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Jonatan Molina

Jonatan Molina es psicólogo por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), licenciado con mención honorífica "Alumno 5 estrellas". Se especializó en psicología clínica infantil y actualmente combina su labor en la clínica con proyectos de investigación y formación a padres y centros educativos.

Sobre este blog de Salud

El blog de psicología de Jonatan Molina Torres


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  • 02
    Marzo
    2016

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    Aprende a cambiar el comportamiento de tu hijo

    Aprende a cambiar el comportamiento de tu hijo

    Los problemas de comportamiento en los niños son una de las quejas más frecuentes de los padres. Pese a ser algo habitual a ciertas edades, en ocasiones tiene un impacto tan negativo en su vida diaria que se requiere la ayuda de un profesional. En este sentido, una de las técnicas que ha demostrado una mayor efectividad para mejorar la conducta de los niños es la economía de fichas.

    ¿QUÉ ES UNA ECONOMÍA DE FICHAS?

    La economía de fichas es una técnica donde el niño obtiene puntos por realizar comportamientos deseados que luego puede canjear por premios. Se suele representar en forma de tabla donde sus filas son los comportamientos que queremos favorecer en el niño y las columnas, los días de la semana; si el niño realiza el comportamiento se le coloca una ficha (puede ser una carita sonriente, una pegatina, etc.) en el día correspondiente. El poder cambiar los puntos por premios ayuda así a que el niño establezca una asociación entre portarse bien y cosas positivas para él.

    Pese a la sencillez y la potencia de la técnica, muchos padres y profesores no creen en ella. El motivo es básicamente que en algún momento de su vida han aplicado una economía de fichas y no ha funcionado, o los efectos de ésta han sido muy cortos en el tiempo. Sin embargo, los resultados de la investigación científica avalan su eficacia, lo que nos lleva a pensar que el verdadero problema de la economía de fichas está en que no se sabe aplicar adecuadamente.

    ¿EN QUÉ SUELEN FALLAR LOS PAPÁS AL DISEÑAR UNA?

    1. Centrarse en lo negativo, no en lo positivo: Como hemos mencionado más arriba, la economía de fichas suele realizarse cuando existen problemas de comportamiento. Es fácil que los padres caigan en la trampa de utilizar las conductas negativas en el diseño de la tabla (ej: no pegar, no morderse las uñas, no quejarse de la comida,…). Sin embargo, la elección de conductas positivas que sean incompatibles con las negativas son mucho más efectivas (ej: “recoger la ropa sucia y meterla en el cesto” es mejor que “no dejar la habitación sin recoger”). Lo que conseguimos con esto es aumentar la percepción de éxito del niño, ya que no buscamos que deje de hacer cosas sino que haga otras que sustituyan a las primeras.
    2. Pedir cosas muy difíciles: Imaginemos que elaboramos una economía de fichas para un niño que tiene rabietas constantemente en casa. Si el objetivo es que durante el día no tenga ninguna, probablemente fracasaremos y en consecuencia fracasará también el niño. Es importante plantear objetivos realistas considerando la frecuencia de la conducta indeseada. Un buen punto de partida puede ser observar durante una semana cuántas veces se da el comportamiento al cabo del día, para plantear un objetivo que lo que busque sea reducir la aparición de dicho comportamiento. En este caso, si el niño cogía rabietas de 4 a 5 veces al día, una intervención que consiga reducir esto a una vez diaria se podría considerar exitosa.
    3. Falta de constancia: Para cualquier persona es bastante complicado cambiar su comportamiento. Si esa persona es un niño y su comportamiento se ha visto reforzado durante mucho tiempo, la cosa se complica. Es por ello que la evolución del problema normalmente es lenta y con altibajos, lo que provoca en los padres falta de motivación y a menudo el abandono de la economía de fichas. Es importante considerar la complejidad del proceso para así ser constante y que los resultados sean positivos y se mantengan en el tiempo.
    4. Establecer premios muy difíciles o muy fáciles: La base de la eficacia de la técnica consiste en que los puntos acumulados durante la semana son canjeados posteriormente por premios. La elección de estos debe ser consensuada entre los padres y el niño para así asegurar que el premio elegido es deseado por él y se esfuerce así por conseguirlo. Por tanto también hay que elegir cuidadosamente cuántos puntos le pedimos al niño para conseguir el premio, ya que pedirle muy pocos reducirá su nivel de esfuerzo (conseguir el premio al realizar la conducta una vez a la semana) y pedirle muchos puede frustrarlo al ser muy difícil de conseguir (solo se puede conseguir el premio si la conducta se realiza los 5 días de la semana sin fallo).

     

    Aprende a cambiar el comportamiento de tu hijo

    ALGUNOS CONSEJOS PARA REALIZAR TU ECONOMÍA DE FICHAS

    1. Deja que el niño te ayude a realizarla, yendo juntos a la papelería a comprar cartulina, pinturas, tijeras, etc. Eso aumentará su implicación en el proceso y no lo verá como algo impuesto
    2. Define de manera muy concreta las conductas deseadas, ya que puede llevar a confusiones. “Portarme bien” no es medible y por tanto difícilmente podremos recompensarlo; son mejores las conductas bien definidas como “Lavarme los dientes antes de dormir”, “acabar todos los deberes que me manden del cole” o “levantarme por la noche con la cama seca”.
    3. Los premios deben ser elegidos conjuntamente con el niño, dándole la oportunidad de elegir premios muy valorados por él que aumenten su motivación hacia el cumplimiento. Estos premios no tienen por qué ser materiales, pueden ser de actividad (ej: salir al parque media hora más, ir a dar un paseo en bici con papá el sábado,…). Además, cada refuerzo debe ir acompañado de un refuerzo social en forma de elogio, abrazo o cualquier otra muestra de satisfacción de los padres.
    4. El procedimiento de la economía de fichas debe quedar claro, tanto el momento en el que se pondrán los puntos, el día en el que se canjearán y cuántos serán necesarios para conseguir cada premio.
    5. La obtención del punto y la realización de la conducta deben ser lo más contingentes posible, es decir, que deben estar lo más cerca posible en el tiempo para que el niño realice una correcta asociación entre la conducta y el premio.
    6. Cuando un objetivo esté conseguido, complícalo o cambia de objetivo. La economía de fichas tiene vida y puede ser modificada siempre y cuando se avise al niño de que “cambian las reglas”. Así, se puede aumentar la complejidad de la técnica aumentando los puntos necesarios para obtener premios o eligiendo conductas más difíciles.

     

    Aprende a cambiar el comportamiento de tu hijo

     

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