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Blog HATI HATI - Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 06
    Enero
    2013

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    Entrevista a Basilio Losada

     Tuve la suerte en el año 1993 de asistir a las clases de Basilio Losada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Al año siguiente vino a dar una conferencia en Palma y le hice una entrevista en el Hotel Palladium. Basilio Losada es Catedrático de Literatura Portuguesa, Premio Nacional de Traducción, articulista de entre otros medios El País, etc. Aunque esta entrevista es antigua e inédita creemos que puede interesar a algunos lectores. Obviamente el entrevistador hoy, no se identifica con algunos puntos de vista que se pueden deducir de algunas de las preguntas formuladas. Agradecemos al Señor Basilio Losada la amabilidad y la deferencia que tuvo con nosotros

    -¿El amor, creación o invención ?

     

    Desde hace tiempo, todos los libros que tratan en Europa del paso de la alta Edad Media a la baja

    Edad Media hablan del amor como invención del Siglo XII. Esto hay que explicarlo: en primer

    lugar diciendo que el amor no es un hecho biológico. El hecho biológico es el sexo. El amor es un

    hecho cultural, es decir, el amor es un lenguaje; una gestualidad; una creación de espacios…Esto

    surge en el Siglo XII.

    Las culturas primitivas sólo conocen la fecundidad y en este concepto se engloban dos conceptos

    que nosotros diferenciamos muy bien: el sexo y el amor. El sexo es la fecundidad desprovista de

    fecundidad… (risas). Es decir, en un momento en que una o muchas culturas al mismo tiempo

    descubren que el sexo es una actividad apetecible sin necesidad de que suponga tener hijos, es

    entonces cuando nace una rama de la fecundad que es el sexo. Pero el sexo, en la Edad Media

    cristiana les parece algo demasiado pudoroso, bruto y falto de dignidad espiritual. Es entonces

    cuando se inventa el amor sobre viejos modelos célticos, porque fue la literatura céltica oral –que

    fue escrita en el Siglo XII- la que presentó los modelos amorosos: El caballero de la Mesa Redonda,

    La Reina de Ginebra etc. Entonces surge un tercer concepto, el amor que se considera como

    superior al sexo, en cierta manera en contradicción con el sexo y más frecuentemente no compatible

    con el sexo pero que da a éste un contenido espiritual que sirve de base también a nuestra cultura ya

    que refinó las costumbres. Hay que pensar que a partir del Siglo XII por ejemplo, más o menos ya

    se abandona la idea de arrojarse encima de una mujer con un garrote en la mano, sino que hay que

    conquistarla y se crea la gestualidad del amor y el lenguaje de los trovadores. En gran parte, en esta

    transformación tienen algo de culpa San Bernardo y los monjes del Císter, que ponen en el primer

    plano de la vida religiosa, casi pareja a la figura de Jesús, la figura de la Virgen, de tal manera que

    tenemos la impresión de que en el Siglo XII con el gótico, con la espiritualidad gótica, la figura de

    la Virgen puede llegar a destrozar la figura de Cristo. Aparecen los parteluces de las catedrales y las

    iglesias se construyen con rosetones. La rosa es el símbolo de la Virgen. Todo contribuye a

    humanizar la religión.

    La mujer desde este momento deja de ser pozo de pecado, el punto de partida de toda iniquidad. La

    maldad que simboliza la serpiente es el símbolo que hasta entonces va unido a la figura de la mujer.

    La Virgen no, la Virgen María pisotea la serpiente. Frente a Eva, madre de pecado, aparece la

    Virgen, madre de la vida, de la virtud. Ya no pueden los teólogos decir que la mujer no tiene alma,

    que la mujer es un puro animal, que la mujer es una creación diabólica y se transforma el mundo.

     

    -Usted en sus clases ha expuesto, refiriéndose a la salvación, la idea de que ésta, si se produce no

    será individual sino colectiva. Tal vez el dolor de los inocentes reforzaría ese presupuesto. ¿Puede

    exponer de una forma no demasiado extensa su trabajo?

