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Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 14
    Julio
    2013

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    Escritos olvidados de M. Luther King ( 2ª Parte )

     INTRODUCCIÓN

    Seguimos con la traducción que realizamos, y la retomamos exactamente en el punto que la dejamos hace un par de días. Tal vez, entre otras cosas, la absolución por un jurado popular ayer de George Zimmermman responsable de la muerte del adolescente Trayvon Martin en Florida, ponga de relieve que este texto es muy actual. El hecho de que no haya disturbios con más frecuencia en EEUU es simplemente debido a que es un Estado totalitario y policial, todo el mundo vio cómo se trataban a los manifestantes de Wall Street por parte de la policía americana. Y eso que eran blancos, y de clase media-alta. Imaginarse cómo se comporta el sistema en los ghettos todavía hoy estremece.

     

    ...

    Hacer una lista de las causas es estructurar el programa con las soluciones. Un programa no tiene que ver con nuestros problemas. Nuestro problema real es que no hay disposición por la administración ni en el congreso en buscar remedios fundamentales más allá de las medidas policiales. La verdad trágica es que el Congreso, más que el pueblo americano, está ahora gobernando desbocadamente con racismo. Debemos idear las tácticas, no para rogar favores al Congreso, sino para crear una situación en la cual ellos consideren sabio y prudente  actuar con responsabilidad y decencia.

    Algunas personas sostienen que los disturbios van en esa dirección. Tal vez estaría bien examinar la naturaleza de los estallidos. Éstos revelan  en primer lugar que el tiempo que tenemos es más corto  de lo que muchos de nosotros creímos. La paciencia se está agotando y la intransigencia y la hostilidad del gobierno-Nacional, de los Estados y Municipal- está agravando los agravios a niveles explosivos. Los disturbios no son simplemente un reino de terror o una fachenda de criminalidad , aunque ambos elementos están parcialmente presentes. Éstos son una salvaje protesta emocional y un desesperado intento de exhibir la desesperación total que se ha apropiado de muchos negros. La vasta mayoría que activamente participó fue notablemente escrupulosa  en evitar hacer daño a las personas, proyectando su ira en apropiarse o destruir propiedades. Hay una propuesta irónica en esta elección; atacar a una sociedad que parece estimar las propiedades por encima de la gente, los peores daños que se asestan son aquellos que tienen que ver  con las propiedades. Los estallidos no pueden ser considerados una insurrección, ya que las insurrecciones son organizadas y se pueden sostener por ellas mismas más que un puñado de días. Los disturbios son alimentados por espontáneas y amargas emociones y por lo tanto fenecen rápidamente.

    Nosotros no hemos trazado las tácticas para las reformas urbanas de los barrios pobres. Nosotros hemos empleado diez años en el sur usando nuevas tácticas de no-violencia que fueron existosas. Pero en las ciudades del norte, con el tiempo escapándose, fallamos en alcanzar métodos creativos de trabajo.Como resultado de esto, masas de personas en un acto deseperado esencialmente sin dirección actuaron con violencia y sin un programa.

    ¿A qué dirección nos encaminamos desde aquí ?. Permítannos afirmar que no es esto lo principal. No es la dirección, ni un programa para supuestos revolucionarios que declaran que la insurrección está en el orden del día. El número de negros , hoy, dedicados a la insurrección armada es tan mínimo que su mera pose y atolondramiento instaría a no tomar ese rumbo. Incluso si uno pudiera favorecer la revuelta armada, lo cual yo no puedo, sólo es una política práctica contra la opresión cuando el pueblo la apoya. Una norma no llega sólo a ser válida porque unos pocos la proclamen. La llamada a la insurrección no instruye  porque si con la debilidad del apoyo se está condenado a la derrota, sólo puede conducir a un rencor más profundo y más impotencia. Cualquier acción que implique cualquier forma de militancia, pacífica o violenta, debe ser capaz de lograr victorias o no puede ganar adeptos.

