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Blog HATI HATI - Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Enric G. de San Miguel Gutiérrez de San Miguel Figuera

Trabajador en un hospital.Colaborador de Revista Ulises(edit Liebre de Marzo), Webislam, Instituto de Indología y otros medios, ocasionalmente.Traductor(inglés-español) Free lance.Nací en Mahón,1971.Vivo en Palma

Sobre este blog de Sociedad

Trataré en la medida de lo posible de traer a presencia con la escritura enfoques que no son muy frecuentes en los medios de comunicación, así como traducciones.En la medida en que mi trabajo me lo permita, y no esté muy cansado, trataré de actualizarlo con frecuencia.Posiblemente introduzca fotos h...


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  • 19
    Septiembre
    2012

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    Bombay

     Llego a Mumbay, y lo primero que me sorprende es la cantidad de gente que duerme en la calle. Hasta el 60% de la población vive en la calle. Había salido de Zurich con frío, sol y mucha nieve en los alpes. Sobrevolarlos en un día claro fue todo un regalo. En ese momento escuchaba Billie Holiday, tanta belleza me hizo llorar.

    Antes de llegar,  había visto Mumbay desde el aire ya de noche, las islas festoneadas en un vertiginoso movimiento de luces, y también zonas oscuras, suburbios hiperpoblados sin electricidad. Llego sin reserva y me piden una pasta por ella en el aeropuerto. Decido arriesgarme y cojo un taxi a Colaba, el mismo barrio donde un año después se produciría un atentado terrorista del que la Presidenta de Madrid y su comitiva salieron ilesos. Ningún hotel que pueda pagar tiene habitaciones libres. Al final un chaval me lleva a una Guest House barata, a la que sólo se puede acceder por un ascensor( está en un séptimo piso). Sólo hay dos ventanas en todo el recinto y tienen barrotes. No hay escaleras de emergencia. Me quedé dos noches pero en ningún momento estuve a gusto. Era barato porque era ilegal, los ascensoristas eran niños de once o doce años. Captaban clientes con el boca a boca, no estaba anunciada. El único occidental que vivía allá era un prófugo de la justicia.

    Salgo a dar una vuelta esa misma noche y en la calle, sobre la acera, hay dos hombres comiendo. Uno de ellos me llama Baba( así llaman en India a los Sadhus, o consejeros espirituales) y me ofrece comida. Comparto mi agua con ellos pero no me quedo. Estábamos a 32 grados y yo vestido como si estuviera en Zurich, en diciembre. Como algo y me vuelvo a duchar. De lo poco que pude percibir la primera noche fue que las mujeres en Mumbay son diferentes a las del norte de India. Muchas fuman, visten a la europea y se relacionan con extranjeros. De lo poco de la ciudad que vi la primera noche, destaca la influencia británica en  la estructura de las vías urbanas( algunas partes me recuerdan mucho a barrios de Londres), autobuses de dos pisos, rascacieos, arquitectura victoriana, etc. De alguna manera, Mumbay podría ser el Londres dickensiano posmoderno, versión tropical. La notícia más impactante que leí en la prensa esa noche fue que un Guru Budista de 71 años que se había opuesto con todas sus fuerzas a que unos constructores edificaran en su barrio, había aparecido muerto en su casa, asesinado presumiblemente por unos sicarios contratados por los constructores. Cientos de seguidores suyos salieron a las calles e iniciaron importantes disturbios, atacando edificios y propiedades de los contructores. El periodista , con indisimulada simpatía, escribía : '...No atacaron a viandantes, ni produjeron desgracias personales...'.

    Dormí cuatro horas y salí a desayunar. Había agua estancada en la puerta, dos perros comían de la basura, un vendedor ambulante alimentaba a los cuervos que se peleaban entre ellos por la comida. Un niño  de no más de doce años llevaba a otro de dos, con síntomas evidentes de malnutrición. El mayor me dice que no quiere dinero, sólo que le compre leche al crío. Así lo hago y luego  le pido que me deje solo.

    Desayuno y luego voy caminando en dirección a la Puerta de la India. Hace mucho calor, las embarcaciones que predominan son de madera y sus cascos son antiguos. Están destartaladas. Mar adentro se ven algunos yates de lujo. El agua está muy sucia. Algunos pescan con finos hilos. En el camino toda clase de buscavidas : vendedores de globos, guías, camellos, algún jonkie muy joven...

    De repente pocos metros antes de llegar, un numerosísimo grupo de trabajadores(muchos de ellos descalzos) tallan piedra y pavimentan la zona.  Hay muchísimo humo que levantan las máquinas y sólo dos llevan protección. Tal vez, se construyeran así las Catedrales en la Edad Media europea , a costa de la vida y la salud de los siervos, hoy esclavos. Veo a una madre adolescente con su hijo diminuto, tirada en la calle mendigando. En la Puerta de India, burguesía nativa y turistas embarcando a Isla Elefanta. Tráfico intenso, bullicio urbano, caos sonoro al que te acostumbras llegando a interiorizarlo.

    De vuelta observo las huellas victoriana en el Taj Majal, el hotel más lujoso de India. Madonna que vino a promocionarse en los suburbios de Mumbay, estaba alejada allá. Más que como  una virgen, como una decadente ídolo , nómada prostituta de masas que casa bien con la oscura edad de Khali.

    Un niño de más o menos , diez años , con heridas en los pies y muy buen inglés, me aborda digno, y tierno. Me pregunta de dónde soy, si es mi primera visita a Mumbay, etc.  Me adelanto y soy yo quién le devuelvo rápidamente las preguntas. Me dice que nació en Delhi, tiene once años y vive en la calle con su hermana de siete. Ambos mendigan, su hermana está con un amigo ahora, y su madre muy enferma en Pune.  Sé que dice la verdad, le doy unas rupias pero las rechaza. Prefiere que le compre comida porque según me dice los tenderos tienen terminantemente prohibido vender sus productos a niños.

    Mumbay de noche. Paseando por la acera observo familias enteras cuya única esperanza es la mendicidad. Los capitalistas no cuentan con ellos. No comprarán coches Tata, ni entraran en Mc donald´s , ni siquiera tendrán acceso a agua potable. Niños descalzos acostados en la mugre, mujeres y ancianos. Aquí suponemos que no iba a dormir la Presidenta de Madrid antes de huir como una liebre asustada dejando a su camada tirada. Todos los liberales deberían ver in situ a través del planeta, las trágicas consecuencias del neoliberalismo. La élite los mantiene en una burbuja, los escoge para ser sus hacedores.

    Los hombres acosan mendigando. Les veo pero no les veo. No puedo pararme porque si lo hiciera vendrían a docenas y todos reclamarían su derecho a ser asistidos. Hago como los políticos : mirar para otro lado, no contemplarlos demasiado porque sus miradas podrían cegarme.

    Luego, acabando de cenar, veo a una pareja de recién casados apostados en una carroza llena de luces que transporta un caballo blanco. Reparten rupias a los mendigos y se sonríen muy enamorados.

    Dos días después partiría hacia Goa en un plácido viaje en autobús. Salí a las ocho y a las dos estaba durmiendo. Desperté poco después de las seís con la primera luz de la mañana, en un paisaje de ensueño : manglares, niños extáticos bañándose en el río,  grandes prados y vegetación frondosa. V.S Naipul escribe que Goa es ' un paréntesis en la historia de la India '. Buscaré, si la hubiera, la luz subterránea, la luz del underground...

     

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