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Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 02
    Octubre
    2012

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    Entrevista a Juan Wilheimi I

     Juan Wilheimi(Granada, 1950) se matriculó en la Universidad de Granada en 1971, incorporándose al movimiento estudiantil, militando en el PCE y desde el 74 al 81 en la Liga Comunista Revolucionaria. Ese año se traslada a Suecia donde estudia Filosofía en la Universidad de Uppsala. Allí se doctora en 1995 en Filosofía del lenguaje. Obtiene otro doctorado en la Universidad sueco hablante de Turku(Finlandia), esta vez en Estética. De 1988 a 1999 trabaja de profesor e investigador en la Universidad de Uppsala. Luego de profesor de Literatura en la de Lund.Se jubila anticipadamente en 2011 y actualmente vive en Granada y se dedica a la investigación sobre temas éticos, inspirándose en las obras de kierkegaard y Wittgestein. Afirma que " sólo escribo de política cuando me es personalmente necesario para no desorientarme en la cambiante realidad que vivimos "

    Algunas de sus obras son éstas:

    Spräk och rationalitet( Lenguaje y Racionalidad). Universidad de Uppsala.1991

    Spräk och Mänsklig förtaelse( Lenguaje y Comprensión Humana). Editorial Doxa:Nora (Suecia)1995

    Los juicios Estéticos en Literatura.EEdCedma.Málaga 1999

    El Solipsismo ético. Editorial Veramar. Málaga 2010

    Esta entrevista constará, si Dios quiere, de dos partes. La primera abordaría temas políticos y/o geopolíticos, y la segunda se centraría básicamente en abordar la crisis económica teniendo en cuenta los puntos de vista desplegados por el autor en un trabajo reciente sobre el tema. Ésta última aparecerá, si Dios quiere, próximamente.

     

     

    Pregunta: En un artículo antiguo tuyo titulado (La vergüenza.Rebelion.org)) señalas " la trampa " en que caen muchos de los "periodistas", o voceros del Poder, de la prensa capitalista española a propósito de la matanza sionista en Líbano. Esta bajeza moral se repite periódicamente.¿Crees que las palabras de estos " intelectuales " son premeditadas u obedecen simplemente a cobardía intelectual?

     

    Respuesta: Hay que ser conscientes del poder que la prensa del sistema ha adquirido en la actualidad. Durante la Restauración se acuñó la expresión “fondo de reptiles” para aludir al dinero que los políticos empleaban en sobornar a los periodistas. Las cosas han cambiado tan radicalmente que hoy podríamos llamar fondo de reptiles al dinero que las grandes cadenas mundiales de prensa dedican a comprar a los políticos. Blair y Aznar fueron empleados por el zar de la prensa mundial Rupert Murdoch, después de su salida del poder, como premio a los servicios cuando eran respectivamente primer ministro y presidente. Esto es sólo un ejemplo.

                  No se trata ya de que las grandes empresas editoriales sirvan al poder político sino que en muchos casos lo controlan, empezando por influir decisivamente  en la designación de candidatos a los más importantes cargos del Estado para, a continuación, imponerles la política favorable a los intereses que sirven: los del capital financiero e imperialista. 

                  Partiendo de esto podemos distinguir entre lo que podríamos llamar “formadores de opinión” como J. L. Cebrián o P.J. Ramírez —amén de un puñado de conocidos columnistas—, y los simples redactores. Los primeros son claramente individuos corruptos que ocupan un lugar propio (aunque subordinado), en las esferas de poder. El simple redactor es un mandado que escribe lo que le ordenan o pierde el puesto; claro que si conserva el puesto lo hace perdiendo su libertad y, por tanto, su dignidad.

     

     

    Pregunta: ¿Qué ha pasado en Suecia tras el asesinato de Olof Palme?

     

    Respuesta: Suecia es un caso realmente particular. Frecuentemente se cita en la prensa a ese país como ejemplo de desarrollo democrático y de bienestar social manteniendo a los lectores en la ignorancia sobre el desmantelamiento del Estado del bienestar que allí tuvo lugar durante los años noventa y la primera década de este siglo, sin que hubiera la más mínima reacción por parte de los sindicatos, partidos de izquierda o de la ciudadanía. Quizá se la cite por eso: como modelo de un abuso consentido que otros muchos Estados quisieran lleva a la práctica. Hablar de la evolución económica de Suecia requeriría más espacio. Voy, por tanto, a limitarme a apuntar los cambios en el clima social que se produjeron tras la muerte de Palme. Primero diré unas palabras su asesinato, ya que son necesarias para comprender el desarrollo político posterior del país.

                  Suecia fue muy alabada durante la Guerra Fría por su política de neutralidad y su apoyo al movimiento de los no alineados. Esta política, que tuvo a Palme como unos de sus mayores defensores, despertaba la mayor aversión en los círculos de extrema derecha que siempre han dominado el Estado Mayor del ejercito y la dirección de la policía secreta (SÄPO). Meses antes de su asesinato, las campañas contra Palme, presentándolo como un agente soviético dispuesto a vender la patria al enemigo comunista, alcanzaron un grado de histeria difícil de imaginar. Como si del personaje de Ibsen se tratara, Palme fue declarado el enemigo del pueblo. Por curioso que pueda parecer a quien no tenga un buen conocimiento de las sociedades escandinavas, esta campaña grotesca (Palme era cualquier cosa excepto comunista) caló en buena parte de la población; “el odio a Palme” formaba parte de la vida política sueca. Detrás de su asesinato estuvo la fracción de extrema derecha del aparato de Estado sueco a la que antes me he referido. La investigación policial del crimen fue tan escandalosa como ridícula. Se intentó hacer caer la culpa, primero en el partido de los trabajadores del Kurdistán (PKK), después en una secta extremista estadounidense y por fin se optó por hacerla aparecer como la obra de un loco. A ese fin se detuvo a un pobre alcohólico llamado Christer Petersson, quien después de ser linchado en los medios de comunicación fue juzgado y condenado en primera instancia, aunque en la apelación fue absuelto dada la total ausencia de pruebas en su contra.