    Por otro lado,no es la dirección, ni un programa para portavoces conservadores decir a los enfurecidos negros que no ofendan a la mayoría blanca. Probablemente no hay forma, incluso eliminando la violencia, para los negros fuera del desconcierto de las gentes  que obtener la ecuanimidad de las gentes blancas. Muchos de ellos también demandan tranquilidad cuando ellos quieren decir desigualdad.

    Sin embargo sería un error serio generalizar. Un rasgo positivo de las recientes experiencias es que durante los disturbios una muy significativa parte de la población blanca no sucumbió a la histeria. Algunos muy distinguidos periódicos, revistas, programas de TV y comentaristas establecieron las causas básicas y llamaron a hacer reformas esenciales prescindiendo de revanchas o el poderío militar. Es triste decirlo, pero alguna de la prensa negra actuó al revés que algunos periódicos blancos.

    Las demandas en el Congreso y en la Administración para adoptar medidas policiales son un eco enfermo de las soluciones propuestas hace mucho tiempo en los disturbios de Washington de 1919. El Herald Tribune llamó para ' un liderazgo más hábil  de talla más grande y un mejor ejercicio de organización política '.

    El New York Globe escribió ' que  no saquen provecho los actores de los disturbios ' mientras el 23 de julio de 1919 afirmaba : ' No se puede hacer otra cosa para aplacar a los manifestantes que usar la fuerza. No pretendemos hoy en día aplacar la cuestión racial. Nosotros simplemente la mantenemos en suspenso,'

    Contra este gruñido de soluciones vetustas lo más llamativo es que algunas publicaciones importantes  demandaron reformas profundas y aceptaron una intensa carga de responsabilidad para la comunidad blanca.

    Retornando a la búsqueda de tácticas, debemos rechazar las insurrecciones armadas debido a que conmociona a los valores, de la misma manera debemos evitar conquistar con súplicas a un gobierno insensible.

    Teniendo en cuenta que la ira es una poderosa realidad de la vida en el ghetto, las aplicaciones mecánicas de tácticas de marchas no violentas y reuniones las cuales podían funcionar entre los negros del sur llegan a ser poco sólidas. La acción no violenta en el sur fue efectiva porque cualquier forma de movimiento social molesta el status quo. Cuando los negros simplemente marcharon en las calles del sur estuvieron cerca de la rebelión. En las comunidades urbanas las marchas son menos perturbadoras porque ellas no son consideradas rebeliones yen segundo lugar, debido a que las turbulencias normales urbanas las absorbe como simplemente un drama transitorio que es normal en las vidas de las ciudades

    Al alzarse la protesta en un inapropiado nivel en las ciudades y al investirse con agresividad y no con cualidades no-violentas, es necesario adoptar la desobediencia civil. Trastocar el funcionamiento de una ciudad sin destruirla  puede ser más efectivo que los  disturbios ya que puede ser más duradero, y el coste para la sociedad, no sería destructivo y gratuito. Además es más difícil para el gobierno sofocarlo a través de una fuerza arrogante. La desobediencia civil en masa puede usar la rabia como una fuerza constructiva y creativa. Es gratuito decirle a los negros que ellos no deberían enfurecerse cuando tienen motivos para hacerlo. Por lo tanto, ellos estarán mentalmente más sanos si ellos no anulan la ira sino que abriendo un respiradero usan esa energía constructiva y pacíficamente, y de forma convincente. Así invalidan los mecanismos urgentes de una sociedad opresiva.

    La desobediencia civil puede emplearla la militancia desperdiciada en disturbios donde se toman ropas o víveres , muchos de los cuales incluso no los quieren.

    La desobediencia civil nunca ha sido ejercida a escala masiva en el norte. Rara vez ha sido seriamente organizada y perseguida con resolución. Con demasiada frecuencia en el pasado ha sido utilizada incorrectamente. Se acudió a ella sólo cuando hubo una ausencia de apoyos masivos y su propuesta fue un titular de montería. Las excepciones fueron los masivos boicots a las escuelas por los negros del norte. Ellos sacudieron los sistemas educativos hacia sus raíces  pero éstos duraron sólo unos pocos días y no volvieron a repetirse. Si estos se desarrollasen con eventos semanales al mismo tiempo que masivas sentadas o encierros sucedieran en las puertas de las fábricas., y si simultáneamente miles de desempleados jóvenes acamparan en Washington, tal como los manifestantes (de los bonos ) hicieron en los años 30, con éstas y otras prácticas, sin encender una cerilla o empuñar una pistola, el impacto del movimiento tendría las proporciones de un terremoto. (En las marchas del Bonus fue el gobierno el que quemó los refugios de los manifestantes cuando llegaron a ser frustrados por la desobediencia civil pacífica).