     

    Existen en el cristianismo primitivo, en algunos padres de la Iglesia, la idea de que en este barco

    miserable de la Tierra, en esta gusanera que vista de otros planetas y otras galaxias debe aparecer

    una boñiga de esas que arrastran escarabajos, donde se mueven unos gusanos frenéticos y

    violentos… (risas) pues en esta gusanera o nos salvamos todos o nos condenamos todos. La

    salvación entonces podría no ser un hecho individual sino algo de todos. Esto lo dice por ejemplo,

    Fernando Pessoa en el Ultimátum, en ese manifiesto que firma con el heterónimo de Álvaro de

    Campos. Nos dice que el individuo es una ficción teológica porque arranca de la idea de que la

    salvación es individual. A mi también me gustaría que la salvación fuera colectiva, incluso

    pensando que mis pecados pueden ser compensados por las muchas virtudes de otros. Hay dos

    temas en la teología actual: el silencio de Dios y el dolor de los inocentes. Un crítico belga ha

    escrito dos libros preciosos sobre estos temas en la literatura contemporánea. Este es el gran

    misterio de Dios hoy y esto es lo que debe centrar la reflexión teológica, no el hecho que tanto

    preocupaba en el Siglo XI o XII si Dios es uno o tres o si la Virgen era o no era Virgen. Lo que nos

     

    obsesiona hoy es la causa por la cual todas las mañanas cuando abrimos el periódico vemos

    muertes, asesinatos, violencia… Digamos que cuatro quintas partes de la humanidad están viviendo

    en la miseria más absoluta y degradante; esas cifras pavorosas de niños que mueren de hambre…

    Entonces leyendo el periódico nos preguntamos: Dios ¿Dónde está?; nos creó, nos lanzó al mundo y

    se olvidó de nosotros o qué pasa. Es un problema pavoroso el problema del silencio de Dios.

    De la misma manera que muchos teólogos dicen que ven a Dios en todo: en una flor, en un árbol, en

    la hojas que brotan en la primavera; yo veo el silencio de Dios en todo también: en la miseria, en la

    opresión, en el triunfo constante de los miserables frente a los dignos…y eso me asombra, me

    horripila y me ha llevado incluso a pensar en la posible preparación de una tesis doctoral que

    realizaría en una universidad alemana y dentro de una facultad teóloga protestante; posiblemente en

    una católica no me la aceptarían.

    Ver sufrir a un niño… porque el que yo sufra… ahora me dicen que me estoy quedando ciego,

    posiblemente la operación lo arreglará. Si yo me quedo ciego habré hecho algo que lo merezca:

    pero ¿Y un niño que nace ciego?

    Por otra parte si me quedo ciego oiré música. Me he aficionado extraordinariamente a la música y

    las siete u ocho horas que antes dedicaba a la lectura ahora las dedicaré a escuchar música… esto

    me consolará pero… ¿Y un niño que sufre? Los más humildes y los más simples generalmente los

    más puros están condenados a unos sufrimientos horrorosos y entonces se enlaza la idea del silencio

    de Dios y el dolor de los inocentes… Nosotros pensamos esto. Quizás los puros que sufren son los

    que están compensando los méritos de los impuros y quizás es que no somos uno, uno que sufre y

    otro que triunfa sino que la obsesión por el yo individual es tan risible como esta célula que tengo

    aquí en la punta del dedo creyéndose independiente de la otra célula que tengo en el lóbulo de la

    oreja. Pero somos una sustancia idéntica, el individuo no existe y en esto entraría también la Tierra

    formando parte de nosotros y nosotros de ella .La Tierra está enferma y también se muere.

     

    -Lao Tse en el Tao Te King antes del cristianismo anticipa un poco lo que le puede pasar al hombre

    en el caso de alejarse de esa naturaleza, de separarse de ella...

     

    Claro… Posiblemente alguno miles de años antes, el hombre pierde la inocencia animal que la

    Biblia nos explica en una hermosa fábula que es en el Génesis la historia de Adán y Eva. Eso fue la

    consciencia de la muerte. En el momento en que el hombre adquiere consciencia de la muerte, en el

    momento en que la muerte deja de ser un instinto para convertirse en consciencia, entonces nace lo

    más grande del hombre, que es su responsabilidad. Nace la ciencia, el arte, las religiones, en el

    deseo de sobrevivir a la muerte, pero nace entonces algo que sólo se define a partir del Siglo XVII:

    la idea de que la naturaleza está al servicio del hombre, la idea del sometimiento de la naturaleza, de

    que el hombre tiene que derecho a convertir, a esclavizar a la naturaleza olvidando que el hombre

    forma parte de ella. Esto es un problema de reflexión muy interesante para el Siglo XXI, si

    llegamos a él…

     

    -En este fin de siglo, que es para usted de una civilización que se perfila en el Siglo XII y que

    culmina en este fin de milenio, ¿Cómo plantear y desarrollar una ética sin religión?

