última por quién esto escribe. Todos estuvimos enfermos durante algún tiempo. Yo fuí el último en caer. Por las noches nos reuníamos en el patio a conversar. Una noche tuve que matar una enorme tarántula que estaba en mi cuarto porque no sabía si podía ser venenosa. A la mañana siguiente vimos una serpiente(no venenosa) en el baño. Durante los días venideros, el hermano de Secki mataría a palos dos serpientes venenosas que se habían introducido en el espacio interior colindante con las habitaciones. Otra " preocupación " eran los escorpiones, al menos quince mil personas mueren al año en India por picaduras de ofidios.

    Hay una parte de Hampi que es sagrada para los hinduistas. No se puede beber, ni fumar. Pero al otro lado del río que se cruza con una barca y costaba 10 rupias era freakilandia. En todos los hostales vendían ganja o charas, israelís y algunos europeos regalaban LSD al que lo deseara, la atmósfera se transformaba y Hampi pasaba a formar parte del triposo  narcodestino Goa- Gokarna-Hampi. Muchos viajeros pasaban meses en estos lugares sin viajar a otros destinos de India. Recordando al irrepetible Buñuel( " No me intersa el arte, me interesan las personas " ), no escribiré sobre los templos de Hampi, ni sobre  su historia, ni de sus maravillosas ruinas. Lo haré, si Dios quiere, sobre el último amigo que conocí : Marco, Marco, Marco...

    ....

    ¿Me dijiste que trabajas en un hospital ?

    ¿Sabes poner inyecciones ?

    ...

    Vi en él,  el brazalete shivaítico que yo había llevado tres años y que la fuerza del mar arrancó de mi muñeca en Varkala. Sabía que sólo podía conseguirse en Varanasi. No se lo había visto a ninguna otra persona puesto nunca.

    Eh, amigo, ¿Compraste ese brazalete en Varanasi ?

    Sí, claro...

    Se levantó sentándose a mi lado y ofreciéndome un canuto de charas mientras decía mirándome fijamente los ojos Boom Shanka!.Llevaba la doti más raida y sucia que había visto en toda mi vida. No llevaba camiseta. Aparentaba la edad que tenía, 36, pero para nada aparentaba que llevara 20 años de junkie, entónces yo no sabía eso. Marco llevaba el pelo corto, nunca llevaba zapatos a pesar de las serpientes y los escorpiones, "...si me matan me hacen un favor..."

    ¿De dónde eres?

    Islas Baleares, ¿y tú ?

    De Córcega, Mediterranean Power

    risas

    Marco estaba rodeado de indios que lo trataban como si fuese un miembro de la realeza europea. Su generosidad no tenía límites. Me presentó a un indio de 50 años que resultó ser el jefe de policía de Hampi. Bebían wiski juntos y no paraban, en ningún momento de fumar charas . Marco me dijo que  , si lo deseaba, le podía acompañar a la comisaria de Hampi  con el honrado agente ya que tenía que " aprovisionarse " de substancias que habían sido requisadas previamente a turistas occidentales. Decliné amablemente la invitación y le ofrecí ir en moto a nadar al lago. Aceptó con la condición de que condujese yo, y que paráramos en una farmacia, ya que tenía que comprar quetamina....

     

                                                                 DE LOS VIAJES DEL EVESTRO, A LA ORILLA DEL GANGES

    Hubo,

    dentro de mí  reyerta eterna de sombras,

    Callaban los sabios, morían inocentes

    Cárceles, lunáticos

    insoportables ausencias,

    seres destruídos, sobredosis de angustia

    bajo cielos plomados, desangrándome

    el réquiem de un sueño imposible   ....

     

    Londres y la niebla, Barcelona nos desgarraba

    Mallorca paraíso destruído, bella ergástula.

     

    Y en todos lados el tornasolado axioma

    de la mentira santificada, savia estancada...

     

    Dolor, desobediencia y muerte

    en tiempos vacíos.

     

    Ayer, 

    el alba despuntaba en sangre constelada

    y yo me ahogaba en un mar lleno de mariposas

                              (muertas)

     

                                                                  

     

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