                  El caso Palme se cerró en falso. Varios libros y numerosos artículos señalaron como autores a miembros de la SÄPO (incluso en algún caso se llegó a a dar sus nombres), pero todo fue inútil. La policía se aferró a su versión de la culpabilidad de Petersson aunque humildemente confesó su fracaso en encontrar las pruebas suficientes para condenarlo. La opinión pública se atuvo a la cómoda postura de creer a la policía y el asesinato quedó impune. Las consecuencias para la seguridad jurídica en Suecia fueron enormes. La palabra de la policía empezó a ser considerada como una prueba de convicción en los tribunales suecos y se sucedieron los veredictos más escandalosos en los que los abusos policiales acababan con la absolución de los policías y la condena de sus víctimas. Verdaderamente, Assange tiene razones para no querer ser extraditado a Suecia donde todas las garantías procesales están, de facto, suspendidas. Suecia se ha convertido en un Estado autoritario, con muchas características de Estado policial. Naturalmente, no quiero decir que la impunidad para los autores e inspiradores del asesinato de Palme fuera la causa única de este proceso, pero sí fue un buen detonante. Quien quiera hacerse una idea de las repercusiones jurídico – sociales del caso Palme, puede multiplicar por diez nuestra propia experiencia con el juicio del GAL.

     

     

     Pregunta: En otro artículo tuyo comparas el millón de muertos que provocó USA en Vietnam con las matanzas imperiales en Irak. ¿Qué significa el derecho al voto cuándo la población americana y europea se pronunciaron masivamente en contra de esta invasión?

     

    Respuesta: Bueno, el derecho a voto no ha significado realmente mucho después de la Segunda Guerra Mundial. Mientras la democracia fue censitaria el derecho a voto tenía un valor. Quien lo ejercía tenía también el poder económico y velaba por que los parlamentos defendieran sus intereses. La conquista del sufragio universal fue el resultado de un potente movimiento de masas lo que también confirió al voto un valor: el que tenían en la vida política las organizaciones obreras que habían encabezado la lucha por su consecución. Es evidente que estoy hablando del valor material del voto, esto es, de la fuerza extraparlamentaria con la que los votantes pueden obligar a los parlamentos a respetar una determinada política. En las actuales circunstancias, el valor del voto es meramente formal. Permite a un partido formar gobierno y después hacer exactamente lo contrario de lo que prometió en la campaña electoral. El votante puede armarse de paciencia y esperar cuatro o seis años para votar al partido rival, pero puesto que éste hará exactamente lo mismo, la empresa parece desesperada. El valor formal del voto para influenciar las decisiones políticas es nulo. Solamente el valor material del voto serviría para algo, pero ¿dónde está esa fuerza extraparlamentaria necesaria para ponerlo en valor? 

     

    4.-En otro artículo tuyo titulado Democracia(Rebelion.org) señalas algunas tristes anécdotas ocurridas en diferentes países europeos que revelarían que la Democracia en Europa tal vez sea una " quimera ", usando una palabra de un Jefe de Estado no sometido a ninguna clase de consulta popular. Si la Democracia es un sistema perfectible, ¿Qué tipo de medidas se te ocurren para que quede reflejada la voluntad popular en Europa?

    Hay una formulación en tu pregunta que me gustaría matizar. Dices que la democracia es un sistema perfectible, mientras que yo creo que es arriesgado pensar a la democracia pueda llamársele sistema. Quiero decir con esto que la democracia no es un mecanismo político que cuando funciona bien produce bienestar social y malestar si el funcionamiento no es correcto. La democracia es meramente el reflejo de la relación de fuerzas sociales que existe en una sociedad en un momento concreto. Lo que sí es un sistema, y en él vivimos, es el capitalismo. Éste puede tomar distintas formas de organización social: la democracia censitaria del siglo XIX, los fascismos y las dictaduras del siglo XX, la democracia del sufragio universal, etc. Cada una de estas formas es la cristalización de una relación de fuerzas entre los capitalistas y los asalariados. La forma represiva y totalmente divorciada de los intereses de la mayoría que caracteriza nuestros sistemas de gobierno, no es, como suelen decir los periodistas, el resultado de un déficit democrático sino que el déficit democrático es el resultado de un hundimiento del movimiento obrero. Sólo la recuperación de las luchas sociales y la aparición de nuevas organizaciones de clase no comprometidas con el sistema podría llevar a restaurar las conquistas sociales hoy perdidas. Antes de que nazca lo nuevo lo viejo debe morir, y lo viejo, lo que impide el aumento de la conciencia de clase de los desposeídos son hoy los partidos pro-sistema que se llaman a sí mismos de  izquierdas y los sindicatos que viven de las subvenciones del Estado. Desgraciadamente la lucha por la justicia y las libertades no la podemos empezar de cero sino que debemos empezar por una tarea de destrucción. Hay que acabar con todos aquellos que se han apoderado —y han traicionado— la tradición de la lucha obrera y esperar que en esa tarea de derribo de lo viejo aparezcan las semillas de la nueva sociedad por la que debemos luchar. 

     

     

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