     

    Lo dijo Kant, Kant dice en su proyecto de una moral autónoma que nos es muy digno ser bueno por

    un premio o un castigo.

     

    -Lo repite Borges diciendo que la idea del premio y el castigo que implica el cristianismo es

    abominable.

     

    Es abominable y es indigna de la dignidad del hombre. Entonces quizás hay una norma de vida

    religiosa que puede afectar incluso al que no crea en Dios. Podríamos entender entonces que no es

    pecado pegarle un pellizco a una moza si la moza lo admite (risas…) Lo que es pecado es

    instrumentalizar al hombre y quizás no haya más pecado que éste. Es pecado enriquecerse a costa

     

    de los demás. Es pecado obtener placer de un semejante sin darle o intentar darle el doble de lo que

    uno recibe. Es decir, convertir al hombre en un instrumento para el hombre. Yo espero que alguien

    que se haya tenido a esta norma de una moral laica, cuando muera y llegue arriba, si es que hay

    alguien allí, creo que tiene derecho a reclamar la entrada y a protestar airadamente si no se lo

    permiten.

     

    -Graves habla en el prologo de la Diosa Blanca de una civilización en la que son deshonrados los

    principales emblemas de la poesía y asimismo exige al poeta una dedicación exclusivamente o

    ninguna absolutamente. En estos tiempos llenos de confusión usted ha defendido el símbolo como

    instrumento posible para la renovación del lenguaje poético y por extensión tal vez de la expresión

    artística en general, ¿Puede darnos su visión sobre el símbolo?

     

    El símbolo es el lenguaje del misterio. Es el lenguaje de la Edad Media. Decía Julia Kristeva en una

    frase que siempre cito en clase, que a partir del Siglo XIV el hombre deja de interpretar o de

    acercarse a la realidad mediante símbolos para acercarse a la realidad mediante conceptos. El

    símbolo es el lenguaje de la Edad Media porque el hombre medieval vive rodeado de misterios. El

    símbolo está en las portadas románticas; en los capiteles de los cuadros románticos. En el lenguaje

    de la poesía de la Edad Media, la finalidad del símbolo no es explicar nada. Yo tenía siempre un

    problema: Cuando estudio un poema medieval con mis alumnos y aparece el ciervo, me

    preguntan… y el ciervo ¿qué significa? No, no es ésta la pregunta. El misterio en el caso del ciervo

    es todo lo que se relaciona con el sexo pero nada concreto de lo que se relaciona con el sexo: es una

    insinuación de algo que pertenece al misterio, de esencia no definida. El intento de definir

    conceptualmente, se inicia con la civilización del gótico en el Siglo XII. En teología Santo Tomás

    intenta desesperadamente y sin resultados cazar a Dios en una red de silogismos. Pues bien, el

    símbolo nos enseña a no definir, a crear un aura de misterio en torno a algo que es de naturaleza

    mistérica y que en el misterio debe permanecer. Por eso no se puede explicar el misterio.

    Los primeros cristianos lo sabían muy bien y al gran misterio que es Dios, o la muerte, lo

    representaban mediante símbolos, y por eso, como tenemos hambre de misterio volvemos a desear

    explicaciones. No, no explicaciones racionales, que siempre son insuficientes cuando hemos

    descubierto que la lógica conduce al absurdo siempre, inevitablemente. Entonces queremos volver a

    un mundo de poesía y misterio, que se expresa mediante el símbolo.

     

    -Una de sus constantes es la crítica estructural del espíritu socrático y lógico. ¿Cuales son los

    errores integrales dentro de ese sistema de pensamiento?

     

    Hay uno que es muy claro. El momento en que construimos un silogismo es inútil porque en la

    primera premisa ya está la conclusión. Si digo “Todos los hombres son mortales, yo soy un hombre,

    luego yo soy mortal”, no vale la pena ¿no? En “Todos los hombres mortales” ya está la conclusión.

