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ESTRELLA DE ORIENTE BALEAR
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JUAN CARLOS ELVIRA MATE

Que os puedo decir de mi.. El hilo de mi vida puede seguirse bajo alguna nota melódica de un ária de Handel o de Bach o de Telemman...He vivido más de 20 años en Oriente Medio, recorriendo y viviendo en muchos paises y ciudades, cuyos nombres son ya de por si sugestivos...El Cairo, Jerusalem, Arabia...

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Apuntes, comentarios y análisis de la actualidad política, social y cultural de dentro y de fuera. Una perspectiva oblicua sobre alguna noticia singular o destacada que nos asalta en nuestra rutina diaria de naúfragos desde esta esquina y talaya ldel Mediterraneo.


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  • 04
    Mayo
    2013

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    EMBELESANDO EN LA PIEL DE SCHUMANN Y POCO MÁS


    La noche en el Principal ha tenido su momento vibrante y de 'follia' schumaniana en la transfiguración del pianista mallorquín OSCAR CARAVACA, metiéndose en la piel de exaltación romántica de Schumann, para transmitirnos lo más esencial de un sentimiento de locura egregia.  Se ha llevado una ovación merecida y reiterada, porque el mensaje ha llegado a nuestras anodinas almas. Más aún, cuando nos regaló un bis, no poco arrebatado para la audiencia. Era, nada menos. que la pieza Wingmund (una transcripcion de Lizt), compuesta por Schumann como regalo a Clara a la hora de pedirle en matrimonio.
    Yo le pregunté, en un principio, a un músico de la orquesta sobre si conocia ese bis que nos habia lanzado el pianista. Aquel creyo que se trataba de un pieza de Rachmaninov...o no lo era? porque la basca burguesa no se ponía de acuerdo al respecto. Y, mirándolo bien, qué importaba, en definitiva nos embelesó.
    Es una pena que un Director como LUIS REMARTINEZ  especialista en música Antigua y Barroca haya sido invitado para un repertorio romántico. Claro que, haber interpretado la Pastoral de Beethoven, que irradia esa luz neoclasicista de un Parnaso en el que brilla el Arco Iris, le hubiera encantado a un Haydn y podria ser una forma de resarcirse.
    El publico, más anclado en el románticismo de siempre, debio de seguir relamiéndose en el poso que dejó la declaración de amor del pianista Oscar Caravaca en la primera parte, porque el Director tuvo que espolear al público para que rompiera a plaudir finalizados los últimos compases de la Pastoral. Vamos a creerlo asi.
     

     

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