    No es un programa fácil de implementar. Los disturbios son más faciles sólo porque no hay necesidad de organización. Para tener tener un efecto en la sociedad tenemos que desarrollar fuerzas de masas disciplinadas que puedan permanecer entusiasmadas y resueltas sin conflagraciones dramáticas. La existencia de disturbios primariamente son una responsabilidad de la mayoría blanca pero también en parte son nuestra responsabilidad. Nuestros hermanos de los suburbios  no son organizados por ninguno de nosotros para la acción auténtica. Nuestras nimiedades internas, capitulaciones y compromisos para obtener pingües ganancias les deja a ellos esencialmente descabezados. Nosotros no podremos hacer todo esto en un día, sin embargo si que podemos nosotros fijar la tarea, estoy convencido que la desobediencia civil puede reducir, o limitar los disturbios. Éste no debería ser el objetivo principal, ni poner una cubierta de hierro sobre los barrios bajos sino el cambio social. Ése es el objetivo.

    No se sentirá libre hacia la estructura del poder incluso aunque resuelva el problema de los disturbios por ello el negro lo reemplazará con acciones más efectivas. Nosotros deberiamos también darnos cuenta que en la desobediencia civil significantes aliados blancos se involucran en nuestras acciones así como también otros solidarios a la causa. La razón por la que ha habido algunas voces blancas cuerdas es que la crisis urbana  se cruza con la crisis de los negros en la ciudad. Muchos órganos de decisión blancos pueden preocuparse poco por salvar  a los negros, no obstante ellos deben preocuparse por salvar a sus ciudades. La mayor parte de la producción es creada en las ciudades; la mayoría de los americanos blancos viven en ellas.; los suburbios, a los cuales ellos huyen puede que no existan separados de las ciudades fundamentales. Por consiguiente poderosos elementos blancos objetivamente tienen metas que se confunden con las nuestras. La desobediecia civil no elimina las coaliciones políticas. Las complementa. Tomar la posición opuesta que la de las coaliciones políticas es un método exclusivo tan fútil como desastroso en sí. Los negros no están en un estado de ánimo para esperar un cambio por la más lenta, tediosa y con frecuencia frustrante carretera de la acción política. Los blancos les inducen a ellos a ver esto como una carrera a largo plazo, mas ellos(los negros) necesitan la anedralina social de cambios rápidos que serían provistos por la desobediencia civil.

    Sin embargo la dificultad puede estar en combinar la acción política con la desobediencia civil, y esto debe ser hecho debido a que ambas son necesarias hoy en las condiciones urbanas.

    La sociedad blanca falló en avanzar cuando la comisión conservadora Mc Cone advirtió hace dos años tras Watts : 'La brecha existente , si permitimos que persista, podría en algún tiempo dividir nuestra sociedad irremediablemente. Tan seria y explosiva es la situación que a menos que sea revisada, los disturbios de agosto pueden parecer en comparación  sólo un espectáculo telonero de otro que podrá estallar un día en el futuro '.

    La sociedad blanca no se movió y Newark vino después de Watts y fue seguida por Detroit. Nosotros tenemos que hacer que se muevan

    Tenemos que recordarles que ene el siglo XVIII Thomas Jefferson dijo :' Tiemblo por mi país cuando yo reflejo que Dios es justo '

    En la seguna mitad del siglo XX su advertencia no puede por más tiempo permanecer ignorada.

     

    PD: Traducción Conferencia 'La Crisis en las Ciudades  Americanas ', de Martin Luher King, N.I.M 6-12 Julio2013

     

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