    El proceso deductivo es frecuentemente un juego en el que creyendo que se adelanta, no se adelanta

    nada. Simplemente se puede llegar en el mejor de los casos, a una confirmación puramente lógica,

    de algo que ya sabíamos de antemano y es un hecho claro que hay parcelas de la realidad muy

    valiosas que escapan a la comprensión lógica, a la definición lógica. Entonces tienen que intervenir

    otros elementos: amor, intuición. Por lógica ninguno de nosotros debería arriesgar su vida por

    alguien que sufre, ¿no? Yo desde luego no daría la vida por muchas personas, pero por lo menos

    por tres personas muy próximas a mi sí,si necesitan un trasplante de corazón, les daría el mío: no es

    una actitud lógica, es una actitud dictada por otra cosa, viene dictada por el amor, porque prefiero

    su vida a la mía, y esa no es una actitud lógica.

     

    -¿Cómo conoció a José Saramago y qué es lo que más aprecia de su literatura?

     

    A Saramago lo conocí a través de su obra. Me llegó un libro suyo, Memorial de un Convento, que

    me pareció un libro excepcional; lo llevé de editorial en editorial a amigos míos editores y todos me

     

    decían: lo portugués no se vende, hasta que hablé con un amigo mío editor y estuvimos leyendo las

    obras de Saramago: El año de la muerte de Ricardo Reis, y el otro Memorial de un Convento. Se

    editó primero El año de la muerte de Ricardo Reis porque hablaba de Pessoa y Pessoa estaba y está

    de moda. Entonces pensaron que este hecho haría tirar al lector y efectivamente tiró del lector. Yo

    veo, no sólo en España sino en Alemania o Italia, en esas selecciones que son siempre muy

    arriesgadas sobre las dos mejores novelas del Siglo XX, que algunos mencionan Memorial de

    Convento o El año de la muerte de Ricardo Reis. Para mi Memorial de Convento es la novela que

    me impresionó más. Después conocí personalmente a Saramago, aún lo acabo de ver hace quince

    días. Es un tipo humano impresionante, de una dignidad, coherencia y riesgo perfectos, porque

    arriesga por una literatura que no es fácil y arriesga por unas ideas que le traen problemas. El libro

    El Evangelio…..le trajo problemas muy graves, en su obstinación en mantenerse en una visión

    marxista del mundo en un momento en que todos los marxistas del mundo se escabullen o

    disimulan….Él lo mantiene diciendo que aquello era un proyecto de fe en la dignidad del hombre

    que fracasó en una de sus manifestaciones históricas pero seguirá en otras manifestaciones. Todo lo

    que sea pensar en la dignidad del hombre desde el cristianismo hasta la propuesta marxista no

    destruida por un proceso político….todo eso seguirá vivo.

     

    -Si es tan amable, y brevemente, ¿Puede referirse a los siguientes artistas con algunas palabras?

    -William Blake

    El descubrimiento del mundo de las tinieblas que todos llevamos dentro.

     -Picasso

     

    El perder el miedo a la realidad objetiva. Picasso sabe muy bien que nuestros ojos sólo ven una

    parte de los millones de colores que existen. Sabe muy bien que las moscas ven la forma y la línea

    de una forma distinta que la nuestra porque sus ojos, según creo, están tallados en múltiples facetas.

    Picasso le pierde el miedo a la realidad. La realidad que la pintura anterior durante mil años había

    sido no sólo el punto de partida sino el contraste de calidad se convierte en Picasso en el quórum.

    Picasso nos descubre el valor del arte como juego y desacraliza el arte. Se burla de las gentes que se

    acercan al arte en actitud reverencial. El arte es un juego, es decir, expresión de libertad.

     

    Dice Chillida del mar: “El mar, diversidad infinita de lo inasible, repetición de nada”

     

    Exactamente… Yo diría que también nos ocurre con el cielo. Me refiero al cielo físico, no al

    teológico, son las únicas medidas que el hombre tiene de la inmensidad, la única posibilidad de

    vislumbrar algo que salga del espacio y el tiempo es la contemplación del mar o la contemplación

    del cielo. Una noche estrellada o lo aparentemente ilimitado del mar le dan la sensación al hombre

    de pasar a otra dimensión en la que espacio y tiempo no existen. Hoy sabemos que espacio y tiempo

    son la misma cosa y lo sabemos también desde la Cantiga 103 de Alfonso X El Sabio, que es el

    precedente más inmediato de la teoría de la relatividad de Einstein y sabemos que el cielo teológico,

    no el físico es estar fuera del espacio y el tiempo. Lo que nos reserva Dios, si somos buenos, es

    estar fuera del tiempo.

     

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